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El drama de los abortos espontáneos entre embarazadas detenidas por el ICE

La agencia migratoria estadounidense detuvo a un número récord de embarazadas entre finales del año pasado e inicios de este. Una investigación de The Guardian reveló que desde octubre de 2025 la autoridad no dispone de cifras sobre cuántas perdieron sus embarazos bajo custodia.

Una mujer embarazada es detenida por agentes del ICE en un pasillo frente a las salas del tribunal de inmigración en Federal Plaza, Nueva York, el 11 de septiembre de 2025.

El Servicio de Control de Inmigración y Aduanas de Estados Unidos (ICE) detuvo a más mujeres y adolescentes embarazadas durante el otoño y el invierno pasados que en cualquier otro período del año anterior. La agencia, al mismo tiempo, perdió el rastro de cuántas de ellas sufrieron un aborto espontáneo bajo su custodia.

Documentos obtenidos por el diario The Guardian, tras una solicitud amparada en la Ley de Libertad de Información (FOIA) y una demanda posterior, muestran que el ICE registró 18 abortos espontáneos entre enero y septiembre de 2025. Sin embargo, la agencia migratoria no dispone de cifras sobre pérdidas de embarazo después del 3 de octubre de ese año.

En entrevistas con el medio británico y en testimonios entregados por sus abogados, varias mujeres relataron dolores y sangrados persistentes sin recibir seguimiento tras perder sus embarazos.

Los casos de Anabell, Laura y Angie, detenidas en Kentucky, Texas y California, se suman a los de ocho mujeres que denunciaron negligencia médica en Dilley, Texas. Abogados y organizaciones de derechos humanos sostienen que la administración estadounidense dejó de cumplir una directriz de 2021 que limita la detención de personas embarazadas.

Vacío de información

El aumento de detenciones coincidió con operativos migratorios de gran despliegue en Minneapolis, Chicago y otras ciudades estadounidenses. Según los propios registros de la agencia, en octubre había al menos 87 mujeres y adolescentes embarazadas detenidas, y en noviembre la cifra ascendió a 101.

Protestas contra operativo del ICE en Minneapolis. Foto: Archivo

El ICE atribuyó el vacío de datos a un cambio en su sistema de registro médico. La agencia rescindió su contrato con el Centro de Servicios Financieros de Asuntos de Veteranos (VA-FSC) y contrató a Acentra Health, empresa privada de Virginia. Debido a esto, explicó la entidad, el procesamiento de las reclamaciones médicas sufrió retrasos durante meses.

Un portavoz del Departamento de Seguridad Nacional (DHS), Chandler Rebel, aseguró primero que la agencia registraba los abortos espontáneos en informes mensuales. Luego confirmó que no dispone de datos para el período entre octubre de 2025 y junio de 2026.

El DHS nunca antes había reconocido perder la cuenta de los abortos espontáneos, ni siquiera cuando senadores lo solicitaron.

“A la administración le conviene que el ICE no pueda informar cuántas mujeres sufrieron abortos espontáneos”, según afirmó Faisal Al-Juburi, codirector de la organización humanitaria de inmigración Raíces, al diario británico. “Cuando no se lleva un registro de algo de tal magnitud, no hay que enfrentarse a la realidad de las consecuencias que han generado tus propias políticas”, dijo.

Testimonios

Anabell, de 35 años, solicitante de asilo nicaragüense, desconocía que estaba embarazada hasta que fue detenida en una cita obligatoria ante el ICE, el 25 de febrero. Fue trasladada al centro de detención de Campbell, en Kentucky, donde un examen médico confirmó el embarazo. “Fue una sorpresa”, contó. “Lo único que podía hacer era llorar”.

Mujer mostrando imágenes de ecografía. Foto: Archivo

No le realizaron análisis de sangre ni le programaron una ecografía. Un mes después comenzó a sangrar y un agente le respondió que debía esperar. Fue trasladada de urgencia a una sala de emergencias, esposada a una cama de hospital, y se le informó que ya no estaba embarazada. El ICE se ha negado reiteradamente a entregar el historial médico de Anabell. Sigue detenida en Campbell, donde ha continuado sangrando y vomitando, y ha perdido cerca de 13 kilos.

Laura, de 21 años, cursaba el segundo trimestre de un embarazo de alto riesgo cuando fue trasladada al centro de detención de Dilley junto a su hijo de dos años. Un médico del centro determinó que su condición requería atención especializada. “A pesar de esta determinación clínica, la administración del centro no ha aprobado ni programado la consulta para mí”, declaró en un documento de Raíces.

Angie, de 26 años, supo que estaba embarazada semanas después de ingresar al centro de detención de Mesa Verde, California. Poco después despertó expulsando abundante líquido marrón. El personal médico le aseguró que el aborto espontáneo no había sido culpa suya.

“Estas mujeres encarceladas no reciben las visitas prenatales que les corresponden. Tampoco acceden a controles prenatales para embarazos de alto riesgo cuando los necesitan. Y, si sufren un aborto espontáneo, la atención médica que reciben es mínima o nula”, dijo Deborah Ottenheimer, obstetra-ginecóloga de Physicians for Human Rights.

La orden que no se cumplió

Una directriz federal de 2021 instruye al ICE a evitar la detención de embarazadas, en posparto o en período de lactancia, salvo que la ley prohíba su liberación o existan “circunstancias excepcionales”. La norma obliga además a supervisar y documentar su estado de salud.

El DHS aseguró que sigue cumpliendo la instrucción. “La directriz de 2021 sigue vigente”, declaró Rebel, el vocero del DHS. “Las mujeres embarazadas reciben visitas prenatales periódicas, servicios de salud mental, apoyo nutricional y condiciones de alojamiento acordes con los estándares de atención de la comunidad”, aseguró.

Miembros del ICE durante un operativo. Foto: Archivo

Sin embargo, registros judiciales y entrevistas con congresistas y abogados consultados por The Guardian indican que la administración prácticamente dejó de cumplir la directriz. Muchas de las detenidas eran solicitantes de asilo en Estados Unidos, y habían acudido a todas sus citas de control migratorio, sin representar riesgo de fuga.

Además, varias de las ocho mujeres examinadas alegaron que las barreras lingüísticas dificultaron su acceso a la atención médica.

La abogada sénior del Centro de Derechos Humanos Robert y Ethel Kennedy, Sarah Decker, explicó que muchas de sus representadas están detenidas en Basile, el centro de detención con más embarazadas en todo Estados Unidos, según el ICE.

Todavía no me he encontrado con ninguna persona embarazada o en período de posparto que, a mi juicio, cumpla con la definición de ‘circunstancias extraordinarias’, afirmó. La abogada agregó que el ICE es plenamente consciente de la situación, y que la agencia estaría buscando ocultar la negligencia médica de esos centros.

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