Tiger ruge como antes

Tras 11 años Woods volvió a ganar un major, el 15º para él. Los 18 de Nicklaus son otra vez un objetivo. Triunfó en Augusta por un golpe. Su ataque en el día final fue tal, que un bogey en el hoyo 18 le bastaba.


En sus primeros majors, Tiger Woods corría hacia su padre para celebrar, pero Earl murió en 2006. Ayer, el estadounidense buscó los brazos de su hijo Charlie, quien ni siquiera había nacido la última vez que su papá ganó un torneo “grande”, para celebrar el título del Masters de Augusta.

Porque ha pasado mucho tiempo, 11 años desde que Woods venciera a Rocco Mediate en el desempate del US Open, cuando se impuso ya bastante lesionado. Ayer, el Tigre ganó en Augusta, tras finalizar con 13 golpes bajo el par (ver tabla).

Woods atacó en el último día de competencia en Georgia, el que partía en la segunda posición, a un palo del italiano Francesco Molinari. Pero el europeo se fue dos veces al agua y los otros rivales, Xander Schauffele y Brooks Koepka, entre otros, no lograron mantenerse en el liderato, que en algún momento alcanzó a tener seis nombres.

Pero, como un virus, los rostros de los jugadores de punta, uno a uno, comenzaron a mutar de expresiones de esperanza a otras de decepción. Menos la de Woods, quien reflejaba esa seguridad que ya mostró al ganar el Tour Championship 2018 (la final del PGA Tour) y pocas semanas antes al terminar segundo en el PGA Championship. Tanto, que llegó al green del hoyo 18 y le bastaba un bogey para vencer. Y así fue (ver tarjeta).

“Esto es sobrecogedor. Apenas el año pasado tuve la suerte de poder volver a jugar”, dijo Woods, quien agregó que “me perdí un par de años sin participar de este gran torneo y ahora soy el campeón… 22 años desde el primer título es un largo tiempo, es irreal vivir esto”. El mismo Tiger es quien menos podía creerlo.

Este es el 15º “grande” para Tiger, quien queda a solo tres del máximo ganador de la historia, Jack Nicklaus. Es su quinta chaqueta verde, a una de Nicklaus, mientras que el triunfo es el 81º para Woods en el PGA Tour y quedó a una sola de la leyenda Sam Snead.

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