El Deportivo

Millones, estadios y plazos: el plan de Chile y Sudamérica para lograr la inédita sede del Mundial de Rugby de 2035

Cristián Rudloff, presidente de la federación, detalla los pormenores de la candidatura conjunta para la máxima cita.

Foto: Paulina Silva / Chile Rugby.

El sueño más ambicioso de la historia del rugby sudamericano está en marcha. Chile junto a Argentina, Uruguay y Brasil van por la sede del Mundial de 2035, un hito impulsado por la leyenda argentina Agustín Pichot, quien hace un par de meses había manifestado a la prensa inglesa la intención de ir por la máxima cita en nueve o 13 años más.

El pasado sábado 3, Pablo Lemoine y Cristián Rudloff confirmaron en El Deportivo que el deseo del exvicepresidente de World Rugby se va a cristalizar oficialmente con la postulación a la cita de 2035, un desafío que parece titánico, pero que llena de optimismo a los dirigentes de esta parte del mundo, por el explosivo desarrollo del deporte en la región, siendo el éxito de los Cóndores uno de los principales ejemplos.

“Después del Mundial y los Juegos Olímpicos, el Mundial de Rugby es el evento más visto, más masivo. Así que querer organizar organizar un evento de esta magnitud, naturalmente nos obliga a no solo apuntar a la organización en sí, sino que a consolidar todo un proyecto que hemos venido trabajando; con una relación tanto con el mundo público como privado muchísimo más estrecha de lo que hemos tenido hasta ahora, porque un Mundial adulto son palabras mayores”, señala el timonel de Chile Rugby.

En esta fase inicial de la postulación, los dirigentes de Sudamérica Rugby, Pichot y las distintas federaciones de la región están conversando en los aspectos formales para avanzar en el proceso, que ya tiene un cronograma definido.

De acuerdo a esta planificación, World Rugby estableció que durante el tercer trimestre de este año se presenten los cuestionarios detallados para los solicitantes. Mientras que, a fines de 2026 y principios de 2027, se realicen las visitas técnicas y las evaluaciones de viabilidad. La determinación final se tomará en noviembre de 2027.

Si bien todavía la candidatura está en una fase inicial, ya hay algunas nociones sobre los recintos que podrían ser sede de alguno de los encuentros. “Si miramos el Mundial de Australia, los estadios son todos sobre 20 mil personas y, si pensamos en las finales, sobre 80 mil”, advierte.

Por ahora ningún reducto en Chile tiene esa capacidad. El Estadio Nacional y el Monumental son las de mayor aforo y no superan los 45 mil espectadores. No obstante, hay una gran cantidad de coliseos que superan los 20 mil. Eso sí, hay uno que por ahora está descartado: el Claro Arena.

“Es un tema que abordamos en su momento. Lamentablemente San Carlos de Apoquindo optó por una carpeta sintética que solo cumple con el estándar FIFA. No está certificado el rugby, por lo tanto, está descartado. Obviamente, quedan muchos años y a lo mejor eso cambia en el futuro”, explica el timonel del rugby chileno.

Eso sí, la lista de potenciales estadios es larga. “Santa Laura, Sausalito, el Elías Figueroa, el Ester Roa, el Germán Becker y el Calvo y Bascuñán son algunos que podrían cumplir. En el caso de Antofagasta, por ejemplo, se acaba de anunciar una importante inversión en una carpeta sintética que tendrá estándar FIFA y también World Rugby, por lo que también pasa a ser una alternativa”, adelanta el mandamás de la federación.

“Más que el Mundial, porque obviamente son palabras mayores y es un proyecto a largo plazo, en lo inmediato trabajamos especialmente con la Municipalidad de Antofagasta para que la inversión en el fondo permitiera llevar partido de los Cóndores, tal como hicimos previo al Mundial de Francia, cuando jugamos allá. Si la inversión hubiera sido solo estándar FIFA, lamentablemente habría quedado inmediatamente descartado y por muchos años”, resalta.

