Un Tanque conquista Alemania

Tanque

Christian Garin derrotó en tres sets, y en un tie break, al italiano Matteo Berrettini en la final del ATP de Múnich. El chileno jugó un partido irregular, pero golpeó en los momentos precisos para conseguir su segundo título grande.


Cuatro grados era la temperatura ambiental al norte de Múnich, donde está el lujoso Iphitos Club, sede del ATP 250. Poco antes había caído lluvia y hasta algo de nieve. Poco le importaba -a esa altura- el frío a Christian Garin, quien recibía sonriente un moderno trofeo, las llaves de un auto de lujo y un cheque por 90.390 euros. El chileno había sido el mejor en la arcilla bávara y se había quedado con el título.

En su tercera final en un certamen de esta categoría, todos este año, el tenista nacional, desde hoy 33º del mundo y número uno de Chile, derrotó por 6-1, 3-6 y 7-6 (1), en el partido definitorio al italiano Matteo Berrettini (37º).

El juego comenzó muy favorable para el chileno, más descansado que el europeo, quien unas horas antes había eliminado en la segunda semifinal al español Roberto Bautista, aunque en cortos dos sets. El nortino aprovechó dos de los tres puntos de quiebre a su favor para adelantarse cómodamente.

El segundo set fue muy diferente. Berrettini comenzó a afirmar su saque, mientras que Garin bajó en el juego y en la concentración, molesto por tener que seguir jugando cuando llovía. El europeo empezó a acertar aces y el chileno, a no encontrar respuestas. Un quiebre le bastó al italiano (Garin no consiguió ningún break point en esa manga) para ganar el parcial.

El tercer set transitó entre el buen juego y algunos errores. Garin quebró en el octavo juego y se puso en un inmejorable 5-3 arriba y sacando para el partido. Pero los servicios del chileno no fueron los mejores y en el último del triple punto de quiebre, el italiano rompió de vuelta.

La situación hubiese desmoronado a cualquiera, pero no al Tanque, que se defendió luego para llevar el set a un tie break. El ATP hace un ranking entre todos los jugadores que los mide en situaciones límite. Garin es el número uno del mundo en ese escalafón que considera, entre otras cosas, sus resultados en terceros sets y tie breaks. Ayer, el nortino hizo relucir esos números.

El saque dominador que había impuesto de la nada el europeo en los últimos juegos se acabó en ese desempate, donde el chileno le robó tres saques, para aplastarlo por 7-1. "Estamos muy contentos, en especial por el gran desempate que tuvo Christian", diría más tarde su coach, el argentino Andrés Schneiter.

Y tiene razón, pues Berrettini había trabajado punto a punto desde el momento en que entregó el primer set para doblegar a su rival, pero Garin mostró fortaleza en el momento justo.

El frío durante la premiación en Múnich solo la sufrió Berrettini y buena parte del público; en cambio Garin y los asistentes que vestían de rojo jamás olvidarán este domingo.

Hasta Ginebra

El acceder a las fases finales del ATP de Múnich ya le habían impedido a Garin llegar a las clasificaciones del Masters 1000 de Madrid, que partieron el fin de semana, y ahora el éxito lo hizo cambiar nuevamente el calendario, pues no irá al M-1000 de Roma de la próxima semana. El Tanque regresará al circuito en el ATP 250 de Ginebra, que parte el 19 de mayo.

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