Por Bastián DíazRestricción de visas, despliegue del ICE y deportaciones: Trump lleva sus polémicas políticas al Mundial
“Esto es totalmente opuesto a la esencia de este torneo. Si ni siquiera podemos permitir que los jugadores, los equipos y los periodistas que los cubren vengan a este país, surge una interrogante mayor sobre nuestro compromiso con el espíritu de esta competición”, cuestionó el alcalde de Nueva York, Zohran Mamdani.

“Lo que no hicieron en Rusia ni en Qatar, lo están haciendo en Estados Unidos”, señalan algunos fanáticos en las redes sociales. La Copa Mundial de la FIFA 2026 empieza este jueves, y en medio de los preparativos, la figura de Donald Trump y sus políticas migratorias ya protagonizan el evento deportivo.
Aunque Canadá y México también reciben partidos durante el Mundial, gran parte de este tendrá lugar en estadios estadounidenses. En medio de la administración Trump, el contexto político, migratorio, junto con la guerra estancada en Irán, han enrarecido el ambiente.
El vicepresidente estadounidense J. D. Vance ya había advertido, a su modo, que durante el Mundial todos los fanáticos estaban invitados, pero tendrían que irse luego. En un evento junto a Trump y el presidente de la FIFA, Gianni Infantino, en mayo de 2025, dijo: “Sé que probablemente tendremos visitantes de cerca de 100 países. Queremos que vengan. Queremos que lo celebren. Queremos que vean el partido. Pero cuando se acabe el tiempo tendrán que irse a casa. Si no, tendrán que hablar con la secretaria Noem”, refiriéndose a la entonces secretaria de Seguridad Nacional, Kristi Noem.

El actual secretario de Seguridad Nacional, Markwayne Mullin, ha amenazado con detener el procesamiento aduanero en aeropuertos que sirven a ciudades cuyos gobiernos locales se resisten a las políticas migratorias de Trump. Y los intensos enfrentamientos en un centro de inmigración de Nueva Jersey, a unos 16 kilómetros de donde se disputará la final del Mundial, recuerdan las pruebas que enfrenta la Casa Blanca, destacó Los Ángeles Times.
En medio de las medidas migratorias, ya se temen redadas en las cercanías de los estadios, y el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) está al centro de la polémica. Tom Homan, el “zar de la frontera” de Trump, aseguró que desplegaría más oficiales del ICE en Nueva York, que junto a Nueva Jersey, es una de las sedes principales de la Copa Mundial 2026, destacando como la ciudad anfitriona oficial elegida para albergar la gran final del torneo.
“Le hice una promesa: van a ver más agentes del ICE de los que jamás hayan visto en la ciudad de Nueva York, y eso va a suceder”, declaró Homan, refiriéndose a una conversación que tuvo con Donald Trump. “Acabo de revisar un plan operativo”, agregó en una entrevista con Fox News.
En la dirección contraria, el alcalde izquierdista de Nueva York, Zohran Mamdani, criticó el papel de Trump en el Mundial. Mientras anunciaba que la final del evento se podría ver en una pantalla gigante en el Central Park, mostró su preocupación al ver cómo jugadores, entrenadores, árbitros, periodistas y aficionados han visto problemas para entrar al país.
“Esto es totalmente opuesto a la esencia de este torneo. Si ni siquiera podemos permitir que los jugadores, los equipos y los periodistas que los cubren vengan a este país, surge una interrogante mayor sobre nuestro compromiso con el espíritu de esta competición”, indicó al Daily News.

Las restricciones llegaron a un extremo inédito cuando se deportó a Omar Abdulkadir Artan, un árbitro somalí que era uno de los jueces designados para estar presente en la competencia. El que iba a ser el primer árbitro somalí en dirigir en un Mundial, es ahora el primer réferi expulsado del país anfitrión en los casi 100 años del evento planetario.
Trump se ha ensañado previamente con Somalia, país al que se ha referido como “agujero infernal”, y a cuyos migrantes ha llamado “basura”. La FIFA, por su parte, no se opuso a la expulsión del árbitro que ellos mismos habían convocado. “La FIFA no interviene en los procesos de inmigración del país anfitrión, incluidas las resoluciones sobre visados, y las autoridades le han informado de que su situación no cambiará por el momento. Es el gobierno anfitrión quien determina en última instancia quién recibe un visado y quién es admitido en su país”, indicó un vocero.
En una entrevista, el árbitro expulsado, quien fue recibido como un héroe en el aeropuerto de Mogadiscio, señaló: “Estoy muy, muy decepcionado. Simplemente soy un árbitro que intenta cumplir su sueño, el mayor sueño de mi vida: venir al Mundial”.

