Luck Ra, el humor de Erwin Padilla y las rancheras se toman el Patagual: así fue la segunda noche de Olmué 2026
La música folclórica con toques modernos de Luck Ra, Alanys Lagos y Toly Fu encendió a los fanáticos acérrimos y mantuvo bailando al público casual. Sus shows, junto a la exitosa presentación cómica de Erwin Padilla, marcaron la pauta de una segunda jornada alegre del Festival del Huaso de Olmué.

La noche del 16 de enero marcó la segunda página del libro de la edición 55 del Festival del Huaso de Olmué. Esta vez, el cuarteto, las rancheras y la música urbana se tomaron el Patagual ante una audiencia joven y efusiva que no tardó en dejarse encantar por los artistas. La dosis de humor de Erwin Padilla aderezó una noche bailable para el público.

Luck Ra y su entusiasmo contagioso
Tras una apertura con cueca y otro beso entre Eduardo Fuentes y María Luisa Godoy pedido por el público, el cantante argentino Luck Ra irrumpió a las 22:00 en el escenario al ritmo de su hit Que Me Falte Todo para conquistar el Patagual. Sus canciones hicieron bailar a una audiencia entusiasta que comulgó con la intensidad de este alegre representante moderno del cuarteto argentino, género musical oriundo de la provincia de Córdoba, de donde también viene el artista.
Con una estética intensamente azulada (perceptible en el atuendo del cantante y el juego de luces visible en escenario y público) y una banda marcada por instrumentos menos tradicionales vinculados al cuarteto (como el acordeón, la conga y el güiro), Luck Ra presentó con euforia, saltos y una sonrisa constante un repertorio bailable compuesto por éxitos como Que Sed, Mil Preguntas, Ya No Vuelvas, Hola Perdida, Morocha y su Bizarrap Session. La fiesta estuvo acompañada por los covers de A200. Suavemente, Tu Misterioso Alguien y Un Siglo Sin Ti que el artista grabó con King Savagge (y compañía), Elvis Crespo, Miranda! y Chayanne, respectivamente.
El Patagual, principalmente llenado por un público joven, cantó a todo pulmón los coros de Luck Ra, conectando con su energía y su banda, desde donde adquirió un protagonismo inesperado uno de los miembros: Johnny, el tecladista, estaba en su primer día dentro del grupo, según palabras de Luck, y desató varios gritos de apoyo debido a su carisma, sentido del humor y los incentivos que le dio el cantante argentino a que mostrara su talento. “¡Johnny, Johnny, Johnny!”, gritó el público. “Tienen que entrevistarlo a él en vez de a mí”, dijo el cuartetista en tono de broma. Luck Ra y Johnny dijeron, después del show, que nunca les había pasado algo así. “Estás contratado”, concluyó Luck, sonriendo y con humor.
El artista expresó sus agradecimientos al Patagual por su recibimiento. “Yo estaba muy asustado antes de salir, así que quiero un fuerte aplauso para ustedes porque me hicieron sentir en casa”, afirmó Luck Ra. El cariño también se reflejó en dos niños que, por petición del cantante, fueron subidos al escenario y le entregaron un dibujo enmarcado de su rostro; Luck, emocionado, agradeció el gesto y les dijo que podían ir a su camarín después a sacarse fotos.

Erwin Padilla y el éxito desde el trauma
El humor del Patagual tuvo a su segundo invitado en Erwin Padilla. El comediante, oriundo de Concepción y que ha construido su carrera desde el stand up, inició su show nervioso y con remates algo apresurados que desencadenaron risas tibias en el público, pero progresivamente fue agarrando confianza y sacando carcajadas de los oyentes,
Bajo el alero de un humor directo centrado en presuntas experiencias personales, Padilla arrancó el show hablando de la caótica relación de sus padres y cómo condicionó su vida. Bajo esa línea de “bromear con sus traumas” y del “humor terapeado”, el comediante hiló bromas rápidas que hicieron reír a un Patagual que conectó con sus vivencias absurdas (pero no irreales) y chistes blancos con tintes de humor negro.
Erwin Padilla bromeó sobre los padres separados, su relación complicada con su madre, vivir con los abuelos, bajar de peso, ir al gimnasio, bailar, Chayanne, conseguir pareja, los peluqueros y el terremoto de 2010, entre otros chistes de humor escatológico y corporal, principalmente relacionado a sus pasos de baile y su autodenominación como “gordo”. Su éxito fue tal que marcó el punto más alto de rating online de la jornada, con un promedio de 862.015 personas viendo al humorista y un peak de 945.000.
El show estuvo marcado por las risas del público y la mención a “Dani”, descrita por Padilla como su ex pareja que estuvo presente en el Patagual durante su presentación, con quien la audiencia empezó a molestarlo románticamente durante el bis de su rutina. En la conferencia de prensa posterior, el humorista explicó que ambos fueron amigos antes que novios y que actualmente mantienen una linda amistad sostenida por la madurez.
Durante el diálogo con los periodistas, Erwin Padilla también se refirió a su madre, tema recurrente en sus chistes. “Toda esta picardía que tú ves es herencia de mi mamá. (...) Tengo una familia muy alegre. Mi mamá es muy chistosa, solo que no sabe cuándo detenerse”, explicó el comediante, entre risas.

