Antonio Díaz-Araujo, gerente general de Unholster: “La campaña digital de Parisi va a ser un cambio de paradigma en Chile”

El fundador de la plataforma electoral DecideChile apunta que se ha notado una evolución de las estrategias de campaña entre los candidatos que sacaron más votos en la elección. Sin embargo, enfatiza la necesidad de que el sector público modifique la manera en que está entregando los datos a los postulantes y la población, para ponerse a tono con el cambio de los tiempos. “Los datos están, lo que falta es gente que defina cómo presentarlos”, asegura.




En un convulsionado año de elecciones, su trabajo ha destacado. La plataforma electoral Decide Chile, creada por la empresa de big data Unholster, se ha convertido en una referencia para entender los resultados de los comicios y seguir, por ejemplo, la distribución de escaños en disputas como la Convención Constitucional en mayo pasado -donde su sitio recibió más de tres millones y medio de visitas- y las elecciones parlamentarias en noviembre.

Además de ello, los análisis que han realizado a partir de los datos electorales de la primera vuelta recién pasada son de los pocos que han entregado pistas concretas de cara a un balotaje incierto. Por ejemplo, son suyos los modelos que muestran a Gabriel Boric obteniendo más apoyo entre los votantes jóvenes y a José Antonio Kast en los mayores, así como al primer candidato con un mejor resultado entre las mujeres y el segundo con ventaja entre los hombres.

Uno de sus creadores, Antonio Díaz-Araujo, analiza las lecciones que dejaron los últimos comicios en dos direcciones. Primero, señala que, con la información que existe actualmente y en un entorno digital, las campañas deben replantearse drásticamente sus estrategias, con Franco Parisi como un modelo. Y, segundo, que el trabajo que realiza Decide Chile con los datos electorales busca mostrar una senda para que el sector público actualice la forma en que pone a disposición de las personas los datos que posee, basándose en lograr que los usuarios entiendan fácilmente la información que se les presenta.

¿Cómo evalúa la evolución de las estrategias digitales de los candidatos?

Una de las cosas que han sido interesantes en la elección es lo que ha ocurrido con la campaña digital que han llevado tanto José Antonio Kast como Franco Parisi. Yo creo que este caso va a ser un cambio de paradigma en Chile: uno podrá cuestionar que Parisi no esté en Chile, pero no sé si el día de mañana uno podrá cuestionar el que un candidato no haga puerta a puerta ni despliegue territorial y que todo lo haga digital. Novecientos mil votantes no es algo menor, termina siendo el pivote hoy día en la elección, y yo creo que nos esperan 10 años de elecciones muy parecidas a ésta en Chile.

¿Por qué es tan interesante el caso de Parisi?

Porque quiebra el paradigma de que la campaña tiene que ser con despliegue territorial, con un gran lote de brigadistas, de palomas, de avisos en radio. Y efectivamente lo transforma en algo diferente, que es contenido orgánico, creado por ellos, y que ha sido un exitazo. Si tú llevas ese camino a los futuros candidatos en Chile, cualquiera que quiera postular en el futuro debería estar copiando lo que ha hecho Parisi, y ha estado demostrado en otras campañas. Nathalie Joignant es un ejemplo: una candidata a gobernadora por la Región Metropolitana que gastó menos de 10 millones de pesos en su campaña y sacó más votos que Catalina Parot, que gastó más de 700 millones. El que no esté mirando este tipo de campañas, o la generación de contenido como una estrategia de campaña electoral, y el entendimiento de la audiencia -quién mira, cuánto lo ve y cuán fina es mi sensación de lo que quiere- vive en el pasado. No voy a poder construir una candidatura con plata, eso es lo que está quedando demostrado en Chile. Puedo potenciar una candidatura con plata, pero construirla es muy difícil.

Lo que uno se pregunta es cómo se puede hacer un mejor uso de esta información, porque aparentemente la mayoría de los partidos y candidatos aún están en estados no tan avanzados respecto del tema.

Hay algunos que han mejorado más que otros. Los dos candidatos que pasaron a segunda vuelta, pienso que su campaña de medios está bastante avanzada respecto de la elección pasada del Presidente Piñera contra Alejandro Guillier. José Antonio Kast y Gabriel Boric hoy han sido muchísimo más agresivos en el mundo digital que en el pasado.

