Francisco Sagredo

Francisco Sagredo

El Deportivo

El caso Vargas

Foto: Agenciauno

A su llegada a Miami, Reinaldo Rueda fue consultado por la indisciplina que protagonizó Eduardo Vargas en la gira a Suecia y Dinamarca en marzo pasado. Era la oportunidad para que el técnico, en caso de que la información fuera falsa, desmintiera de raíz y contundentemente la razón que parece explicar la desaparición del atacante de las nóminas de la Roja. Sin embargo, el colombiano no negó lo ocurrido en el hotel de concentración en Estocolmo. Al contrario, eludió el bulto afirmando que “quien lanzó la noticia debe tener muy buenas fuentes” y señalando que de ese tema no iba a hablar.

En resumen, Rueda mantuvo la incertidumbre en relación al caso Vargas pero, como era de esperar, sin exponer al jugador al escarnio público de reconocer abiertamente el episodio de indisciplina. Para cerrar el tema, el DT afirmó que la ausencia del delantero en la nómina correspondía a razones deportivas.

Cuesta entender que Vargas no tenga un cupo en la convocatoria por lo que ocurre en la cancha. El jugador del Tigres, comparado a sus colegas de ataque que sí fueron nominados (Castillo, Sagal, Henríquez y Rodríguez), ha tenido mayor continuidad y mejores números en su club. Independiente de que no pasa por un momento espectacular, claramente su realidad futbolística muestra mayor competitividad que la de sus compañeros de ofensiva.

La ausencia por razones deportivas de Vargas no se sostiene y su marginación desde marzo (nunca más fue nominado) tiene una sola explicación: la indisciplina que protagonizó. Y tiene razón Rueda, quienes publicamos la información tenemos no una, sino que varias fuentes absolutamente confiables.

Más allá de la incomodidad que le genera el tema al entrenador, Rueda se anota un punto al marginar al futbolista de sus convocatorias. A su llegada al cargo el colombiano afirmó que la disciplina no se transa, y la ausencia de Vargas es una demostración de que el DT cumplirá con su palabra. Ojalá mantenga esa actitud. Ya son muchos los episodios de este tipo que han sacudido a la generación dorada. Basta de licencias. Es momento de hacer respetar los mínimos códigos que existen en la concentración de un deportista profesional. Bien por Rueda.

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