Carabineros: Los reservados pasos del nuevo director

El 19 de noviembre, Ricardo Yáñez fue nombrado como nuevo general director de Carabineros.

Un viaje a contrarreloj para visitar a un policía detenido por disparar a dos menores en un centro del Sename y una agenda marcada por acercamientos políticos. Así fue la primera semana del general Ricardo Yáñez al mando de la policía uniformada.




Del viaje del general Ricardo Yáñez a la Región del Biobío no hay registros. Aunque era su primera visita fuera de la Región Metropolitana desde su nombramiento como el nuevo general director de Carabineros, el 19 de noviembre, en su paso por la Sexta Comisaría de San Pedro de La Paz, no hubo fotos ni cámaras. Mucho menos actos solemnes o saludos formales para rendirle honores al nuevo jefe policial.

Pocas personas del entorno del general supieron de su viaje a Concepción el martes 24 de noviembre, y de su traslado en un helicóptero institucional para llegar contrarreloj a esa comisaría, pasadas las 17.00 de ese día. Y un grupo aún más estrecho fue testigo de su avance por los pasillos de la unidad hasta llegar a la zona de los calabozos habilitados para los propios funcionarios policiales que están allí detenidos.

El viaje al sur del general Yáñez, dicen en su entorno, buscaba dar una “señal interna”. Por eso, sin cámaras ni fotos, la recién nombrada autoridad policial optó por hacer una visita reservada a John Mograve Villegas (39), el sargento segundo de Carabineros que cumple prisión preventiva en esa comisaría, luego de ser formalizado el 20 de noviembre en Talcahuano, por disparar y herir -dos días antes- a dos menores residentes en el Centro Carlos Macera, parte de la red del Sename.

El caso que terminó con el arresto de Mograve por dos delitos reiterados de “apremios ilegítimos y otros tratos crueles, inhumanos y degradantes en contra de menores de edad” agudizó la crisis en Carabineros, selló la renuncia de Mario Rozas como general director y forzó el aterrizaje de Ricardo Yáñez al mando de la policía uniformada.

Aunque pocos vieron al exdirector de Orden y Seguridad ingresando a la comisaría, su gesto no pasó desapercibido en las filas de Carabineros. Y tampoco en La Moneda.

El abrazo

Débora Muñoz Bustos (35) recuerda con nitidez los detalles de lo que ocurrió la tarde del 24 de noviembre. Ese día, dice, el sonido de las hélices de un helicóptero aterrizando a metros de la comisaría causó un movimiento poco común entre los funcionarios policiales. De inmediato se activaron las comunicaciones radiales y le informaron sobre la repentina llegada del general Ricardo Yáñez para visitar al sargento John Mograve, su esposo desde el 29 de octubre de 2010. El diálogo, añade, también lo recuerda: “Tienes que estar tranquilo, tienes mi apoyo”, dijo el general Yáñez al uniformado detenido, que a esa hora recibía la visita de su esposa, su suegra y su cuñada.

“Es emocionante que un general director recién asumido en el cargo llegue a darle apoyo a su funcionario. Llegó de sorpresa. Y fue directo a hablar con John, ahí los dos se abrazaron”, detalla. Su visita al recinto duró poco más de 30 minutos.

Desde que se conoció el caso del sargento Mograve, Yáñez optó por la cautela. Así, por ejemplo, pocas horas después del incidente que dejó a los dos menores heridos a bala, el 20 de noviembre, el general se limitó a anunciar la apertura de “un sumario administrativo con la finalidad de establecer si el personal actuó conforme a la normativa. Este es un hecho lamentable”, dijo entonces.

Con su paso por la Sexta Comisaría, aseguran en Carabineros, Yáñez quiso marcar su “sello personal” frente a los 60 mil funcionarios que dirige. Y de paso, desmarcarse de la gestión interna de su compañero de curso en la Escuela de Carabineros y saliente general director, Mario Rozas, a quien en las filas policiales se le criticaba por su falta de cercanía con las tropas. “Fue una señal potente para todos los carabineros”, asegura Débora Muñoz.

Agenda política

El día previo a su viaje a Concepción, la mañana del 23 de noviembre, el general Ricardo Yáñez sostuvo encuentros protocolares y reuniones de trabajo en la Dirección General de calle Zenteno, ubicada en el centro de la capital. Una de esas citas programadas para las 8.30 fue con la subsecretaria de la Niñez, Carol Bown. La institución dirigida por la abogada había condenado públicamente los hechos ocurridos en Talcahuano, por lo cual ese fue uno de los temas abordados en el encuentro.

Según Bown, “en los temas específicos que involucran a niños, el general Yáñez está preocupado y empoderado para poder volver a entregarle a la institución las funciones que le corresponden, haciéndolas de manera adecuada y con todos los protocolos establecidos”. De la situación del funcionario detenido y del viaje que horas más tarde realizaría la autoridad para visitarlo, nada se habló.

Al día siguiente concretó un encuentro con el senador del PPD Felipe Harboe. Según el legislador, un eje de su reunión fueron los cambios estructurales que se espera concretar con la reforma a la institución. “Encuentro en el general Yáñez una voluntad de reforma, no solo de modernización”, expresó Harboe al finalizar la cita. Las horas posteriores, Yáñez se reunió con el recién renunciado general Mario Rozas, para practicar la entrega de mando que, desde el 8 de septiembre de 2015, no se realizaba en la institución.

Aunque en el entorno del general Ricardo Yáñez aseguran que no tiene cercanía con bloques políticos, sí destacan su afinidad con autoridades de gobierno y de oposición. Uno de ellos es el diputado y exembajador en Argentina Marcelo Díaz, con quien Yáñez trabajó por casi nueve meses en la sede diplomática de Buenos Aires, en 2014.

Además, desde la institución resaltan su cercanía con el subsecretario del Interior, Juan Francisco Galli. De hecho, fue una de las pocas personas que supieron del viaje de Yáñez al sur y quien alertó en La Moneda sobre el efecto que podría traer. Desde Palacio aseguran que este vínculo se forjó por el rol que la ahora máxima autoridad policial cumplía como director de Orden y Seguridad, cargo en el cual Galli era su interlocutor directo en el gobierno.

Esta relación ha vivido momentos de tensión. Uno de los episodios más álgidos ocurrió el 2 de octubre, cuando un menor de edad cayó desde el Puente Pío Nono, tras una arremetida del ahora excarabinero Sebastián Zamora, de la Unidad de Control de Orden Público. Los cambios de versiones policiales frente a ese episodio causaron la molestia de Galli, quien contactó a Yáñez para pedirle que aclarara lo sucedido.

Los acercamientos con el ministro del Interior, Rodrigo Delgado, también han sido parte de las prioridades de los últimos días del general Yáñez. Así, detallan en Carabineros, el alto oficial asistió a Palacio el sábado 21 de noviembre para trabajar en conjunto con Delgado, Galli y el equipo detrás de la Unidad Coordinadora para la Reforma de Carabineros. Los acercamientos con el jefe de gabinete buscan recomponer la relación entre el alto mando y el gobierno, afectada por la renuncia del general Rozas.

Desde Carabineros aseguran, además, que una buena relación con La Moneda será un factor crucial para frenar una eventual arremetida de la oposición para instalar en la policía a un interventor civil que, dado el escenario actual, es un factor que va ganando adherentes en sectores de la ex Nueva Mayoría.

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