Mientras eso ocurría con el árbitro, las redes sociales pudieron observar el distinto trato ofrecido a las selecciones de fútbol de cada país. Mientras escuadras como la española eran recibidas con completa normalidad al país, los integrantes de los planteles de Senegal y Uzbekistán fueron sometidos a extenuantes chequeos en el aeropuerto.
Las valijas y bolsos de estos equipos fueron rastreados por perros policía, y en San Antonio, Texas, Pathé Ciss, jugador de la selección senegalesa, fue inspeccionado en la misma pista del aeropuerto. Similar cosa le pasó a Uzbekistán, y su seleccionador, el exfutbolista italiano Fabio Cannavaro, declaró al respecto: “Me dijeron que eran las reglas, pero al final el control fue solo para nosotros”.

Pero al delegación que ha tenido más problemas es la de Irán, que esperaba concentrarse en Tucson, Arizona, antes de que la guerra estallara. A causa de esto, el gobierno estadounidense no les permite quedarse mucho tiempo, aunque tienen sus partidos en Los Ángeles y Seattle.
En ese contexto, la selección asiática concentrará en Tijuana, México. Deberán cruzar la frontera hacia Estados Unidos el mismo día que tengan partido y regresar a México antes de que acabe la jornada. Esto, aún cuando la FIFA señala que las selecciones deben poder dar una conferencia de prensa y quedarse en la ciudad donde jugarán. Poco de eso importa: los jugadores llegarán con un vuelo de tres horas encima cuando les toque jugar en Seattle.
A esto se le suma que la Federación de Fútbol de la República Islámica de Irán (FFIRI) denunció este martes que le retiraron su cupo de entradas a pocos días del inicio del Mundial, dejando sin posibilidad de asistir a los partidos de su selección a hinchas que ya habían organizado el viaje.
Cada federación participante en el Mundial recibe el 8% de las entradas de cada uno de sus partidos, para distribuirlas entre sus hinchas según sus propios criterios.
La FFIRI no precisó quién tomó la decisión de retener las entradas, pero instó a la FIFA a respetar “los principios de neutralidad, equidad y las normas establecidas”, y le pidió evitar que cuestiones ajenas a la cancha ensombrezcan el torneo.
Asimismo, la televisión estatal iraní informó que a 15 miembros administrativos y directivos de la delegación se les había denegado el visado.
Al respecto, el Departamento de Estado norteamericano aseguró haber emitido los “visados necesarios para que Irán compitiera en la Copa del Mundo”. Sin embargo, advirtió: “No permitiremos que el equipo iraní abuse de este sistema para introducir terroristas clandestinamente en EE.UU. con falsos pretextos”.
En Puerto Príncipe hubo protestas por la falta de visados. Haití volverá a un Mundial después de 52 años. Su última participación fue en Alemania 74. Al respecto, el diario The Independent recordó que, además de Irán, los ciudadanos de Haití se enfrentan a la prohibición total de entrada a EE.UU., mientras que Costa de Marfil y Senegal se enfrentan a restricciones parciales.
Además, países como Uzbekistán y Ecuador sufren tasas de rechazo de visados estadounidenses cercanas al 40%, lo que dificulta enormemente que los aficionados de estos países puedan asistir a los partidos en EE.UU.
Incluso, Suiza ha tenido problemas con los visados. Breel Embolo, su delantero estrella, que suma 24 goles en 86 partidos internacionales, se unió a sus compañeros tarde en su base en EE.UU. tras tener problemas con su visado de entrada al país.
Se cree que está relacionado con un altercado ocurrido en Basilea en 2018, por el cual las autoridades estadounidenses solicitaron investigaciones adicionales. La Federación Suiza de Fútbol declaró que los funcionarios habían solicitado documentos después de que Embolo fuera condenado en 2023 por proferir múltiples amenazas. Se le impuso una multa condicional. Embolo acudió a una cita en la embajada de EE.UU. en Berna, la capital de Suiza, el miércoles pasado, antes de que se le aprobara la visa.
