El milimétrico engranaje logístico del operativo Cajas de Alimentos: “Plan piloto” en tres comunas este viernes y el peligro de quebrar stock

FOTOS: PATRICIO FUENTES Y./ LA TERCERA

Santiago, Quinta Normal y Estación Central recibirán cerca de 4 mil unidades pasado mañana, fecha y palabra empeñada para el debut de la gigantesca operación logística para cotizar, comprar y distribuir las 2,5 millones de cajas prometidas por Piñera. La presión es casi dramática: las órdenes de compra se comenzaron a despachar ayer y la primeras canastas las recibirá el gobierno mañana. En La Moneda esperan que las últimas se entreguen en tres meses más.




“Si lo consiguen en dos meses será un éxito. Es demasiado complejo”, observan ejecutivos del retail y veteranos que vivieron en Piñera, Parte I operativos a mucho menor escala pero entonces urgentes, cuando había que comprar en masa y contrarreloj alimentos, medicinas y mediaguas post terremoto y tsunami de 2010.

Pues bien, para que el gobierno pueda cumplir con la palabra empeñada por el Presidente -2,5 millones de cajas a distribuir desde pasado mañana viernes- y que esto no se convierta en un callejón político-social, los responsables de la Operación Cajas ya tienen claro que la envergadura es tan vasta y compleja de abarcar, que hoy en la mañana calculaban que las últimas se estarían entregando en tres meses más.

Solo en costos esto implica unos US$102 millones a cerca de $30 mil cada unidad, estiman entendidos de la industria y según lo aseveró esta mañana el ministro de Hacienda, Ignacio Briones. Si las colocaran una al lado de la otra, grafican, llenarían un centenar de canchas de fútbol. En La Moneda el cronómetro corre en contra para el equipo en que trabaja un equipo mixto de Presidencia e Interior. Por los primeros, el ex subsecretario del ramo y hoy asesor del Mandatario, Rodrigo Ubilla, y la asesora Andrea Balladares. Por los segundos, bajo las órdenes del subsecretario Juan Francisco Galli, su jefe de Gestión, Riesgo y Emergencia, Cristián Barra, y el jefe de la División de Gobierno Interior (y sucesor de Balladares), Baldo Violic. También está el intendente metropolitano, Felipe Guevara.

El deadline del viernes -confirmaban hoy en Palacio- lo van a cumplir pero con un “plan piloto” que por ese día llegará solo a tres comunas, dos de gobierno y una de oposición: Santiago (Felipe Alessandri, RN), Estación Central (Rodrigo Delgado, UDI) y Quinta Normal (Carmen Gloria Fernández, DC). ¿El Bosque, sede de las protestas de anteayer y al mando del PS Sadi Melo? No ese día. Llegarán unas mil unidades a cada una de las tres, número muy aproximado y que en total bordearía las cuatro mil en total.

La cifra es acotada porque depende de las mercaderías que vayan llegando a manos del gobierno. Las primeras órdenes de compra se despacharon ayer y las primeras canastas las recibirá la autoridad central mañana, feriado. Según resulte todo el viernes, se evaluará qué funciona bien y qué mal. Al día siguiente, sábado, se seguirá con un segundo plan piloto, cuyas comunas y alcance se va a resolver en lo que queda de las sucesivas reuniones de hoy. Si nada falla, en Palacio comentaban a La Tercera PM que a contar el lunes esperan comenzar con una distribución “más masiva”, pero al momento de publicar esta nota dichos detalles no estaban totalmente definidos.

Sí se sabe y se ha aclarado que las prioridades son las comunas que llevan más tiempo bajo cuarentena legal, más vulnerables, y que no hayan recibido ya, o en menor medida, otras cajas de alimentos de sus municipios y donaciones. Pero apurar el reparto es otra complicación logística: en el gobierno y en la industria calculaban que si se quisiera cumplir con toda la meta en un solo mes, tendrían que distribuir un promedio de 80 mil cajas diarias. Eso es imposible, se afirma.

Cada caja -y esto también está definido- estará diseñada para que le dure 15 días a cuatro personas. Eso quiere decir que se tendrán que entregar dos o más según cada hogar. Y en las comunas más vulnerables, donde hay más hacinamientos, incluso más.

