El duro relato de la última persona que vio a Juan Pablo Mohr en el K2

El montañista Sajid Sadpara, hijo de uno de los desaparecidos, se separó del grupo a 8.211 metros de altura, en la zona llamada Cuello de Botella. Este domingo le aseguró a la prensa que el grupo alcanzó la cima, pero que en su regreso se produjo un incidente debido al mal tiempo.




Pasaron las horas y no hay noticias de Juan Pablo Mohr, el montañista chileno desaparecido en el K2. El destacado alpinista nacional fue visto por última vez a las 02.00 AM del viernes 5 de febrero (hora chilena) en la zona denominada como Cuello de Botella, a 8.211 metros sobre el nivel del mar, mientras se disponía a coronar la cumbre junto a otros dos deportistas: el islandés John Snorri y el pakistaní Ali Sadpara.

Fue precisamente Sajid Sadpara, hijo de Ali, quien vio a los tres alpinistas por última vez. Sajid también tenía planeado hacer cumbre junto a su padre, Mohr y Snorri, pero un problema en su regulador de oxígeno lo obligó a devolverse al Campo 3, a 7.000 msnm. Con la confianza de que llegarían a la cumbre y luego volverían al refugio, Sajid esperó... pero tras 20 horas no hubo rastro de ellos.

Toda la información que se conoce hasta ahora es gracias a Sajid, quien tras la larga espera descendió hasta el Campo Base. Allí señaló que se separó del grupo en el Cuello de Botella por un problema con su O2 y que el grupo continuó ascendiendo “a buen ritmo y en buena forma”.

En las últimas horas, Sajid ha participado incesantemente en la búsqueda de Mohr, Snorri y su padre. Durante la mañana de este domingo, otros dos helicópteros realizaron una búsqueda aérea por sobre los 7.000 metros, pero la poca visibilidad debido a los fuertes vientos hicieron imposible encontrar algún rastro de los desaparecidos. Exhausto y devastado emocionalmente, Sajid Sadpara fue trasladado por aire a la ciudad de Skardu, donde relató por primera lo sucedido a la prensa.

Sadpara aseguró estar convencido de que Mohr, su padre y Snorri alcanzaron la cima del K2, y que a su regreso se había producido un incidente debido al mal tiempo y los fuertes vientos. Sobre la operación de búsqueda, un visiblemente afectado Sadpara comentó: “Si pasan más de dos o tres días, las posibilidades de que algún ser humano sobreviva a una altitud de más de 8.000 metros con la severidad del frío son escasas”.

Luego, Sadpara dio detalles de la expedición y de los últimos momentos que compartió con la cordada actualmente perdida: “En la noche del 5 de febrero iniciamos el ascenso a la cumbre del K2″. El grupo estaba compuesto por Ali y Sajid Sadpara, John Snorri y Juan Pablo Mohr. Mientras ellos subían a la cima, otros grupos de escaladores nepalíes y europeos descendían del C3. Ambos escaladores pakistaníes habían decidido subir sin oxígeno suplementario, pero de todas maneras llevaron cilindros de O2 para que pudieran usarse en caso de dificultad.

Sadpara relató que al alcanzar los 8.200 metros sintió que su cerebro estaba siendo afectado por la falta de oxígeno “Mi padre me dijo que utilizara el oxígeno para las emergencias, pero cuando utilicé la máscara me di cuenta que el regulador goteaba, dejándolo inservible”. Por el desperfecto, Ali Sadpara obligó a su hijo a descender, por lo que el grupo se escindió en la zona conocida como Cuello de Botella, a tan solo 400 metros de la cima.

Sajid detalló que la última vez que vio a los tres escaladores fue al mediodía del 5 de febrero (04.00 AM del viernes, hora de Chile) y que cuando llegó al C3, habían pasado cinco horas: “El equipo de mi padre no tenía un walkie-talkie, por lo que no podían ser contactados. Cuando llegué al C3 me puse en contacto con el CB para avisar que me quedaría en el C3 y así prepararles té y agua cuando descendieran de la cima”. Sadpara esperó toda la noche con las luces encendidas para que no tuviesen problemas en ubicar las carpas.

Para la mañana del 6 de febrero, Sajid volvió a contactarse con el CB para indicarles que el equipo no había vuelto. Desde la base le dijeron que descendiera puesto que arriba hacía mal tiempo.

El K2 es la segunda montaña más alta de mundo, con una altura de 8.611 metros sobre el nivel del mar. Considerado por muchos como el monte más difícil de subir, el K2 permaneció inexpugnable en invierno hasta el 16 de enero de 2021, cuando un grupo de montañistas nepalíes hizo cumbre por primera vez en la historia en esta época del año.

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