Luis Del Pino Mago: “Esto se nos escapa a todos de las manos”

La cuarentena lejos de la tierra de uno. El central venezolano, cuestionado en sus primeros meses de azul, atiende a La Tercera desde el encierro.




Tiene 25 años y la misma incertidumbre y sensación rara de todos ante el nuevo escenario que fuerza el ataque del Covid-19.

¿Cómo se vive la cuarentena?

Tranquilo, tampoco soy una persona de salir mucho a la calle. Lógicamente, la rutina aburre; estar en la casa, tener que hacer prácticamente todos los días lo mismo, pero es una responsabilidad. El fútbol no es prioritario hoy. Lo principal es quedarse en la casa, mantener la calma y esperar a que esto pase y que no exista tanta gente muriendo.

¿Se tomó a tiempo la decisión de parar el fútbol?

El fútbol sí estuvo a tiempo. Ver gente en la calle que sigue teniendo que trabajar, los metros todavía llenos... Si tomas esas medidas, tienes que tomar otras, porque lo que se busca es que no se aglomere gente, y termina siendo lo mismo.

¿Cuarentena total?

Sí, totalmente. No soy quién para opinar, porque desconozco lo que puedan afectar al país económicamente, la estabilidad, pero es una necesidad. La salud debiese estar por encima de cualquier cosa. Si ocurre un tema económico, después buscaremos cómo recuperarnos.

¿Cómo están los suyos en Venezuela?

Con medidas mucho más drásticas. Después del mediodía no puedes salir a la calle. En mi casa, todos tranquilos, pero lógicamente estoy preocupado porque allá el sistema de salud es muy malo. Esperemos que las medidas funcionen, se tomaron con responsabilidad.

¿Y el sistema de salud chileno?

Acá hablan mucho del tema de salud, pero realmente no lo conozco, nunca he asistido ni a la clínica. Solo me coloqué las vacunas por la influenza. Opinar es complejo con poco tiempo acá. Pero supongo que si la gente reclama el sistema de salud no debe ser tan bueno.

¿Cuesta mantener la motivación para estar a tope físicamente?

Afecta. Una vez pase esto se hará mini pretemporada, porque es imposible mantenerse a tope. Pero el club dejó en cada casa materiales y eso nos está ayudando a mantener un poco el ritmo. Va a ser extraño después empezar una vida normal.

¿Se desvirtuó el torneo?

Es que paró todo, el fútbol, la economía mundial está colapsada, este virus está haciendo estragos en todos los ámbitos. Y hablar de fútbol es un poco extraño.

¿Ha sabido del plantel?

Nos comunicamos por WhatsApp. Esperemos que no exista ningún contagiado y que todos estén sanos.

¿Ve los partidos que han jugado?

Tenemos una aplicación donde nos envían partidos, resúmenes. Todos tienen acceso. Ves lo que quieres, el jugador que quieres.

¿Qué le pareció lo visto?

Muy bien, rendimiento en ascenso. El equipo tiene un tema de actitud importante, hemos sacado partidos complejos adelante y eso no todos lo tienen: este equipo tiene carácter y gallardía de atreverse y no rendirse hasta el último minuto.

¿Se superó el miedo a descender?

Sí, totalmente. Ese envión anímico de esos partidos nos ha ayudado a reenfocarnos en nuevos objetivos, a perder ese miedo de perder y acostumbrarnos a ganar.

La para frenó ese impulso.

Nos va a ayudar. Esperemos que cada uno se mantenga profesional, cuidándose, para cuando empiece de nuevo seguir con ese envión.

Viendo a la U 2019 desde fuera y a esta desde dentro, ¿juegan mejor?

No sé. La U perdía partidos increíbles en el último minuto. Era más un tema mental que de juego colectivo. Terminaban jugando grandes partidos y les empataban o perdían en el último minuto. Un tema más de cabeza que otra cosa.

Un central al que Caputto usa de lateral, ¿le acomoda?

Es que jugué mucho tiempo de lateral en Venezuela. Más que de central. Y acá me tocó más de central. A pesar de que los recorridos son diferentes, son posiciones parecidas, perfiles iguales. No tengo una posición más cómoda. Juego donde el equipo más me necesite.

¿Sus fortalezas?

Defensivamente intento mantener un orden táctico además de ordenar y comunicar mucho en el campo. Son características que me han ayudado y he ido aprendiendo.

¿Cómo ve su paso por Chile?

El primer año en Palestino fue muy bueno, me llevó a llegar al equipo más grande de Chile. En un año es un gran salto. En la U sufrí con el proceso de adaptación, dos o tres partidos, donde fue muy emocional, porque perdimos, la presión era distinta, todo se manejaba muy diferente. Pero cuando el equipo empezó a levantar, se facilitó todo. Perder el primer partido, encima una final, me afectó muchísimo. Pero con los partidos me fui sintiendo mejor. En los últimos, me había sentido óptimo mental y físicamente, y eso ayudó en mi rendimiento.

¿Afectaron las críticas del inicio?

Soy poco de leer y escuchar. Me afecta el perder, pero busco no reforzar eso con lo externo. Hay gente objetiva, que te dice la realidad o una crítica constructiva. Y gente llena de resentimiento, de odio, que drena su rabia con cualquier persona y dice cualquier cosa. En las redes es complejo elegir cuál crítica es constructiva y cuál es preferible no leer. Entiendo que al extranjero se le exige más; asumo esa responsabilidad.

¿El fútbol se utiliza como canal de desahogo?

Sí. Nos estamos preocupando por lo que la gente consume y no lo que debe consumir. Voy a que los medios buscan lo que la gente consume y no se preocupan por lo que le hace ese mensaje a las personas, los niños. Termina afectando a todos. Por eso la sociedad está como está.

¿El mensaje de Caputto entra?

Ha manejado muchas situaciones bien. Los trabajos en cancha son muy buenos, ha tratado de mantener al grupo junto, unido. Es parte del equipo, ha aportado muchísimo.

¿Cuál es el delantero que más le costó marcar en Chile?

Donoso, de Iquique, delantero pesado, que te choca. Lo que más me incomoda es que me estén presionando, es lo que más fastidia. Y él tiene eso, es bastante incómodo.

¿Por qué tantos venezolanos acá?

El fútbol de Venezuela ha evolucionado y poco a poco el jugador ha ido saliendo fuera en mayor cantidad. Las ligas se han ido dando cuenta de que en mi país realmente hay talento y que no es tan caro. Chile se dio cuenta y busca talento en Venezuela. A nosotros nos sirve para dar un salto a vitrinas mayores.

Entre estallido y coronavirus, le ha tocado vivir seis meses de locos acá.

El estallido es algo que venía viviendo mucho tiempo en Venezuela. No me afectó. Lo del virus sí. No se puede salir a la calle, todo está cerrado, pero es parte de esto que se nos escapa a todos de las manos.

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