Diario Impreso

Alonso Cueto: "Escritores chilenos y peruanos se parecen en sus obsesiones"

<P>Invitado a la Cátedra Bolaño de la UDP, el autor peruano dictará una conferencia este martes.</P>

Si en su obra Mario Vargas Llosa describe a la clase media peruana y Julio Ramón Ribeyro a los marginales de la sociedad, Alonso Cueto junta a los poderosos y subordinados en sus libros. Un ejemplo es la influyente familia limeña Hesse, dueña de un banco, que protagoniza su última novela, La venganza del silencio (2010), donde el tío Adolfo se involucra con la hija del chofer del clan. Seguidor del realismo de Raymond Carver, otro rasgo de sus novelas es que están amarradas por los hilos del género policial.

Premio Herralde 2005 con La hora azul y finalista del Premio Planeta-Casa de América con El susurro de la mujer ballena (2007), Alonso Cueto viene a Chile invitado por la Cátedra Bolaño de la Universidad Diego Portales. Este martes dictará la conferencia Escritores peruanos y chilenos: asombros comunes.

Nacido en 1954, Cueto tiene una larga relación con Chile. Piensa que los escritores de allá y de acá "se han parecido mucho en sus obsesiones. Si uno revisa a José María Arguedas y a Pablo Neruda, a Mario Vargas Llosa y a José Donoso, a Raúl Zurita y a Antonio Cisneros, encuentra una serie de coincidencias. Uno puede postular la idea de una cultura común que nos une y que se expresa en obras literarias afines. Una obra no expresa a una nación, sino a una cultura. No es casualidad que Arguedas se sintiera tan en casa en Chile y que escribiera en la dedicatoria de Todas las sangres: 'A Santiago de Chile, donde encontré la resurrección'. Tampoco que Neruda se sintiera peruano y latinoamericano cuando escribió Alturas de Machu Picchu".

Cueto es el más reciente invitado a la Cátedra Bolaño, en la que han participado algunos de los escritores y críticos más destacados de la actualidad, como Ricardo Piglia, Alessandro Baricco, Juan Villoro, César Aira y Horacio Castellanos Moya. Para Cueto, la huella de Bolaño es insoslayable: "Simplemente, cambia la manera de narrar en nuestra lengua. Crea una realidad literaria separada de la realidad tangible, y profundiza en la noción de la subjetividad como terreno narrativo. Sus argumentos y personajes parecen de un universo propio, no de uno convencional. Soy un admirador de Los detectives salvajes, pero también hay cuentos suyos, como Sensini, en Llamadas telefónicas, que recuerdo siempre, con gratitud de lector".

Así como Bolaño utilizó elementos del género negro, Cueto se sirve permanentemente de sus códigos para narrar. "Creo que toda la historia de la literatura gira en torno a un mismo tema, que es el de la transgresión de la ley. En cualquier mito, leyenda, novela o relato que valga la pena, siempre hay un personaje que rompe una ley, desde Caperucita, que busca un atajo en el bosque, hasta Harry Potter, que se refugia en su universo imaginario", asegura. "Hamlet, Edipo, incluso El Quijote son personajes de novelas policiales, pues o quieren ejercer o romper con las leyes. Edipo es un detective que se da cuenta de que es el criminal y Hamlet es un justiciero, a pesar suyo. En cierto sentido, la historia de Adán y Eva es una historia policial. Si Adán no hubiera roto la ley del paraíso, la humanidad seguiría feliz y contenta, pero nos hubiéramos privado de las historias".

La vocación de Vargas Llosa

Tras La venganza del silencio, al escritor peruano le quedaron dando vueltas una serie de preguntas que intenta desarrollar en su próximo libro. "Por qué un hombre o una mujer se enamoran, por qué dejan de tener fe en ellos mismos, cuándo se produce una relación de afecto o de odio, y por qué se mantiene".

A partir de esas interrogantes, Cueto armó una historia que viaja desde Cusco a Lima. "En la novela que estoy escribiendo, se cuenta la historia de una relación íntima entre una mujer algo mayor, de la clase alta limeña, y un joven oriundo del Cusco. La pareja tiene todo en contra, desde la diferencia de edad hasta las diferencias sociales. Esta es la premisa inicial, desde la cual la historia se desarrolla. No hay ningún rasgo biográfico, salvo el de mi imaginación", aclara.

En la actualidad, la llamada "literatura de calidad" se suele medir por listas, intentos de canon. ¿Qué opina de ellas?

Las clasificaciones cambian con las épocas, aunque en cada una los críticos se sientan con capacidad de dar sus listas. Al final, el valor de una obra no es decidido siempre por los lectores de su tiempo, sino por los del futuro. Stendhal murió convertido en un autor anónimo, pero había escrito dos grandes novelas de amor que hoy seguimos leyendo. Herman Melville desapareció sin saber que había escrito una de las mayores novelas de todos los tiempos (Moby Dick) y ese ejemplo de nouvelle que es Bartleby. En una ocasión le preguntaron a Faulkner cuál era el mejor tema para un escritor y contestó: "La condición humana. Eso nunca pasa de moda".

¿Cree que, tras el Premio Nobel, Mario Vargas Llosa podrá publicar libros de calidad?

Vargas Llosa seguirá con su vocación de gran escritor hasta el final de su vida. Publicará libros de calidad siempre, porque lo esencial en él es esta vocación interior, que se traduce en un enorme esfuerzo. Un escritor vive en esa zona de la intimidad y de silencio donde no llegan las noticias de ningún premio.

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