El Deportivo

Martina Weil revela su compleja experiencia en París 2024: “Sentía que no estaba lista para los Juegos Olímpicos”

La velocista sostuvo un diálogo con Mi Momento, Decisiones que Marcan, el programa en conjunto entre La Tercera y Banco Santander.

Martina Weil se prepara para sus próximos desafíos. La velocista nacional y bicampeona sudamericana en los 400 metros planos se refirió a los momentos destacados de su carrera en el programa Mi Momento, Decisiones que Marcan, que se realiza en conjunto entre La Tercera y Banco Santander.

En la conversación, remarcó que su llegada al deporte se debió al ambiente que se vivía en su hogar con Gert Weil y Ximena Restrepo, dos destacados atletas. “En mi caso el deporte fue muy importante, pero más visto para el desarrollo. Les importó que hiciera gimnasia artística, porque es un muy buen deporte formativo. Les importó que jugara básquetbol, porque es un deporte de equipo. Entonces uno va desarrollando distintas cosas, haciendo distintos deportes, pero creo que ellos nunca necesariamente querían que me dedicara al deporte de alto rendimiento”, señaló.

No es que hayan tenido hijos pensando en ‘este fue mi legado y queremos estar en unos Juegos Olímpicos apoyando a nuestra hija’”, continuó.

Sobre su acercamiento al deporte, sostuvo que “siempre me gustó mucho (el deporte). Uno es víctima del entorno en el que crece. Mis papás son competitivos y a uno le gusta ganar. Por eso le empecé a agarrar el gusto. Fui desarrollando esta relación positiva con el deporte. Decidí dedicarme al atletismo porque quería irme a Estados Unidos y quería una beca. Era más una ambición académica. Eso fue cuando salí del colegio”.

Foto: Captura de video. pc

“Allí era bastante profesional, entrenaba todos los días, lo que pasa es que tienes que compatibilizarlo con los estudios. Es bastante profesional el sistema allá”, añadió.

“Me gusta el atletismo. Me gusta que sea un deporte individual, porque al final no dependo de nadie más. Puede sonar egoísta, pero te genera un poco de tranquilidad y de que tú tienes la responsabilidad. Entonces es más duro, porque en las derrotas uno está solo, pero también uno sabe como qué resultados vas a tener porque sé lo que me importa y cuánto esfuerzo estoy poniendo”, confesó.

También dio cuenta de lo que pasa por la mente de un velocista en las carreras. “No mucho, uno tiene que apagar el cerebro y confiar en el trabajo que se ha hecho. Eso es lo que va a brillar en la pista. Si pienso algo, es algo técnico. Si paso la línea de los 200 metros es un ‘no te aprietes, baja los hombros’, pero entre los nervios y lo rápido que es, no da para hacer oraciones demasiado complejas”, reveló.

A su vez, reflexionó sobre la competitividad que marca su vida. “Hay gente más competitiva que otra, pero a nadie le gusta perder. Uno siempre quiere ser el mejor, llegar primero, pero no tiene que ser siempre desde el punto de vista deportivo. En mi casa son competitivos para todo. Las peleas después de un juego de Catán o de un juego de cartas eran... Mi hermana ya se rehúsa a jugar juegos de mesa en mi casa”.

“Es esa satisfacción y saber que uno ha dado el 100 por ciento y que todo lo que uno ha hecho y trabajado está dando frutos al final. Es más una cosa personal que ganarle al de al lado. Yo estoy compitiendo con mi tiempo, con mis sensaciones. Esa competitividad es muy interna”, indicó.

Sin embargo, la motivación es un aspecto diferente. “Está sobrevalorada”, introdujo. “Hay días en que me levanto y digo me siento bacán, quiero ir a entrenar, pero eso debe ser dos días del año. El resto es disciplina y saber qué es lo que quiero lograr. La convicción de que quiero esto tiene que ser más grande que hacer un entrenamiento”, amplió.

“Los límites uno los encuentra cuando choca con ellos. En ese sentido mis entrenadores han sido una parte esencial. Me dan pocas instrucciones en temas de tiempos y va mucho el tema de sensaciones”.

Así mismo, expuso que la motivación es algo que se trabaja: “Quiero ser la mejor en mi área, lo mejor que pueda ser yo en esto. Eso es más grande que la desmotivación o la lata”.

Las complejidades de París 2024

En cuanto al trabajo del día a día, comentó que “no hay un día típico, porque todos los días hay algo distinto. Por lo general es entrenar de 09.30 a 13.00, después almorzar, muchas veces dormir siesta. Luego avanzar algo en la universidad o tener reuniones con Chile. O tengo kinesiología, o ir al doctor. Acostarme temprano y priorizar el sueño”.