Las cifras de una empresa de esta envergadura implican montos siderales. De hecho, a Francia le supuso una inversión de 1.800 millones de euros organizar la cita de 2023, el doble de los que costaron los Juegos Panamericanos y Parapanamericanos de Santiago, lo que implica desafíos importantes en materia económica. En ese sentido, la ventaja de que varios países se hagan cargo de la organización ayuda a que estas cifras.

“Estamos trabajando en eso, porque es un evento que en hotelería para la organización tiene un impacto financiero bastante grande, pero también está todo lo que es infraestructura, las necesidades de infraestructura, que no es sólo el Mundial en sí. Además, hay que ver las conexiones logísticas, los aeropuertos, trenes, buses, y bueno y transporte interno dentro de las ciudades también”, expresa.

En esa lógica, los dirigentes sudamericanos están estudiando minuciosamente las exigencias para hacer un filtro. “Estamos viendo cuáles son los requisitos más críticos dentro del libro de cargos de World Rugby para ver qué ciudades cumplen y cuáles quieran involucrarse a partir de su compromiso para responder a esos requisitos”, establece el representante chileno.

El camino de los Cóndores

Una parte del plan también involucra a los Cóndores, pues uno de los objetivos fundamentales de Chile Rugby es ir creando una masa de hinchas a lo largo del país, lo que también apunta a seguir aumentando la cantidad de jugadores y clubes.

“Estamos trabajando en llevar un partido de los Cóndores a La Serena y Coquimbo, también a Talca y Curicó. Quizás son estadios más pequeños en aforo, pero en los que se ha hecho una inversión espectacular. Lo mismo Temuco”, anticipa Rudloff.

“Nuestro principal trabajo en los próximos años es la masificación y de demostrar que somos capaces de llenar los estadios. Para eso hay que construir un público de rugby que se encante. Ya lo vimos en Sausalito ante Samoa y en los otros partidos anteriores”, sostiene el timonel de la federación.

Otra prueba clave para Chile va a ser la organización del World Rugby Challenger Cup M20 en 2026, que se llevará a cabo en septiembre en el Centro de Alto Rendimiento del Rugby en el Parque Mahuida de La Reina. “Va a ser importante porque va a reforzar la capacidad organizativa. Argentina también ha organizado mundiales juveniles y eso también ayuda a la hora de una candidatura”, expone.

El ejemplo de Santiago 2023 y el Mundial Sub 20 del año pasado entusiasman a Rudloff: “Para los Panamericanos la infraestructura quedó para la comunidad. Y eso es uno de los puntos más valiosos, en el fondo, de organizar un evento. Hoy tenemos un Parque Estadio Nacional maravilloso”.

El apoyo político

Dentro de las prioridades de las autoridades nacionales se encuentra conseguir el apoyo político del próximo gobierno para avanzar en su sueño de albergar el Mundial de 2035. En ese sentido, un buen parámetro fue lo que vivieron en septiembre cuando se logró aumentar el aforo de Sausalito para el encuentro ante Samoa, que significó clasificar a su segunda cita planetaria consecutiva.

“Esa vez el apoyo de la Cámara y del Senado fue transversal y ahí nos dimos cuenta y pudimos consolidar el impacto positivo que estábamos generando, lo que queremos mantener con el próximo gobierno. De hecho, hoy hay políticas de Estado que están ligadas al rugby y eso naturalmente nos pone muy contentos”.

De hecho, uno de los factores que le da esperanza a Rudloff es el arraigo que ha conseguido la disciplina en los últimos años: “Hasta hace poco era visto como un deporte practicado por una élite y hoy tiene un impacto masivo y social súper importante y eso naturalmente es parte del trabajo que hemos hecho de forma silenciosa durante los últimos años y que ya vamos consolidando”.

Por esta misma razón, plantea un desafío clave: “Tenemos que cuidar este trabajo, seguir cultivándolo, especialmente en los valores para que los niños que empiecen a practicar el rugby vayan a aprendiendo valores como el respeto”.

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