Carta a las y los candidatos a la presidencia de Chile

En los últimos años, el debate sobre la salud en Chile se ha concentrado en el financiamiento y en las isapres. En ese ámbito, aún permanece pendiente la tramitación del proyecto de ley que pone fin a las preexistencias y discriminaciones.
También lo están iniciativas legales destinadas a fortalecer las capacidades de FONASA, del Instituto de Salud Pública, de la Central Nacional de Abastecimiento y de la Superintendencia de Salud, junto con otra que busca asegurar un uso adecuado del derecho al reposo médico.
Sin embargo, no se ha escuchado de ninguno de las y los candidatos a la presidencia una disposición decidida a enfrentar cambios urgentes que el país necesita: nuevas reglas que mejoren la eficiencia en la gestión hospitalaria pública y en el modelo de atención privado; más prevención y promoción de la salud haciendo de la Atención Primaria a la Salud columna vertebral de nuestro sistema; una acción intersectorial efectiva que genere condiciones sociales que eviten la enfermedad y promuevan un envejecimiento saludable, junto a políticas efectivas del cuidado.
En el ámbito público, persiste un Estatuto Administrativo heredado de 1989, de carácter burocrático, que privilegia el cumplimiento formal de normas y la estabilidad por sobre la mejora de resultados, la calidad y la innovación. Esto perpetúa estructuras rígidas y jerárquicas, en lugar de organizaciones adaptativas, colaborativas y saludables.
En el ámbito privado, continúa sin abordarse el espiral inflacionario de prestaciones innecesarias y de bajo valor sanitario, así como los incentivos perversos que promueven la demanda ligada a la enfermedad más que a la salud. En suma, ambos sectores convergen en un mismo resultado: más gasto y no menos enfermos.
Chile ya no resiste más de lo mismo. Es hora de asumir los cambios difíciles, aquellos que exigen visión de largo plazo, generosidad y valentía política.
El país necesita reconstruir las condiciones para avanzar, paso a paso, en base a acuerdos amplios, capaces de integrar y valorar lo mejor del sector público y del privado. Un sistema de salud orientado a las personas, a su bienestar y a la vida saludable, centrado en la prevención, la equidad y la eficiencia.
El país espera propuestas que miren más allá de la coyuntura y se atrevan a transformar el sistema de salud con mirada de futuro. Es tiempo de dar el paso decisivo hacia un Chile que cuide mejor a su gente.
*Decano Facultad de Salud y Ciencias Sociales , Universidad de Las Américas
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