Alanys Lagos, Toly Fu y el auge de las rancheras
La noche cerró con dos artistas en un bloque que agrupó a los representantes más álgidos de una tendencia musical que en Chile está adquiriendo cada vez más fuerza: la ranchera a un público juvenil y, específicamente, la “ranchera urbana”. Alanys Lagos, cantante nacional de 20 años, fue la primera de ambos en dejar huella frente a un Patagual extasiado por su performance, llena de coreografías complejas, colores, imágenes dinámicas y, sobre todo, mucha música bailable. En segundo lugar se presentó Toly Fu, artista urbano que apostó por un show teatral y sorpresas más allá de la interpretación de sus temas más conocidos.
Lagos abrió su recital con una expectación enorme de la audiencia. La presencia de enérgicos seguidores y fanclubs, entre ellos uno que colocó una gran pancarta de apoyo a la cantante en la galería, demostró que el público que quedaba en el Patagual era fiel y tenía toda la disposición de ver el show de la artista y bailar sus rancheras, a pesar de lo tarde del horario. Sus deseos se hicieron realidad cuando Alanys Lagos, tras un breve video de presentación que mostró a un caballo “llegando al escenario”, llegó con su banda (compuesta por instrumentistas que tocaron acordeón, trompetas, tuba, conga y güiro, entre otros aparatos musicales), sus coristas y bailarines a presentar un espectáculo que mezcló complejidad coreográfica (efectuada a la perfección por los danzadores), riqueza sonora y una estética envolvente con distintos recursos visuales expuestos en la pantalla (estos variaron según la canción; aparecieron dibujos, cataratas, caballos, un desierto, una casa, las letras de los temas, etc.) y luces azuladas.
Así, con su voz poderosa y su baile enérgico, Alanys Lagos interpretó éxitos como Yo Quiero Todo Contigo y Mochila de Piedras. También cantó Usted se Parece, en compañía de Benja Duarte, y Te Vas junto a Manuel Caro, vocalista de La Combo Tortuga. Además, en línea con lo que hace en sus shows individuales, la cantante subió al escenario a cantar a alguien del público, siendo esta vez Leticia, una niña, la elegida. La artista y Leticia cantaron Qué lindos ojos en una interpretación emotiva y aplaudida por el Patagual, al nivel del recital completo.

La siguió Toly Fu, pionero, en sus palabras, de la ranchera urbana. Su performance fue totalmente inclinada hacia un enfoque teatral, con un presentador anunciando que iban a presentar la historia de “El Bandolero”, personaje interpretado por el artista mientras cantaba sus primeros hits en un disfraz de vaquero con un antifaz similar al de “El Zorro”. Mientras cantaba, bailaba y “golpeaba a los bandidos que secuestraron a dos mujeres”, se percibió un trabajo coreográfico de primer nivel, de estilo similar al efectuado en el show de Alanys Lagos.
Mientras progresó el recital, Toly Fu interpretó canciones como Deje ser su Amor, Traicionera y Dime si me amas. Con muchas bailarines danzando alrededor del cantante, el artista hizo un show con muchos estímulos que mantuvieron bailando y cantando al Patagual. Destacó un remix de canciones de reggaetón (compuesto por hits como Lo que pasó, pasó y Mayor que yo), la segunda aparición colaborativa de Manuel Caro, esta vez para cantar La Media Sed, y la sorpresiva entrada de Marcianeke al escenario para interpretar Mal Amor.
Toly Fu aprovechó la instancia para promocionar su próximo concierto en el Teatro Caupolicán, que será su primer recital en ese espacio, a realizarse el 9 de mayo. Tras un “Chi, chi, chi, le, le, le” enérgico, el artista se despidió de un Patagual que lo despidió con cariño.

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