Diario Impreso

El backstage de Roger Waters en su paso por Chile

<P>El bajista y ex Pink Floyd le adelantó a Camila Vallejo que hablaría con Piñera sobre educación en La Moneda, tuvo contactos con el embajador británico tras decir que las Malvinas "deberían ser argentinas" y rechazó dar una entrevista a la web de Presidencia. </P>

Roger Waters (68) miró su reloj. "Son las cinco en punto, está bien para tomarse una cerveza, ¿o no?", le dijo a uno de sus asistentes, a quien pidió "una buena cerveza local". Después se arrellanó en el asiento de uno de los salones privados del Hotel Hyatt en Santiago y dio una entrevista como parte de su gira por Chile para presentar su célebre obra: The Wall Live.

"Falkland o Malvinas, ¿cuál es tu opinión?, ¿son británicas o argentinas?", preguntó el conductor de TVN Amaro Gómez-Pablos, la tarde del 27 de febrero.

"Creo que deberían ser argentinas. Mi preocupación como inglés es que ellos fueron usados y el argumento fue usado por una cuestión política, primero por Margaret Thatcher y ahora por David Cameron. No hay nada que les guste más que cruzar la línea en el Parlamento y pararse con la mano en la cadera diciendo: 'Las islas Falkland son británicas y siempre lo serán'", respondió el músico, poco antes de explayarse en una crítica a los 150 años de imperialismo inglés.

Y aunque calificó como "una porquería" el argumento de las autoridades británicas para defender su dominio sobre este territorio en el Atlántico Sur, relativizó sus palabras cuando le preguntaron sobre el derecho de los kelpers, los habitantes de las Malvinas, de decidir a qué país pertenecen. "Las islas Falkland son británicas... ¿no? Ellos tienen su punto de vista, entonces, cualquiera de los dos casos está bien", afirmó el bajista.

Los dichos de Waters, en medio de la tensión entre Argentina y el Reino Unido por los 30 años de la guerra de las Malvinas, se convertirían en un dolor de cabeza para el embajador británico en Santiago, Jon Benjamin.

El diplomático se enteró de los dichos de Waters a las 8 de la mañana del miércoles 28, cuando la entrevista aún no salía al aire, durante un desayuno con periodistas en la embajada del Reino Unido, a la que había convocado para dar a conocer la posición de Inglaterra respecto de las islas. Fuentes que estuvieron en esa cita dicen que Benjamin, si bien cuestionó a Waters, porque, a su juicio, suele criticar todo, pero usufructúa de los beneficios de ser ciudadano británico, pareció no darle importancia al tema.

Pero se la dio. Esa misma tarde, llamó al bajista al Hyatt y le pidió una reunión. A Waters lo conocía de antes, de cuando era cónsul en Nueva York y ambos vivían en esa ciudad. Por aquella época, Benjamin conoció a otros músicos famosos, como los Rolling Stones y Sting. "Conversé esta tarde una hora a solas con Roger Waters: gran hombre (salvo que es del Arsenal!) Vi por primera vez 'The Wall' en vivo en 1981!", escribió en Twitter el embajador, a las 19.24 horas. Al día siguiente, Benjamin invitó a Waters a su casa a ver un partido de fútbol.

En estas reuniones, además de hablar de The Wall y de Pink Floyd, Benjamin habría hecho ver al músico los efectos que podrían tener sus declaraciones sobre las Malvinas, más aún cuando estaba ad portas de iniciar una serie de nueve conciertos en Buenos Aires, que lo tendrán casi un mes en Argentina.

El 5 de febrero, cuando ya había partido rumbo a Argentina, Waters publicó en su Facebook un comunicado en el que decía que había sido "malinterpretado" y que nunca había dicho "categóricamente" que Las Malvinas eran argentinas.

Benjamin no quiso referirse a este tema. "Mis conversaciones con Roger son totalmente privadas. El es responsable 100% de lo que dice, es una persona libre y que se sabe manejar muy bien a nivel público. Como gobierno, no nos involucramos en pensamientos de particulares", dijo a La Tercera.

Sin embargo, según fuentes que estuvieron con él, a Benjamin le complicaron las declaraciones sobre las islas.

