Educación

Real y concreta: la nueva forma en cómo las universidades aportan al desarrollo de los territorios

En un contexto en que la educación superior enfrenta el desafío de responder a problemáticas sociales cada vez más complejas, la vinculación con el medio se instala como un eje clave. En el conversatorio organizado por LT Educa, representantes de la academia y la sociedad civil analizaron cómo avanzar hacia una relación más directa, bidireccional y territorial entre universidades y entorno.

De izquierda a derecha, Nicolás Birrell, Claudia Castañeda y Drago Vodanovic durante el conversatorio sobre vinculación con el medio organizado por LT Educa.

Durante años, la relación entre universidad y sociedad estuvo mediada por la extensión: actividades culturales, conferencias o iniciativas abiertas al público que permitían proyectar el conocimiento hacia afuera. Hoy, ese modelo quedó atrás.

La vinculación con el medio se ha consolidado como una de las tres funciones centrales de la educación superior —junto con la docencia y la investigación— y está redefiniendo el quehacer universitario. El cambio no es solo conceptual: implica modificar qué se investiga, cómo se enseña y, sobre todo, para quién se produce conocimiento.

“Si la universidad no responde a lo que la sociedad requiere, se vuelve intrascendente”, fue una de las ideas que marcó el conversatorio organizado por LT Educa. En él participaron Drago Vodanovic, vicerrector adjunto de Vinculación con el Medio de la Universidad San Sebastián; Claudia Castañeda, directora ejecutiva de Fundación Trascender; y Nicolás Birrell, presidente de Desafío Levantemos Chile, quienes coincidieron en un diagnóstico común: la relación entre universidad y sociedad dejó de ser unidireccional y hoy se construye en diálogo con los territorios.

El fin del modelo unidireccional

Uno de los principales cambios es el paso desde una lógica de transferencia de conocimiento hacia una relación bidireccional con el entorno. “Ya no se trata de generar conocimiento al interior y luego transferirlo. Hoy hablamos de una relación constante, donde el territorio también incide en lo que la universidad hace”, explicó Drago Vodanovic.

Este giro obliga a dejar atrás una cultura académica tradicional, muchas veces centrada en el aula, para avanzar hacia metodologías como el aprendizaje-servicio, donde los estudiantes se enfrentan desde temprano a problemáticas reales.

La vinculación con el medio no se entiende sin territorio. Y ese territorio, advierten los participantes, no es homogéneo. “Sería un error pensar que desde Santiago se puede definir lo que necesitan otras regiones”, planteó Vodanovic.

Desde la experiencia en terreno, Nicolás Birrell fue enfático: “Las soluciones no pueden venir desde un escritorio. Tienen que construirse con las comunidades, porque nadie conoce mejor sus problemas”. Esa lógica se hizo evidente en emergencias recientes, como los incendios en la Región del Biobío, donde la articulación entre comunidades, municipios, gobierno regional, Estado, empresas y organizaciones sociales permitió levantar soluciones en tiempos acotados. “Esto deja de ser una hipótesis. Cuando se actúa de manera coordinada, los resultados llegan”, afirmó.

Aprender fuera del aula

La actividad reunió a Nicolás Birrell, presidente de Desafío Levantemos Chile, Claudia Castañeda, directora ejecutiva de Fundación Trascender y Drago Vodanovic, vicerrector adjunto de Vinculación con el Medio de la Universidad San Sebastián.

Uno de los efectos más profundos de este modelo está en la formación de los estudiantes. “La conexión con el territorio permite tomar mejores decisiones en un mundo incierto, donde lo técnico no basta”, explicó Claudia Castañeda.

A través de experiencias como el voluntariado profesional o el aprendizaje-servicio, los estudiantes desarrollan habilidades que difícilmente se adquieren en el aula: resolución de conflictos, trabajo en equipo, liderazgo y comprensión de contextos sociales complejos.

Otro de los puntos críticos es evitar que la vinculación se reduzca a acciones puntuales o asistencialistas. Desde su experiencia, Nicolás Birrell advirtió que el mayor riesgo es imponer soluciones sin participación de las comunidades, ya que el impacto real se produce cuando las personas se involucran activamente en la construcción de respuestas y no solo las reciben. En ese sentido, la vinculación efectiva implica no solo intervenir, sino también dejar capacidades instaladas en los territorios.

De buena práctica a exigencia

El cambio más reciente es que la vinculación con el medio dejó de ser voluntaria y pasó a formar parte de los criterios de acreditación universitaria. En ese contexto, explicó Claudia Castañeda, ya no basta con indicadores tradicionales como la producción académica o la internacionalización, sino que también se evalúa la capacidad de las instituciones para conectarse de manera sostenida con la realidad social y poner en valor ese vínculo. Esto no solo involucra a los estudiantes, sino también a sus egresados, ampliando el rol de la universidad más allá del aula y proyectándolo hacia su entorno.

Para las universidades, esto implica un desafío mayor: integrar esta dimensión en sus procesos formativos, investigativos y de gestión. “Más que la foto de la acreditación, lo relevante es el proceso. Este paradigma nos obliga a cambiar nuestras prácticas más profundas”, sostuvo Vodanovic.

En ese escenario, también cambia el perfil del egresado. Más allá de las competencias técnicas, se vuelven clave habilidades como la empatía, el trabajo en equipo y la capacidad de comprender contextos diversos, en un entorno donde la formación ya no puede desvincularse del territorio.

En esa línea, la Universidad San Sebastián realizará la próxima semana en Puerto Montt un congreso internacional de vinculación con el medio, que reunirá a académicos de Chile y el extranjero, junto con estudiantes, para profundizar en estos desafíos y proyectar su desarrollo en el sistema de educación superior.

Así, más que una tendencia, la vinculación con el medio se consolida como un cambio estructural en la educación superior: un giro que no solo redefine el rol de las universidades, sino también la forma en que se construyen soluciones para los desafíos del país.

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