La Navidad anticipada de la escuela Freinet
<P>Desde hace dos años que Gendarmería apadrina esta escuela de La Pintana. Los niños reciben atención y regalos en esta fecha. Muchas veces los funcionarios son el nexo entre los menores y sus familiares apresados. </P>

El sol pega fuerte en la escuela básica Celestin Freinet de La Pintana. La malla usada para techar la única cancha que tiene el colegio apenas cubre una parte del cemento cubierto de polvo, que al mediodía parece estar cerca de hervir. Sin embargo, el calor poco importa a los 380 alumnos repartidos entre prekínder y octavo básico, que mantiene el establecimiento. Es día de fiesta y los chicos esperan a los gendarmes que llegarán a repartir regalos y, por sobre todo, cariño, afecto y diversión.
En 2010, dentro de las iniciativas sociales de Gendarmería, surgió la idea de apadrinar este colegio, que exhibe casi un 90% de extrema vulnerabilidad. El compromiso de la institución, que se desarrolla a lo largo de todo el año, tiene tres fechas clave: marzo, con la entrega de útiles escolares; agosto, para el aniversario del colegio, donde se organiza una verdadera fiesta de cumpleaños, y Navidad, donde cada unidad de Gendarmería se compromete a organizar una convivencia por curso , y a entregar regalos a los pequeños.
"Para la gran mayoría, esta actividad es la única Navidad que tienen. Son chicos de vulnerabilidad máxima, con familias disfuncionales o niños que están a cargos de tíos o abuelos, porque sus papás están recluidos", dice la directora del colegio Marcela Riquelme. Agrega que "lo más importante es que el menor se sienta querido y protegido, luego viene lo demás".
El principal nexo entre la escuela y la institución es la monja brasileña Adelia Gelinski. Hace siete años ingresó al servicio para ayudar en tareas espirituales, luego de trabajar en la capellanía de Gendarmería.
Dice estar muy orgullosa de esta tarea . "La idea de apadrinar este colegio surgió entre muchas iniciativas que hacemos los funcionarios para no perder la sensibilidad y solidaridad, debido a que el ambiente de la cárcel es muy duro y frío", dice.
Cuenta que el papá de un alumno, que está en la Cárcel de Alta Seguridad (CAS), le confidenció que su hijo le hizo cambiar la mirada sobre los funcionarios, cuando lo escuchó hablar emocionado del cariño que le entregaban los gendarmes.
"Cuando llegamos, los niños no sabían qué era Gendarmería. Hoy, cuando les dicen que vamos a venir, le brillan sus ojitos", comenta la monja, con orgullo.
El cabo segundo Jimmy Saavedra agrega que "esto es más que mejorar nuestra imagen. Nosotros trabajamos con lo que la sociedad no quiere: arreglar la semilla para que no tengan que llegar a ese lugar".
La escuela Celestin Freinet tiene 23 años de operación y recibe la Subvención Escolar Preferencial (SEP), dada su condición socioeconómica. Además, un minubús recoge a los menores que viven más lejos o a los que sus padres no pueden trasladar. Según el Ministerio de Justicia, un 20% de ellos está recluido. Si bien la escuela aparece por debajo del promedio nacional en todas las pruebas Simce, tres alumnos egresados están haciendo la práctica en contabilidad y administración, en su propia escuela. La directora dice que ahora están empeñados en conseguir techar la cancha, o que se construya un gimnasio, para evitar las lluvias o el sol. "Aprovechamos hasta el último peso de la subvención, pero sin la ayuda de la empresa privada, es casi imposible", sentencia.
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