Mientras, se siguen cotizando precios, tarea que comenzó hace unos diez días. Tampoco ha sido sencillo y en Palacio precisan que se ha consultado con grandes cadenas de supermercados, proveedores y hasta los más pequeños porque con tamaña demanda no hay quien pueda cubrirla de una sola vez. Y tampoco, observa un experto, es aconsejable comprarle a unos pocos. El 2010, cuando se compraron insumos para atender la emergencia post 27/F con el programa Manos a la Obra, que entregaba materiales de construcción, llovieron críticas y suspicacias por si se había privilegiado a unos pocas empresas.

Como observa el alcalde de Lo Barnechea, Cristóbal Lira, ex ejecutivo del sector y ex integrante de los comités de emergencia de entonces, “es crucial que sea todo transparente, con todas las firmas y actas de entrega”, porque “en la emergencia todos tienen mucho apuro, pero después está la Contraloría, que se toma todo el tiempo para revisar”, es decir con todo el rigor y la lupa y no bajo la presión del reloj.

Otro punto que hacen ver desde el mundo del comercio es que si se quiere acelerar la entrega, lo más eficaz es descentralizar las compras, ejecutarlas por región e incluso por comuna si es necesario. De lo contrario, habrá más demora. Entre los ex funcionarios y autoridades del primer cuatrienio de Piñera recuerdan muy bien que cuando comenzaron a cotizar mediaguas, hubo proveedores que respondieron que podían entregar los volúmenes que les pedían en varios meses más. Para suplir el apremio del tiempo, se tuvo que pagar más caro.

Pero hoy, tanta demanda y tanto volumen de compra tiene otra complicación: afecta al stock de mercaderías. En el gobierno sinceran que ya acusaron que escasea la existencia de legumbres, pieza esencial de cada caja: Chile produce pero no hay reservas suficientes si al menos se van a comprar 2,5 millones de kilos, y se está importando incluso desde países como Canadá. En La Moneda desestiman otros forados de abastecimiento, como en latas de jurel y otros similares, además de té. Pero sí tienen problemas de packing con la harina, porque hay muchos más sacos de 20 kilos, que bolsas de un kilo, como se pretende incluir en las cajas.

Por lo mismo, tampoco se descarta un impacto en los precios, siguiendo la vieja regla de más demanda. En Palacio estiman probable que algunos suban, y el alcalde Delgado cree lo mismo: dice que con todo lo que están comprando -además- municipios, empresas u ONGs, los precios subirán, y que el gobierno debiese regular o fijar precios o bandas de precios “en alimentos de primera necesidad”. Hay otros alcaldes que temen, por lo mismo, especulación.

A consecuencia de todo lo anterior, es imposible que todas las cajas contengan exactamente lo mismo. Tal vez las primeras, pero lo más seguro es que ni las marcas sean las mismas ni las proteínas sean las mismas, aunque se buscará equilibrar la carga proteica.

Uno de los que sabe es Enrique Kunkar, propietario de Supermercados Único. Se trata de una cadena con cinco locales que se ubican repartidos en las regiones del Biobío y La Araucanía. Según él, “si todos van a pedir los mismos productos, van a colapsar el mercado. Si es una canasta tipo a nivel nacional, el mercado colapsará, porque no tiene la capacidad para responder a 2,5 millones de cajas de alimentos con los mismos productos".

Y sigue con los ejemplos: “Si yo pido lentejas: necesito 2,5 millones de lentejas, es muy difícil conseguirlo porque Chile no produce lentejas y debe importarlas. Entonces, el importarla, se necesitan entre 40 a 50 días para que lleguen. Pero te pongo otros casos: productos perecibles como una levadura fresca o una manteca también es poco práctico. No está preparado el mercado para levantar una necesidad de 2,5 millones de productos así en un corto periodo de tiempo, a excepción de lo que sucede con los fabricantes acá, porque hay muchos productos que son importados”.

¿Más? “El arroz es importado y el 50% del azúcar es importada. Son importadas todas las legumbres. Si se pudiera escoger productos diferenciados de acuerdo a la zona sería mucho más practico por razones climáticas y las costumbres”, cierra.

Todo lo anterior, sin contar el empaque -que no puede hacerlo el gobierno, necesita comprar las cajas listas y armadas a cada vendedor- y menos la distribución por barrios, donde la idea es que todos los vecinos de una misma calle reciban su caja para evitar conflictos, y que se las entreguen en la puerta de sus casas para que no salgan. Eso implicará un seguro resguardo militar, y probablemente que las Fuerzas Armadas ayuden con sus camiones en la distribución.

Continuará.

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