Por Gonzalo Valdivia“Me dio su bendición”: llega Todos los Males, thriller inspirado en idea de Alejandro Sieveking
Tras debutar con Inmersión (2021), el director Nicolás Postiglione presenta una película sobre un niño que ingresa en el seno de una familia chileno-alemana en Valdivia. Inspirada libremente en Bella Cosa Mortal, se presentó en Sitges 2025 y se estrena en cines nacionales este jueves 19. El realizador y la actriz Fernanda Finsterbusch entregan detalles a Culto.

Si las películas se hicieran en el mismo orden en que surgen las ideas, el primer largometraje del director chileno Nicolás Postiglione debería haber sido Todos los males (2025) y no Inmersión (2021), tenso filme que contó con un elenco liderado por Alfredo Castro y las jóvenes actrices Consuelo Carreño y Mariela Mignot.
Su nueva cinta –disponible en salas nacionales desde este jueves 19– transcurre alrededor de un niño que ingresa en el seno de una familia chileno-alemana de Valdivia. Debido a que se desarrolla en los años 50, su presupuesto fue más alto que el de una producción chilena promedio y, por lo tanto, su financiamiento fue un reto difícil de resolver. En ese contexto, afirma el cineasta, “Inmersión apareció como una solución para hacer algo más pequeño y de pocos personajes mientras esperábamos que esto que era más grande se lograra producir”.

En el camino hubo múltiples cambios. En su génesis, hace cerca de una década, Todos los males era una adaptación de Bella cosa mortal, la novela que Alejandro Sieveking publicó en 2008. Postiglione cuenta que –durante un período– trabajaron mano a mano y la película durante varios años compartió nombre con el libro. Incluso, advierte, una escena fue escrita por el dramaturgo y actor, pero quedó fuera de la versión final.
“Cada año que pasaba, el guión cambiaba un poco. Finalmente decidí no llamarla una adaptación, porque cambió mucho. La mejor solución que encontré fue decir que estuvo inspirada en una idea original de Alejandro. Conservamos el personaje protagónico y algunas cosas que pasaban, pero nos dimos mucha libertad creativa. Entre medio Alejandro murió, por lo que había que ser muy respetuoso con su imagen y con su obra”, indica a Culto, asegurando que Sieveking –fallecido en 2020– alcanzó a darle su bendición al proyecto, que ganó el Fondo de Fomento Audiovisual en 2019 y recibió respaldo desde México y Argentina.
Una de las definiciones centrales del realizador fue centrarse en una sola etapa de la vida del personaje de la novela. Ambientado en Valdivia en 1957, el filme muestra a un niño de 13 años lidiando con la muerte de su madre y siendo abandonado por su papá en la casa de los Riedel, su familia de origen alemán. Aislado e incómodo en esa burbuja en la que prevalacen la rigidez moral y el silencio, Daniel encuentra refugio en Ema, hija de uno de los trabajadores del lugar, y empieza a descubrir una red de secretos que alterará todo lo que creía.

En alemán
El equipo de Todos los males tomó la decisión de que en el rodaje estuviera presente Miriam Faivovich, actriz y coach lingüístico cuya labor consistió en ayudar al elenco en las escenas habladas en alemán. Una de las actrices que tuvo que pasar por ese ejercicio fue Fernanda Finsterbusch, parte de las teleseries de Mega Hijos del desierto y Juego de ilusiones, y de la serie El peligro de quererte.
“Ella (su personaje) nace en Chile y empieza a hablar una suerte de chileno-alemán, por lo que puedes jugar a hablar en español y ocupar ciertas palabras en alemán. Eso facilita la posibilidad de poder hablar en un idioma que no es nuestro. Pero fue un gran desafío”, reconoce Finsterbusch.
“Fuera de cámaras ensayábamos textos en alemán precisos y después los metíamos a la escena. La Fernanda, siendo una actriz inteligente y talentosa, podía hacerlo sobre la marcha, sin saber exactamente si lo estaba diciendo bien o mal”, apunta el director, quien destaca que los niños protagonistas manejaban ambos idiomas y que la actriz que encarna a la matriarca de la familia, Dorothea, es la austriaca Catrin Striebeck. “Ella también podía ayudarnos en eso”.

La producción también tuvo que ocupar una dosis de ingenio para dar vida a los espacios en los que se despliega la historia. Según detalla el cineasta, las filmaciones se desarrollaron en las afueras de Valdivia, ocupando varias casas y propiedades.
“Era muy difícil encontrar una locación perfecta que estuviera en buen estado por fuera y que por dentro no estuviera intervenida en los últimos 50 años. Entonces, conseguimos una casa de la antigua familia Kunstmann, cerca de Valdivia, donde hicimos todos los interiores. Y los exteriores los filmamos en otra casa que quedaba cerca de la ruta 5”.
Viaje a Sitges
Todos los males tuvo su estreno europeo en la edición 2025 de Sitges, el célebre festival orientado al cine de género y terror. Si bien la cinta propone una atmósfera densa y podría encuadrarse dentro del thriller, Postiglione tiene sentimientos encontrados respecto a su paso por el certamen catalán.

“Me sentí honrado de estrenar ahí, me gustó harto. Igual, fue un festival difícil porque es una película que está luchando por encontrar su identidad, su género. Sitges es un festival casi de terror, en verdad quieren ver sangre. El público iba muy hambriento por eso. De hecho, fui a ver otras películas y la gente aplaudía cuando una motosierra le cortaba la cabeza a otro personaje. Siento que quizás esta película le quedó debiendo a Sitges un poco más de miedo, un poco más de sangre, más elementos de terror. Pero que nos hayan aceptado y que nos hayan invitado para mí fue un honor. Creo que nos da una medallita para decir: hay gente que aprecia este proyecto”, sostiene.
Fernanda Finsterbusch, quien también viajó a ese evento, comparte su propia impresión: “A mí se me acercó mucha gente durante los días de festival para decirme que les había gustado. Era algo muy genuino. Les gustó algo a pesar de que no era lo que encontraban en las otras películas”.
Por la naturaleza de su segundo largometraje, Postiglione cree que no habría sido idóneo que participara en un festival convencional. Es una dificultad con las que muchas veces se encuentran los realizadores emergentes que se niegan al encasillamiento y buscan cierta masividad.

“Yo no sé si cuando entro en un proyecto lo hago diciendo altiro de qué género va a ser. No me siento cómodo catalogando. Pero sí hay algo en mi sensibilidad, en las cosas que me gustan y en cómo construyo las escenas, en cómo las musicalizo y en cómo las filmo, que siento que se va marcando como un thriller. No es algo que piense tanto, pero a la larga, después de ver Inmersión y después de sacar Todos los males, evidentemente las cosas que me gustan van más para allá”.
Por lo pronto, el director tiene en preparación un cortometraje de ficción donde espera seguir practicando ese músculo, el de historias tensas e inquietantes. “Estoy buscando despegar proyectos más inclinados hacia el terror. Siento que sería estratégico ir hacia allá. Y ojalá hacer una película de habla inglesa”, adelanta.
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