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Falleció Héctor Croxatto, premio nacional de Ciencias

Carlos Vío cuenta que era vecino de oficina del doctor Héctor Croxatto desde 1985. "Conservó su oficina, su laboratorio y siguió trabajando 20 años después de haber jubilado, cuando tenía cerca de 75. Y nunca llegó después de las ocho de la mañana", comenta el ex vicerrector de Investigación y Doctorado UC. "Tanto así, que la señora Violeta, su mujer, decía que el laboratorio era su amante", sigue Vío. Ella, en todo caso, no claudicó: acompañó a su marido en el trabajo diario. "Recuerdo que una vez los encontré un sábado en la oficina preparando una conferencia frente al computador".

Son capítulos que Vío tiene grabados a fuego. Más aún desde el martes en la noche, cuando Héctor Croxatto Rezzio falleció, a los 102 años, luego de una vida dedicada a la investigación científica tras titularse como médico cirujano en la Universidad de Chile en 1930. "Fue uno de los primeros investigadores profesionales. Se dedicaba a eso", agrega Vío.

Croxatto fue, además, un formador de profesionales e investigadores. Desarrolló su carrera en investigación en áreas como Biología y Fisiología Bioquímica. Cuando dejó su cátedra de Fisiología en la UC, Vío tomó su lugar. Croxatto trabajó en ámbitos como la hipertensión arterial, endocrinología y patología renal. En 1994 creó la Fundación Chilena de Hipertensión Arterial, que hoy lleva su nombre.

Nació en Valparaíso en 1902, en 1969 ingresó a la Academia Chilena de Ciencias y recibió el premio nacional de ciencias 10 años después. "Siempre nos inculcó que cada descubrimiento debía asombrarnos, que ahí había belleza y nuestro deber era transmitirlo de manera simple", dice Vío. La deuda estuvo en el Estado: Croxatto siempre sintió la ausencia de una política científica.

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