Sobre la alimentación aseguró que “en eso soy más flexible. Como pescado, pero carnes nada desde 2019. Y tengo la suerte de que mi mamá siempre supo bastante de la alimentación, entonces el tema de las porciones y del tipo de alimentación era bastante intuitivo. Ahora si quiero un helado, me como un helado y si estoy con más hambre, me sirvo una porción más grande. Ahora, si estuviera con sobrepeso para la prueba que hago yo, tendría que cambiar algo. Pero ese no es un problema que tenga que lidiar”.

Más adelante indicó cuál fue su momento más complicado. “En 2024 fue bastante duro, porque fueron los Juegos Panamericanos en 2023 que fue una locura. Pasé de que no me conociera nadie a que todo el mundo supiera quién soy. No estoy acostumbrada a ser una persona pública. Todo el mundo tenía algo que decir y aprender cuáles son las opiniones que importan fue un aprendizaje bastante complejo y rápido. También tenía una lesión y me tuve que operar bastante tarde. Sentía que no estaba lista para los Juegos Olímpicos porque venía arrastrando una lesión, con esa carga psicológica. No corrí particularmente mal, pero el saber que no lo estaba disfrutando, uno se siente mal por sentirse mal”, reveló.

Foto: Captura de video. pc

“Venía con toda la carga de los Juegos Panamericanos, que a la gente ahora sí le importaba lo que hiciera, que ahora la gente sí tenía una opinión. Antes si yo corría bien o mal, nadie sabía. No tenía que responderle nada a nadie. A mis papás, a la gente que me importaba y a la gente que me veía que eran tres pelagatos, continuó.

Ahora tenía toda la presión de que estaba la gente en Chile pendiente, todo el mundo tenía una opinión. Cada vez que yo levantaba una piedra salía en todos los medios, algo a lo que no estoy acostumbrada, y además venir frustrada de haber sacrificado los Juegos Olímpicos por los Juegos Panamericanos que fue lo que me pasó. Porque si yo me hubiera operado antes, probablemente hubiese llegado de mejor forma, pero no pudiese correr los Jugos Panamericanos”, agregó.

De todas formas, aclaró que eso era algo que había contemplado. “Yo sabía que me tenía que hacer esa cirugía y fue como ‘ok, qué vamos a priorizar’. Y dije los Juegos Panamericanos son en mi casa, después se empezaron a ordenar las fichas, me di cuenta que los podía ganar y fue como ‘no va a haber nada como unos Juegos Panamericanos en mi casa’“.

Fue una decisión personal. no fue fácil. Y después de ganar los Juegos panamericanos fue como ‘fue la decisión correcta’, pero estando los Juegos Olímpicos sentí que me faltaron un par de meses para estar realmente en forma. Lidié con las consecuencias, pero al final no me arrepiento de esa decisión, porque si no hubiese sido por los Jugos Panamericanos no hubiese tenido la vida que tengo hoy en día. No tendría el apoyo y los medios para entrenar como lo estoy haciendo hoy”, aseguró.

Para tratar ese mal momento, Weil apuntó que recurrió “a mi mejor amiga, a mis compañeros de equipo. En ese entonces mi relación con mi entrenador, ahora tengo otro, no era tan buena y siendo que no era muy compresivo con la salud mental y siento que al ser belga y al no entender lo que estaba pasando en mi vida en Chile, no lo entendía. Sentía que no era capaz de expresarle lo que estaba pasando. Lo veía frustrado y eso me frustraba a mí”.

Me importa mucho el legado. Que la gente me vea dentro de la pista, pero como un humano relativamente valioso fuera de la pista. Eso lo veo mucho con mi papá. La gente se acuerda con mucho cariño de mi papá. Siempre se acuerdan de él con una persona de muy buen juicio, muy correcto. Era como un ejemplo a seguir en muchos ámbitos. Entonces cuando las personas comenzaron a creer cosas que se comentaban en las redes que no eran ciertas, a mí me dolió mucho”, afirmó.

Para superar todo lo anterior, recurrió a su equipo médico. “Mi psicóloga ha sido una parte fundamental y lo que trabajamos mucho es aprender a discernir cuáles son las voces que importan y cuáles las que no. Me pasaba mucho que leía 50 comentarios de los que 45 eran positivos, pero me quedaba con los cinco negativos. Fue aprender a separar las cosas y saber cuáles son las opiniones que me importan. Saber a quién escuchar, al final”.

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