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Capellanes de cárceles molestos: Jefe les pidió aumentar presencia en los penales

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Referencia || AgenciaUno

Los capellanes católicos y evangélicos reciben un sueldo bruto que oscila entre los 500.000 y los 2.400.000 pesos mensuales, dependiendo del grado y los años de servicio de cada sacerdote funcionario.


El martes y miércoles de la semana pasada, en una residencia de los jesuitas en Santo Domingo, se reunieron los representantes de las zonas norte, centro y sur de la Comisión Nacional de Pastoral Carcelaria. En esa instancia,  los capellanes católicos abordaron un tema delicado que ha generado discrepancias internas: el aumento de horas de ejercicio con la población penal.

Fue el capellán nacional católico, el sacerdote jesuita Luis Roblero, el encargado de explicar a los asistentes las razones que tuvo para propiciar que desde ahora los capellanes católicos contratados por Gendarmería, aumentaran de 20 a 30 las horas que cumplen en los penales. Los contratos de los representantes de la iglesia son de 44 horas, las que hasta ahora se distribuían en 20 de ejercicio espiritual dentro de los penales y 24 fuera de ellos.

Roblero determinó aumentar a 30 horas las de ejercicio con interno y bajar a 14 las horas de pastoral fuera de los recintos.

La medida no ha sido del todo popular entre los 26 representantes de la iglesia en los penales del país. Pero ya  fue comunicada a la Conferencia Episcopal y también socializada con el ministro de Justicia, Hernán Larraín. Y, se explica, según comentan en el entorno de Roblero en la necesidad de evitar cualquier suspicacia sobre la labor que cumplen los capellanes católicos y por la cual reciben un sueldo como funcionarios públicos.

Según consta en la página de Transparencia de Gendarmería, los capellanes católicos y evangélicos reciben un sueldo bruto que oscila entre los 500.000 y los 2.400.000 pesos mensuales, dependiendo del grado y los años de servicio de cada sacerdote funcionario.

“Hago esta invitación a los capellanes después de la visita del papa Francisco que pidió trabajar con más fuerzas. Hay coincidencia en que la presencia de un capellán era muy necesaria dentro de la cárcel”, dice Luis Roblero a La Tercera PM.

Actualmente Gendarmería tiene contrato con 26 capellanes y hay otros 100 voluntarios que ejercen esta función a tiempo parcial y sin remuneración. La medida impuesta por Roblero no fue del agrado de todos. Al menos cinco de los capellanes contratados han elevado sus reparos. Argumentan la importancia de la  labor espiritual que se realiza fuera de los recintos carcelarios con los familiares de los internos.

Quienes han manifestado su oposición a la redistribución de horario de los capellanes también sostienen que esta medida debió ser consultada y socializada previamente.

“Por algunos capellanes esto ha sido más resistido. Hay algunos que dicen que les complica, pero hay que tener conciencia de que todos tenemos el mismo contrato”, insiste Roblero.

El capellán nacional le envió un informe en marzo al presidente de la Conferencia Episcopal. En él expone sus puntos y plantea que Gendarmería venía señalando desde hace tiempo la necesidad de aumentar las horas de ejercicio en los penales. Y que el sistema actual es frágil para justificar las horas de trabajo fuera de las cárceles.

En el entorno de Roblero agregan que es importante que en medio de las críticas a la Iglesia Católica se den señales a la ciudadanía de probidad y apoyo.

Desde Copiapó, el capellán Rodrigo Herrara -miembro de la Comisión Nacional de la Pastoral Carcelaria- se declara a favor de la medida. Sostiene que en estos momentos es importante dar una señal de probidad a la iglesia, el estado y la ciudadanía. “Hoy se exige más. Y creo que el horario actual es moralmente inaceptable porque se te tiene que pagar por el trabajo que, efectivamente, se hace”, asegura.

 

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