Colo Colo supera los goles perdidos, vence a La Serena y Arriagada vuelve a despuntar

Luciano Arriagada saca el disparo con que anotó el 2-0 de Colo Colo sobre Deportes La Serena. FOTO:FRANCISCO LONGA/AGENCIAUNO

El Cacique, en una noche conmemorativa y llena de celebración, derrotó a los papayeros por 2-0. Morales falló incontables oportunidades, pero volvió a festejar con un penal. Y el juvenil nuevamente convierte con apenas unos minutos sobre la cancha, pidiendo a gritos más espacio.


Era perentorio para Colo Colo ganar ante La Serena y así terminar lo más alto posible en la tabla de posiciones. En una noche especial, llena de significado, el Cacique lo logró, aunque sufriendo. Porque no es dominador, no juega bien y su delantero, Iván Morales, no se cansa de errar frente al arco.

No es muy común que a Colo Colo le meneen la pelota en sus narices en el propio estadio Monumental. Pero este domingo eso fue exactamente lo que pasó frente a Deportes La Serena, al menos durante la parte inicial del primer tiempo. ¿Lo peor? Los jugadores del Cacique vestían una camiseta conmemorativa por los 30 años desde la consecución de la única Copa Libertadores del fútbol chileno. Un espectáculo poco digno para tan magna celebración.

Los dirigidos por Gustavo Quinteros mantuvieron la compostura por solo 10 minutos, en los que un disparo de Iván Morales pasó cerca del arco de Zacarías López. De ahí en más los papayeros, con Humberto Suazo a la cabeza, tomaron el control de la pelota y asediaron el arco de Brayan Cortés, todo frente a la impotencia y enojo de Gustavo Quinteros. Leandro Díaz, exjugador de Universidad de Concepción, se tomaba revancha de Pablo Solari por la banda izquierda y comandaba la mayor parte de los ataques. Incluso en sus pies La Serena tuvo la más clara del primer tiempo, cuando un centro pasado casi se mete en el segundo palo del cancerbero albo.

Cada vez que un colocolino tenía la pelota, tres rivales lo cercaban para quitarle la pelota. Jimmy Martínez y Jaime Carreño fueron un dolor de cabeza para el mediocampo albo, constituido por Bryan Soto y César Fuentes. Matías Fernández, en su primer partido enfrentando el club de sus amores, se mostraba movedizo y disfrutó de varias pelotas detenidas para probar las manos de Cortés, aunque ningún remate revistió peligro.

Todo cambió a los 21′, justo cuando La Serena mostraba su mejor versión: Suazo debió salir por una lesión en la zona posterior de uno de sus muslos. César Munder ingresó en su lugar, pero la presencia del cubano simplemente no fue suficiente para llenar el vacío que dejó Chupete. El cuadro dirigido por el Chueco Ponce perdió a su referente de área, al caudillo, a la amenaza para la pareja de centrales conformada por Matías Zaldivia y Emiliano Amor.

El asedio acabó y Colo Colo pudo liberarse, aunque eso no era sinónimo de dominio o profundidad. El Cacique siguió sin ideas ni claridad, apostando únicamente a una transición rápida o pase largo. Hubo mucho de eso, pero el pueblo colocolino tuvo la mala suerte de que quien tuviera que finiquitarlas fuera Morales. Una vez más el ariete del Popular demostró por qué las críticas a su juego no son gratuitas; por qué hoy más que nunca es válido preguntarse si él debe ser el delantero titular del cuadro más grande del país.

Martín Rodríguez culminó una gran jugada personal dejando solo a Morales frente a López, pero su inmensa lentitud le dio al cancerbero todo el tiempo para achicar y amarrar la pelota. Minutos más tarde, un espectacular pase largo directo a los pies de Morales fue desaprovechado solo por la falta de pericia y calidad del ariete: de forma inverosímil, pifió cuando intentó controlar, dejando muerta la pelota.

Luciano Arriagada pide cancha, pero será difícil para el joven si la presencia de Morales sigue justificándose solo por su habilidad para patear penales. En el desarrollo del juego Morales no marca diferencias, no gana partidos y falla demasiadas oportunidades.

En el segundo tiempo La Serena asumió todo lo que perdió con la salida de Chupete, por lo que retrasó las líneas y cedió el protagonismo al Cacique. Este, cómo no, recibió de buena gana la invitación, lo que tuvo como consecuencia que ahora el arco de López fuera el sitiado. Y en este cambio de roles otra vez Morales echó al tarro de la basura una oportunidad clara. Hasta con mala suerte, pues en una recibió con ventaja por la derecha y su remate furibundo remeció el vertical izquierdo.

La Serena no llegó más al arco de Cortés y Colo Colo naufragaba en sus intentos por conseguir la apertura de la cuenta. Por cómo se estaba dando el complemento, los locales la merecían. La oportunidad llegó a los 78′, cuando gracias al VAR José Cabero pudo cobrar una mano clarísima dentro del área papayera. Morales fue el encargado de patear y cobrar el gol. Ahí no ha fallado en este torneo.

Arriagada volvió a encontrar una oportunidad en los minutos finales del partido, reemplazando justamente a Morales. Y tal como sucedió ante Huachipato, el juvenil pagó con creces y marcó el gol de la tranquilidad. Una chance, un gol. Un disparo con clase, inatajable, que hace parecer las cosas fáciles. Y por más que Morales celebre junto a todo el equipo sus goles desde los 12 pasos, debería preocuparse y reflexionar cómo un chico de 19 años puede convertir todo lo que él está fallando.

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