El Deportivo

Oficio, “economía” y el factor Paredes: cómo Boca Juniors desencajó a la UC y arruinó su debut en la Copa Libertadores

Simple, pero efectivo. Los xeneizes de Claudio Úbeda se retiraron del Claro Arena con los tres puntos, superando a una Universidad Católica que falló en la lectura inicial. Deconstruyendo el partido, quedan al desnudo las diferencias que inclinaron la balanza hacia los argentinos.

Leandro Paredes fue la figura del triunfo de Boca sobre la UC. JONNATHAN OYARZUN/PHOTOSPORT

A siete minutos del final, el descuento de Juan Ignacio Díaz le devolvió ciertas esperanzas a Universidad Católica, en el afán de rasguñar un empate ante Boca Juniors, en el estreno por la Copa Libertadores. Pero era tarde. El cuadro estudiantil no pudo evitar la caída ante los argentinos, en el partido que marcó el regreso del club a la máxima competencia de clubes del continente tras una ausencia de cuatro años. La localía y el factor Claro Arena (y el césped sintético) no fueron un plus. La lectura del partido tampoco fue la acertada. Deconstruyendo lo que sucedió en la precordillera, se pueden encontrar las razones de la victoria del elenco de la Ribera y las falencias de los franjeados.

Si bien el Boca de Claudio Úbeda no es un cuadro que tenga brillantez ni evoque a los grandes equipos de la tienda azul y oro, tiene fortalezas, como su mediocampo. Con eso en consideración, Daniel Garnero apostó de entrada con apuntalar el centro de la cancha, con la inclusión de Gary Medel y Cristián Cuevas, más Jhojan Valencia. El sacrificado fue Matías Palavecino, quien había tenido una destacada participación ante Palestino por la Liga de Primera. La falta de un creador mermó los intereses de la UC. Y por añadidura, los de Fernando Zampedri.

Medel jugó de Valencia y Valencia, de Medel. El colombiano se movió principalmente en el eje, mientras que el Pitbull fue más bien interior. Primó la cautela en el 4-1-4-1 que alineó Católica. Nunca logró imponerse en el mediocampo. Para el complemento, Fernando Zuqui reemplazó a Medel. Más tarde ingresaría el exenganche de Coquimbo Unido.

Después del encuentro, el técnico cruzado explicó por qué escogió esa disposición. “Tratamos de buscarlo un poco más combativo, porque sabíamos que íbamos a enfrentar a jugadores que tienen una muy buena circulación. Queríamos interrumpir esa circulación para poder generar transiciones rápidas, pero no salió como buscamos. Gary (Medel) se resintió un poco, que venía con algunos inconvenientes. Y después fuimos a buscar un poco más, pero tampoco tuvimos esa claridad”, manifestó Garnero, quien dirige su octava edición de la Copa Libertadores.

El factor Leandro Paredes

Llamó la atención la libertad que tuvo Leandro Paredes para desarrollar su fútbol. El campeón del mundo en Qatar 2022 fue la figura de la noche, más allá del gol con el que abrió el marcador. Tuvo espacio para trasladar y generar, porque la UC le permitió esa ventaja. No tuvo un rival cerca para bloquearlo o, al menos, molestarlo. Quizás, el Cimbi Cuevas podía asumir ese rol si hubiese ocupado la demarcación de interior derecho (como lo hizo recurrentemente el año pasado). Sin embargo, no se concretó. En espacios reducidos, el exvolante de la Roma también demostró su jerarquía.

Registró el 90% de pases precisos (82/91), el 89% en campo rival (32/36) y el 75% de pases largos acertados (6/8), según los datos de Sofascore. Tuvo 110 toques y una progresión total de 134,7 m. Fue el pilar para la victoria xeneize.

El oficio copero de Boca Juniors quedó de manifiesto de diferentes maneras. Una con la jerarquía individual de futbolistas como Paredes, Santiago Ascacibar y Lautaro Blanco. También se vio con la tranquilidad que se tomó el partido. Los xeneizes contaron con la paciencia necesaria para manejar el balón y controlar el ritmo para su ideario. El primer tiempo tuvo el 57% de posesión, mientras que en el segundo fue del 53%. Pese a que la UC mostró ímpetu en el complemento para tratar de remontar, la pelota fue manejada por la visita y tampoco regaló espacios para que el anfitrión los aprovechara.

Además de claridad futbolística, otro aspecto que no tuvo Católica fue templanza para enfrentar el partido. Quizás la falta tempranera de Weigandt a Justo Giani fue la mecha que encendió los ánimos, pero lo concreto es que la UC se vio exasperada, desenfocada, irritada. Los reclamos ante cada falta, partiendo por Zampedri, eran signos de molestia mezclada con frustración. Esa jugada (la falta no cobrada contra Giani) fue tema en el camarín estudiantil. “¿Tú quieres que la Conmebol me cobre multa? Ustedes vieron lo que pasó. Saquen sus propias conclusiones”, contestó Garnero, ante las insistentes consultas al respecto.

Boca fue “económico”. O efectivo, dicho de otra manera. Los argentinos contabilizaron siete remates totales, de los cuales cuatro fueron a portería. La mitad fueron los goles, de Paredes y Adam Bareiro. Mientras que Católica sumó 10 disparos totales, tres al marco, y acertó solo una vez. Así le alcanzó para irse del Claro Arena con tres puntos en el bolsillo.

La UC respetó en demasía a un rival linajudo y superior, pero que no fue avasallador. Por eso, tras este primer tropiezo, son varias las lecciones que puede sacar Garnero, pero la principal debe ser confiar más en las fortalezas de su equipo y, al menos de local, optar por una estrategia más propositiva.

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