Dado que patrocinó la visita de Waters y se encargó de publicitar su cercanía con el afamado músico, la declaración del ex Pink Floyd era un duro golpe para un diplomático que se había desempeñado hasta 1999 como asistente del vicecanciller para Asuntos de las Falkland. Y se cruzaba, además, con sus gestiones para el viaje a Santiago del vicecanciller del Reino Unido para la región, Jeremy Browne, quien tiene previsto reunirse el lunes con el ministro Alfredo Moreno.

A su llegada a Argentina, Waters optó por no hacer declaraciones, salvo para corregir a un diario respecto de la versión dada tras su cita con la Presidenta Fernández. Quien sí se refirió a la controversia armada en Chile con el tema de las Malvinas fue Harry, su hijo pianista e integrante de la banda. En la revista Rolling Stone dijo que "mi padre está muy politizado y yo no. Si tuviera que manifestar mi compromiso político de manera pública, definitivamente coincidiría con todas y cada una de sus palabras (...), pero prefiero mantenerme por fuera".

Las Malvinas no serían el único "ladrillo en la pared" que levantaría Waters durante su paso por Chile. El músico, que ya había estado en 2007, dio un concierto con gran despliegue técnico, pero también con contenido político.

El 28 de febrero, durante un alto en los ensayos, recibió en el Estadio Nacional a Camila Vallejo, con quien habló por casi una hora y media. Fue una conversación distendida, dicen fuentes que estuvieron presentes, en la que Waters empatizó con las demandas de los estudiantes.

En un momento, la joven comunista le habría preguntado a Waters por qué en el show de "The Wall", donde hay una crítica muy fuerte al capitalismo, usaba la imagen de la hoz y el martillo emulando a una bomba cayendo desde un avión. "Es por Stalin, que mató a miles de personas", le habría respondido Waters.

El músico le dijo que hablaría de las movilizaciones y el actuar de la policía cuando se reuniera, al día siguiente, con el Presidente Sebastián Piñera.

A La Moneda, el bajista llegó cinco minutos antes de las 15.30 horas y subió al despacho del Mandatario acompañado por Benjamin y el ministro de Cultura, Luciano Cruz-Coke.

En Palacio, los jóvenes asesores se dividían entre los nervios por las declaraciones que Waters daría tras la cita y las ganas de tomarse fotos y pedir autógrafos. Aunque en un comienzo había accedido a darles una entrevista para la web de la Presidencia, se arrepintió. "Pensó que podía ser una señal política, que se podía comprometer", dicen en el gobierno.

Waters, quien se declara de izquierda y proviene de una familia simpatizante del Partido Laborista, se veía algo desconfiado. Incluso, Cruz-Coke debió explicarle que se trataba de jóvenes que no habían tenido ninguna relación con el régimen militar y que el de Piñera era un gobierno de la centroderecha moderada.

En la antesala de la cita con el Mandatario, Benjamin habló de su reciente viaje por la Carretera Austral y de lo que vio en Aysén antes de las protestas. Waters preguntó sobre lo que estaba ocurriendo en la XI Región y contó que en su infancia tuvo un libro sobre la Patagonia.

Ya en el Salón Azul, el músico le preguntó a Piñera por qué en Chile la educación no era gratuita. El Jefe de Estado le dio una larga explicación del sistema local y de los aportes del Estado. Waters arremetió con el actuar de Carabineros, a lo que Piñera y Cruz-Coke plantearon la posición del gobierno, defendieron a la policía y le hicieron presente que en las protestas de Inglaterra en 2011 el número de heridos era por lejos más alto.

Se le hizo ver, además, que la gente estaba más empoderada y exigente. "Me parece espectacular", dijo el músico.

El ambiente sólo se relajó cuando comenzaron a hablar del show.

En La Moneda sabían que Waters quería hablar tras la cita. Incluso, miembros de su equipo buscaron una locación. Pero mientras recorrían Palacio y le mostraban el despacho donde se suicidó Allende, Cruz-Coke le preguntó a Waters si prefería salir por el subterráneo. El ex Pink Floyd accedió, pero tras hablar con Benjamin dijo que lo haría por la puerta principal, aunque sin hacer declaraciones. Cuatro días después de dejar Chile, el músico difundió una carta pública donde dio su versión sobre su conversación con Piñera y manifestó sus dudas sobre la información que le entregó el Presidente en respuesta a sus inquietudes.

Antes, en sus dos shows en el Nacional, sólo había hablado de Piñera una vez al decir: "Señor Presidente, escuche a su pueblo ¡ahora!", la misma frase con que cerró la carta conocida ayer.

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