Los Cariñositos, la historia de los recordados escuderos musicales de Julio Videla: “Fue muy generoso con nosotros”

Integrada por virtuosos y precoces instrumentistas de la Nueva Ola, el conjunto acompañó al fallecido animador en todos sus programas y fue clave para su éxito. Hoy los más históricos de la agrupación -Pancho Aranda, Taro Lobos y Bruno Giolito- lo ven como una química que fluyó para ambos lados, con frases, bromas y un humor perpetuado hasta hoy entre los más tevitos.




Los Cariñositos son un producto casi único en la cultura popular chilena: un grupo de música que no fue famoso por su música. O al menos, no sólo por la música.

“Es que nosotros hacíamos de todo en los programas de Julio: coanimábamos, actuábamos, hacíamos sketches, hacíamos personajes, tirábamos la talla. Nunca se había dado que una banda fuera más allá de lo musical o que lo musical fuera secundario”, puntualiza también el baterista Bruno Giolito, para poner en contexto al conjunto que secundó por años en distintos sets de televisión a Julio Videla y cuyo recuerdo reapareció a partir del fallecimiento del conductor el pasado viernes.

Una historia conjunta en que los más tevitos efectivamente no recuerdan ni canciones, ni discos, ni grandes shows, sino que frasecillas cortas que torpedeaban con humor e ingenio el estilo de “Julito”, suerte de tándem humorístico que también ayudó a cimentar el estilo del animador: él finalmente se alzaba como el bandejero de una agrupación que le decía “yyyy uuusssted” cuando aludía a un rasgo que podía ser achacado a su personalidad (“hoy está fresco el clima”= “yyyy uuusted”) o que cantaba “buena buena buena buenísima buena/ buena buena buena buenísima está” a la modelo de turno.

También estaban las bromas acerca del marcapasos que Videla debió ponerse a principios de los 90 o las referencias a su edad. Cuando alguno de los espacios se emitía el 31 de diciembre, Los Cariñositos siempre recalcaban: “se va el viejo”. El primer plano de la cámara se situaba en el animador. “No, no, el año viejo”, salían a aclarar Los Cariñositos aliviados y con sonrisa pícara.

Otros tiempos de la TV. Otra era que se reprodujo en recordados programas de mediodía –de hecho, esos que ya no existen- como Cordialmente (de 1988 a 1991 en el entonces Canal 11, actual CHV); Acompáñeme (1992 a 1995 en Megavisión); Juntémonos con Julio (1996 a 1998 en la misma señal) y finalmente Con ustedes (2002 a 2004 en Canal 13).

“Yo y mis compañeros estamos muy agradecidos de Julio, porque no sólo nos dio la oportunidad de hacer las cortinas musicales, sino que también de ser protagonistas, de participar en sus bromas y de ser el eje del programa. Nunca ser secundarios. Él mismo nos incentivaba a meternos más en el programa, a interrumpirlo, a lanzar ideas. Fue muy generoso y tengo una gran admiración por él”, recuerda el guitarrista Lautaro “Taro” Lobos, justamente el Cariñosito número uno.

Nuevaoleros con chispa

A mediados de los 80, “Taro” era un músico de amplia experiencia y que había integrado el cuarteto instrumental Los Caravelles durante la Nueva Ola, cuando apenas tenía 15 años. Hacia 1976 partió a vivir a España.

Cuando en 1988 volvió a Chile, Videla le contó que le habían ofrecido un proyecto en televisión y que lo quería a él como músico de acompañamiento. ¿Por qué el vínculo entre ambos? Asuntos de familia: ambos son concuñados, ya que el animador estaba casado con la hermana de la esposa de Lobos.

Lautaro "Taro" Lobos.

El espacio en cuestión era Cordialmente. “Yo acepté de inmediato, su idea era tener músicos a su lado”, rememora Lobos. “Eso sí, le dije que podíamos sumar más gente. Y ahí le comenté: al que hay que sumar es a Pancho Aranda. Él debe ser el otro”.

Lobos conocía al pianista Francisco Aranda de sus días juveniles de los 60. Eran íntimos. Aranda, también con 15 años, había sido un virtuoso y reconocido instrumentista de la Nueva Ola, con aprendizaje en el Conservatorio Nacional y salto al mundo profesional en el grupo Alan y sus Bates. Después, también como tecladista, deambuló en una serie de conjuntos en los 70 y 80.

En ese año 88, tocaba en un club de calle Apoquindo. “Ahí lo fuimos a ver con Julio para que se integrara a Los Cariñositos. Se generó una química inmediata. Pancho también es un tipo genial, con mucha chispa y muy talentoso”, define Lobos.

Aranda sigue: " Todo nació de forma muy espontánea: los chistes que tirábamos, las bromas, la dinámica del programa. Y eso empezó a agarrar mucho éxito de forma rapidita".

El pianista Francisco "Pancho" Aranda.

De menos a más

Cuando Cordialmente partió, Los Cariñositos sólo se reducían al dúo de Lobos y Aranda. De hecho, también había un asunto de necesidad: la idea era que Videla replicara frente a la pantalla la fórmula que lo había hecho célebre en la radio.

Pero sí tras un micrófono AM se pueden disimular muchas cosas, frente a una cámara para todo Chile era imposible: “Julito” estaba solo sentado en un mesa con un teléfono, nada más, austeridad y precariedad en la misma dosis, por lo que necesitaba de una compañía que al menos le respondiera los chistes.

Los Cariñositos cumplieron ese rol y fueron un pequeño hit. “Julio desordenó la TV, su estilo no era algo que se viera mucho en ese años”, define Aranda, asignando una impronta de relajo, espontaneidad y de reírse de sí mismo que al animador lo tuvo como un pequeño pionero mucho antes que, por ejemplo, Kike Morandé.

“Y como Los Cariñositos también empezamos a prender, sumamos más gente”, agrega Lobos con respecto a una formación que luego tuvo como baterista más estable a Bruno Giolito y a varios bajistas, como Miguel Carmona y Mauricio Cortés.

“Yo he hecho como 20 a 25 programas en TV, pero cuando me sumaron, era el primero que hacía”, dice Bruno Giolito, quien era parte del conjunto de su padre, Giolito y su Combo, cuando saltó hacia la pantalla.

El baterista Bruno Giolito.

“Fue un boom que se nos escapó de las manos y hasta pudimos tumbar a programas como Éxito, que parecían imbatibles. Todo gracias al talento de Julio. Él nos bautizó y él nos alentó a que hiciéramos todo. Él siempre decía: aquí si brilla uno, brillan todos. Y así fue. Se ha hablado mucho de que él tenía un carácter fuerte, pero yo lo miro de otro modo: Julio se molestaba con quien no trabajaba, con quien sólo calentaba el asiento, con quien no se mojaba la camiseta. Ese era su punto”.

Los tres Cariñositos más históricos se volvieron a reunir en el funeral de Julio Videla este fin de semana en el Parque del Recuerdo. Cada uno ya está dedicado a sus actividades, entre clases, orquestas, bandas de covers y proyectos de larga data.

Aranda hace clases de piano en la Escuela Moderna de música, Lobos tiene una agrupación de rock clásico y Giolito es director de Giolito y su Combo tras la muerte en 2008 de otro legendario, su padre Arturo.

“El camino de la vida nos ha separado, pero siempre quedan los lindos recuerdos de esos años”, culmina Aranda. Son hijos de una TV que no volverá. Integrantes de una banda atípica que ganó un espacio en la memoria televisiva no sólo por su música. Escuderos fieles que en su estilo lloran el adiós repentino de su mentor.

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