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La historia pirata se reescribe: los ajustes que tienen a Coquimbo Unido en los octavos de final de la Copa Libertadores

En 2025, los piratas se transformaron en el campeón con mejor rendimiento de la historia del fútbol chileno. Como premio, volvieron al torneo continental, que habían disputado en 1991. En el intertanto, se sobrepusieron a un cambio en la banca.

Coquimbo Unido celebra en el partido ante Tolima (Foto: Photosport) ALEJANDRO PIZARRO/PHOTOSPORT

Coquimbo Unido tuvo un 2025 de ensueño. No solo consiguió su primer título en la máxima categoría del fútbol chileno. Además, lo logró exhibiendo el mejor rendimiento para un monarca nacional en toda la historia. Un 83,3 % de productividad, derivados de 23 triunfos, seis empates y apenas una derrota, le permitía alzar el Huemul de Plata. Había otro premio: por segunda ocasión, el club jugaría la Copa Libertadores. La única vez que lo había hecho había sido en 1992. Fue eliminado en la fase de grupos, entonces, la primera ronda del certamen.

A nivel local, los piratas están algo lejos de la campaña anterior, que se sospechaba irrepetible. Figuran en el quinto puesto, con 19 puntos, a ocho del líder, Colo Colo. En la Copa de La Liga, lideran el grupo A a falta de una fecha para definir a los semifinalistas.

La historia pirata se reescribe: los ajustes que tienen a Coquimbo Unido en los octavos de final de la Copa Libertadores

En el plano internacional, en cambio, vuelven a anotar un hito. Después de cumplir su obligación, al golear a Tolima, sus rivales hicieron el resto: el empate sin goles entre Nacional y Universitario les dio los pasajes a los octavos de final del principal torneo de clubes a nivel continental. Por un lado, un tremendo orgullo deportivo. Por otro, una nueva (y cuantiosa) inyección económica. Solo en ingresos que entrega la Conmebol, superan los US$ 5 millones.

Hernán Caputto, técnico de Coquimbo Unido (Foto: Photosport) ALEJANDRO PIZARRO/PHOTOSPORT

Hernán Caputto tenía sobre sus hombros una tarea titánica: los números de la campaña anterior resultaban, virtualmente, irrepetibles. De hecho, admitía que lo aconsejable era mantener el sello que había establecido su antecesor, Esteban González, quien partió al Querétaro. “Hay un lema muy fuerte que tiene el club, que es fuerza y coraje, y seguro que eso lo va a tener el equipo porque lo tuvo y, como dije, va a tener una impronta, la mía, que es muy parecida a la que tenía con Esteban y, principalmente, porque tiene más del 90% de los jugadores con ese espíritu”, sostenía.

En febrero, de hecho, recibió un consejo de Diego Sánchez, el principal referente aurinegro, a través de El Deportivo. “Los números te hablan por sí solos. Si no perdemos desde abril es porque las cosas no están mal. Al mantener la base quieres mantener la misma línea. Si vas a cambiar el fútbol que tenía Coquimbo, mejor cambias todo el equipo y empezamos con ideas nuevas. Estamos con una línea de juego, ya sabemos la mentalidad del equipo, cómo piensa. Caputto solo tiene que agregar un poco, pero cambiar el equipo es difícil“, apuntaba el Mono, después de ganarle la Supercopa a la UC.

A nivel directivo valoran el trabajo del DT. “Hubo al principio, un espacio de conocimiento entre el técnico y los jugadores. Después vino el acoplamiento que, al final del día, nos lleva a jugar parecido a como antes e incluso un poco más adelante. No hay un equipo titular definido. Hay 17 o 18 jugadores competitivos. Sale Camargo y entra Cordero o Glaby. Con los delanteros pasa lo mismo. Los punteros se rotan. Hay un equipo base, pero las circunstancias del campeonato han llevado a tomar medidas. En este equipo no se sabe quien es titular o reserva”, describe Jorge Contador, el presidente.

“Se trabaja bien con Caputto. Es muy llano, te escucha, conversamos. Ahora, no somos una dirigencia que se meta en el tema. El responsable es el entrenador. Eso queda claro el primer día. El entrenador pone el equipo que estime”, puntualiza.

El retoque

Igualmente, Caputto tuvo que meter mano. De la estructura anterior, ya no contaba con referentes como Bruno Cabrera, quien partió a Newell’s Old Boys, Cecilio Waterman, quien optó por Universidad de Concepción o Matías Palavecino, quien fichó en la UC. Por esos días, Sánchez confiaba en el relevo. “Llegó (Benajmín) Gazzolo, que fue campeón con Huachipato, que en la liga los conoce a todos. (Guido) Vadalá, que quiere demostrar que un buen 10 y lo está haciendo. Lucas (Pratto) con su experiencia. Se mantuvo gran parte de la base: Galani, Camargo, se sumó (Dylan) Glaby, que conoce al equipo. Está Juan Cornejo, Salinas es seleccionado. Chandía está mucho más maduro, (Martín) Mundaca está agarrando el hilo“, apuntaba.

El retoque pasa por algunos principios. El Coquimbo Unido de 2026 intenta ser más protagonista, prioriza el trabajo por las bandas y cuida más la posesión del balón (mientras el de González bordeaba el 40 por ciento, el de Caputto se acerca al 50%), aunque conserva la salida explosiva, una faceta en la que destaca Cristián Zavala, quien eligió volver desde Colo Colo. En general, utiliza un 4-2-3-1 como sistema táctico base. No hay cambios de diseño respecto del anterior período.

El estratega ha valorado la ambición de sus pupilos. "Este equipo, el que veo yo todos los días, tal vez se lo ven ustedes el fin de semana, pero yo lo veo todos los días, no tiene techo, tiene hambre de gloria“, graficó a Mi Radio, apenas se sentenció la clasificación.

Así como nos miraron a menos algunos, yo no pienso mirar a menos a nadie. Los partidos de fútbol hace tiempo ya que son 11 contra 11. Todo lo que tiene que ver con la historia no juega. Nosotros lo hemos demostrado en este tiempo“, se descargó.

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