Dolor en el brazo y cefalea: el ISP ha registrado 847 eventos, en su mayoría leves, asociados a la vacuna de Pfizer

El Instituto de Salud Pública consolidó los reportes de Eventos Supuestamente Asociados a la Vacunación o Inmunización (ESAVI), tras la inoculación de 61.690 dosis en todo el país. En total se contabilizan 2.330 manifestaciones clínicas, que incluyen molestias estomacales y de garganta. La cifra es baja: solo el 1,4% de los pacientes, principalmente mujeres, presentó signos adversos.


Los síntomas adversos que podría generar la vacuna contra el coronavirus ha sido desde el comienzo del proceso de inoculación el gran debate entre quienes quieren y no inmunizarse. En Chile, desde el 24 de diciembre comenzó a desarrollarse el plan sanitario con la vacuna de Pfizer y ya hay evidencia científica sobre algunos malestares que ha generado en los trabajadores de la salud, los primeros en recibirla.

Un informe elaborado por el Centro Nacional de Farmacovigilancia (CNFV), del Instituto de Salud Pública (ISP) reveló que, hasta el 20 de enero, de los 61.690 pacientes vacunados, se han registrado 2.330 manifestaciones clínicas en 847 personas. Es decir, un 1,4% de los inoculados sufrió algún tipo de sintomatología. Eso sí, 14 de ellos fueron considerados con síntomas serios, aunque en ningún caso se ha reportado un resultado fatal.

“Hasta el momento no se ha observado un comportamiento de la vacuna en nuestra población que se aleje de lo que había sido descrito para ella en la etapa de ensayos clínicos o de lo que han dado a conocer los informes que hasta el momento han publicado otros países”, adelanta Juan Roldán, jefe (s) de la Agencia Nacional de Medicamentos (Anamad).

La mayoría de los casos con sintomatología adversa son mujeres (78,5%). Y dentro de las molestias, se detectó el dolor en la zona de inyección como el más común (491 casos), seguido por la cefalea (319), fiebre (175), mialgia (148) y malestar general (125). En total, son 20 síntomas los que se han registrado, todos ya considerados en los ensayos clínicos que dieron validez a la vacuna (ver infografía).

Respecto a la tendencia por género, Roldán aclara que las cifras “se suelen atribuir, en parte, a que las mujeres tienen mayor tendencia a informar o consultar por molestias que experimentan luego del uso de un medicamento”. Además, adelanta que en los futuros reportes “se incluirá, además de la vacuna de Pfizer, la Coronavac, y se analizará más a fondo dicha información”.

Valentina Muñoz (27), enfermera de la UCI dedicada a los contagiados del Hospital Regional de Concepción, fue una de las primeras personas en recibir las dos dosis de la vacuna Pfizer en el país. Y como trabaja con pacientes infectados, cuenta que recibir la inmunización fue fundamental, aunque sufrió algunas molestias.

“En la primera, apenas sentí un dolor en el brazo, lo normal, como cualquier otra vacuna”, dice. Pero en la segunda reportó síntomas: “Fiebre, dolor de cabeza y muscular”, cuenta. En su caso, los síntomas aparecieron al día siguiente de recibir la última dosis y duraron 24 horas. “Después no sentí nada más. Aunque eso no fue nada comparado a la tranquilidad de sentirme inmunizada y saber que no te complicarás en caso de contagio”, detalla.

Según detalla el informe, casi la mitad de los reportes recibidos proviene de la Región Metropolitana (48,2%), seguida del Biobío (22,3%) y Valparaíso (14,6%). En cambio, en la Región de Atacama no se informó ningún caso de sintomatología adversa.

Para realizar este informe, el ISP utilizó sus diversos sistemas de vigilancia para reportar los casos adversos. En total, 194 fueron avisados a través de correo electrónico, 323 a través del sistema online ESAVI-EPRO y 330 a través del sistema RedRAM.

Todo aún es materia de estudio, pues, según el informe “los casos serios y aquellos de interés clínico están siendo evaluados por el Equipo Expertos de Farmacovigilancia de Vacunas, en la medida en la que se reciban los antecedentes clínicos necesarios para ello”.

De todas formas, entre sus conclusiones está “continuar realizando una estrecha vigilancia” para así entregar una mayor tranquilidad en los inoculados y, sobre todo, demostrar con evidencia científica que la vacuna, en ningún caso, representa un peligro para la población.

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