Piara Powar, director ejecutivo de la red Fare Network, socio de la FIFA encargado del monitoreo contra la discriminación, fue tajante: “La disrupción es tal que uno tiene que preguntarse quién está dirigiendo el Mundial. ¿Es la FIFA o es el gobierno de Estados Unidos con sus políticas migratorias cargadas de racismo?”.
La selección de Irak no lo ha pasado mejor. Parte de su delegación tuvo problemas a su arribo a Estados Unidos. Aymen Hussein, figura del equipo, estuvo retenido siete horas en el aeropuerto O’Hare de Chicago. El teléfono de Hussein fue inspeccionado tras su llegada, según informó un funcionario iraquí citado por The Guardian.
Peor suerte corrió el fotógrafo oficial del equipo, Talal Salah. “El fotógrafo de la selección nacional, Talal Salah, estuvo retenido durante más de 10 horas, fue sometido a controles telefónicos similares y, finalmente, se le denegó la entrada a Estados Unidos”, añadió el funcionario.
Los hinchas
Para los aficionados, la incertidumbre es mayor. La administración republicana ha anunciado excepciones para algunos seguidores que compraron entradas en la web oficial de la FIFA y se registraron en FIFA Pass, el sistema creado para acelerar citas consulares.
La propia organización, sin embargo, advierte que tener una entrada para el Mundial no garantiza ni el visado ni la admisión en Estados Unidos.
Un hincha puede pagar la entrada, conseguir una cita, obtener un visado y quedar igualmente pendiente de la decisión final de un agente fronterizo al aterrizar. Es él el que tiene la última palabra, apunta el diario El Español.
Para miles de latinos en EE.UU., el Mundial es la posibilidad de ver de cerca a México, Argentina, Colombia, Ecuador o Brasil. Sin embargo, en familias mixtas, con miembros con papeles y otros sin regularizar, la decisión pesa más. El riesgo puede no estar en el estadio. Puede estar en el estacionamiento, en el metro, en una fila o en una identificación rutinaria.
Por eso, en Dallas y otras ciudades anfitrionas, grupos de defensa de inmigrantes han activado redes de respuesta rápida. Ofrecen formaciones sobre derechos legales, teléfonos para reportar presencia de agentes y observadores en eventos vinculados a la FIFA.
La controversia sobre visas y controles fronterizos es parte de un debate más amplio sobre el respeto a los derechos humanos durante la Copa del Mundo. Amnistía Internacional ha acusado a la FIFA de no tomar medidas adecuadas para prevenir riesgos relacionados con las políticas migratorias y la discriminación en los tres países organizadores.
En una nota particularmente dura, la organización sostiene que “la Copa del Mundo de 2026 en América del Norte debería haber sido la primera en tener en cuenta criterios de derechos humanos al adjudicar el evento. Sin embargo, desafortunadamente, estas fueron sólo palabras vacías”.
Según Amnistía Internacional, además de los jugadores, millones de personas que seguirán el torneo también estarán expuestas a riesgos relacionados con “prohibiciones de entrada discriminatorias, perfiles raciales, violencia policial, vigilancia y detenciones arbitrarias”. La organización también señala que la FIFA tiene el deber, en virtud de sus propios compromisos y de los principios de la ONU, de exigir garantías vinculantes a los Estados anfitriones para la protección de los derechos fundamentales.
La cadena estadounidense CNN no restó del debate y escribió: “Antes de que comience la competición, casi todos los grandes eventos deportivos se ven empañados por titulares negativos sobre política, comercialización y acceso. Pero la hiperpolitización del Mundial de 2026, coorganizado con Canadá y México en un momento de antagonismo en el hemisferio occidental, tiene un ingrediente adicional que casi con seguridad provocará polarización: Trump”.
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