En Decide Chile ustedes han hecho un trabajo no solamente de visualizar datos, sino que también análisis de votaciones, de cuánta gente vota por edad, otro tipo de análisis más complejos. ¿Por qué se abocaron a este tema?

Porque la parte electoral, por lo menos los datos, son de los pocos en Chile que uno tiene la granularidad para llegar al votante. Es decir, no que yo sepa por quién vota cada persona, pero por lo menos yo entiendo en qué mesa vota. Una de las cosas que nosotros usamos como característica en DecideChile es tratar de hacer una plataforma que el día de mañana el sector público pudiera copiarla, nosotros tal vez donarla, y establecer un parámetro mínimo de entendimiento de los datos electorales y cómo explicarlos fácilmente a la población general, a los candidatos, que fuera más parecido a lo que uno ve en Europa y en Estados Unidos.

Pero hay dos niveles. Uno es cómo se ponen a disposición los datos brutos, que probablemente estamos bastante bien, y otro es cómo se disponibiliza eso para realizar análisis o en un formato de visualizaciones.

Claro. El Servel tiene un formato muy bien estructurado de entrega de los datos en los días de elecciones. Las elecciones no son un proceso fácil desde el punto de la gestión que se hace, y el Servel tiene un sistema operativo muy bueno: funcionan las elecciones, son excepcionales los casos de cosas que no funcionan.

¿Pero por qué, por ejemplo, no hay visualizaciones desde el sector público de los resultados como las que ustedes realizan?

Me da la impresión de que las licitaciones, de la forma cómo están construidas, se licita todo: es decir, la fibra óptica del computador y el sitio de los resultados electorales. Creo que eso debería evolucionar en pastelero a tus pasteles: es decir, una cosa es entregar fibra óptica el día de las elecciones y que eso funcione bien, y otra muy distinta es entregar un sistema de información, tanto para candidatos como para público en general.

¿Esto se podría aplicar a otro tipo de información pública?

Sí. Por ejemplo, está demostrado con el tema de los gastos políticos. Da la impresión de que el gasto político que salió de Karina Oliva, Catalina Parot, Rojo Edwards, que fueron bastante cuestionados, la pregunta es si necesitamos que el sistema público provea una herramienta que permita por lo menos ver ese tipo de información de forma mucho más directa. Y a mí me da la impresión de que tanto la rendición de gastos electorales como otros ámbitos, como Mercado Público, son candidatos naturales a que exista un nivel de transparencia muchísimo más alto de lo que existe hoy día.

Uno podría decir que esa información y esos datos existen. ¿Dónde estamos fallando entonces?

Como todo en esto, hay un rol que tiene el mundo privado. De cierto modo, es lo que nosotros hemos estado tratando de hacer desde Unholster con DecideChile, que es mostrar que uno puede crear herramientas sin un partido político ni un financiamiento público, y que sean una especie de empujón al sector público a definir qué es lo que quiere hacer en cada una de ellas. No digo que haya una falta acá, pero sí me da la impresión de que el público y la sociedad piden niveles de transparencia muchísimo más altos de lo que somos capaces de ofrecer actualmente.

¿Qué falta para llegar a ese nivel de transparencia que se plantea?

Yo creo que los datos están, estoy de acuerdo contigo en eso. Pero lo que falta es gente que entienda de datos y que sea capaz de definir cómo presentarlos, tanto a la sociedad civil como a los candidatos y a los usuarios. Déjame ir un paso más allá: ¿De qué sirve que yo tenga los datos electorales y que yo, por ejemplo, no sea capaz de crear una plataforma para que un candidato sea capaz de entender cuál es su electorado, dónde está toda la información del distrito donde están los candidatos? ¿O una plataforma de gastos que le vaya ayudando al candidato con su rendición de cuentas, mencionándole gastos que van a ser automáticamente auditados y cosas por el estilo?

¿Y cuál es el grado de dificultad?

Puede sonar como una idea utópica, pero hay muy poca experiencia, y la campaña de Karina Oliva demuestra lo débil que es globalmente el sistema. En Mercado Público hay miles de transformaciones que se podrían ofrecer para entregar información competitiva a todos los actores: distribución de precios, tiempos de entrega, quiénes son los proveedores que se llevan más y menos licitaciones. Toda esa información está en el sitio, pero el problema que uno tiene es que no existe un ente que haga una transformación de la manera en que el sector público entrega los datos. Si los datos ya están, no es necesaria una ley. Y así se empodera al ciudadano en las exigencias que ellos pueden hacer.

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