Curon: la primera y atrapante serie italiana de terror de Netflix
En medio de las montañas y bosques del norte de Italia se ambienta esta serie, donde los hermanos Mauro y Daria investigan la extraña desaparición de su madre.

Leyendas y cuentos clásicos, como los de los hermanos Grimm, han contribuido a hacer del bosque europeo un símbolo de lo desconocido y caldo de cultivo de varias pesadillas y misterios. Una característica que la producción italiana Curon viene a reafirmar.
Ambientada en la localidad del mismo nombre, la primera serie de terror hecha en Italia para Netflix relata una historia que mezcla la fantasía y lo sobrenatural con el suspenso.
Ésta se inicia cuando Anna (Valeria Bilello) retorna a su pueblo natal junto a sus dos hijos.
Ellos son los mellizos Mauro (Federico Russo) y Daria (Margherita Morchio), quienes se sorprenden al saber que la laguna vecina a donde viajan esconde al viejo Curon, sumergido por la construcción de una represa y del que solo se divisa hoy el campanario de su iglesia.
Esta es la primera cosa inusual a la llegada de los adolescentes al poblado rodeado de bosques montañosos. Luego se suman la inquietante apariencia del hotel de la familia de su madre y la tosca bienvenida que reciben por parte de su abuelo Thomas (Luca Lionello).
Un hombre huraño y misterioso que hace 17 años hizo que su única hija abandonara su hogar tras el suicidio de su madre, para que se estableciera en Milán e hiciese una nueva vida alejada de los conflictos, traumas y enigmas en torno a su familia, los Raina.
Y a pesar de que en un primer momento insta a Anna y sus nietos a dejar el hotel, los deja pasar una noche con la condición de que a la mañana siguiente vuelvan a la ciudad. Sin embargo, su hija decide quedarse en Curon y matricula a los chicos en la secundaria local.
En su nuevo colegio, los mellizos pronto dejan en claro sus diferentes personalidades: Mauro como el más tímido y Daria como la más atrevida, y quien siempre ha cuidado y defendido a su hermano de todo y de todos, en especial de los que se burlan de su sordera.
Bien logrado e inquietante suspenso
Y aunque esto último la asemeja a cualquier espacio juvenil con toques de suspenso, pronto queda en claro que Curon está más emparentada con series y películas como la alemana Dark o la serie fílmica española con la Detective Salazar, que inició El guardián invisible.
En la nueva apuesta italiana de Netflix, el bosque montañoso que rodea al pueblo cobija a los lobos y también a varios misterios. Al igual que la laguna y el enigmático repiquetear de las campanas de su torre sumergida, que solo los con un fatídico destino pueden escuchar.
Un sonido que Anna oyó hace años y que llevó a su padre a obligarla a partir, mientras en el hotel él decidió ocultar una extraña presencia. La misma que en el presente se relaciona con la inesperada desaparición de la mujer y la consiguiente búsqueda que inician sus hijos.
Investigación que los hará adentrarse en los secretos en torno a su propia familia y su actuar en el pasado del pueblo; o en el de otros grupos familiares que también sufren la presencia de extrañas entidades o “sombras”, con el bosque como un testigo silente.
Y aunque no alcanza el nivel de la mencionada Dark, o de la serie francesa Les revenants -donde también hay un bosque, montañas, una represa y un paranormal suceso-, Curon logra atrapar con su relato empapado de intriga más que de terror clásico.
Una buena adición al catálogo de la plataforma que es protagonizada por jóvenes -con Daria y Mauro como los mejores personajes-, pero que puede ser disfrutada por mayores. En especial por quienes buscan un inquietante y bien logrado suspenso en vez de gritos o escenas sangrientas.
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