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El testimonio que conmovió a la comisión que revisa la acusación contra supremos

Autor: Leslie Ayala

La semana pasada ingresó al Congreso la acusación constitucional contra los ministros Hugo Dolmestch, Carlos Künsemüller y Manuel Valderrama.

Ad portas a la votación en sala que sería este jueves -que busca remover a tres jueces de la Sala Penal de la Corte Suprema- el constitucionalista Lautaro Ríos dejó en silencio a los diputados que escucharon el duro testimonio de una víctima que está en contra de la acción de los parlamentarios.


En la antesala de la votación en sala de la acusación constitucional contra los supremos Hugo Dolmestch, Carlos Kunsemüller y Manuel Antonio Valderrama, aún brotan ecos de las presentaciones que hubo esta semana en la comisión que revisa el libelo de los parlamentarios del Frente Amplio y la ex Nueva Mayoría.

Hubo uno en particular que impactó a los presentes en la audiencia realizada el viernes por la tarde en el ex Congreso Nacional. Y fue la del testigo presentado por la defensa del juez Kunsemüller, el profesor de derecho constitucional de la Universidad Católica de Valparaíso, Lautaro Ríos.

Este último expuso materias técnicas de porqué se debía rechazar la acusación contra los supremos y concluyó su participación señalando que “Yo espero por el bien de Chile, por la independencia del Poder Judcial, por el prestigio de esta honorable Cámara de Diputados y por el respeto de la dignidad humana que subyace a la concesión de libertad condicional vigilada a quienes la merecen, que esta acusación sea rechazada en la propia Cámara de Diputados”.

Acto seguido, el presidente de la instancia, diputado Leonardo Soto, dio paso a las preguntas de los congresistas. Fue ahí cuando tomó la palabra la diputada RD Natalia Castillo, quien emplazó a otro jurista que había declarado a favor de los supremos un poco antes, el mítico abogado de Derechos Humanos Luciano Fouillioux encarándolo por haber dicho que los jueces acusados “han protegido a las familias de las víctimas de violaciones a los derechos humanos”. La parlamentaria convidó al profesional a decir cómo esos magistrados lo hicieron citando a dirigentes de las asociaciones que habían declarado todo lo contrario en la instancia.

Fue ahí donde el profesor Ríos dejó su rol de académico y sorprendió a los presentes, diciendo “yo soy una víctima”. Mirando fijamente a la diputada Castillo le aseguró: “Me llama la atención esa sensación que existe en el ámbito general chileno, no digo sólo en el político, de que no se ha tratado con el suficiente rigor a los responsables de los más abyectos crímenes contra los derechos humanos. Se ha creado una especie de conciencia negativa y una especie de decepción de la gente y yo quiero decir, y en esto voy a hacer una apreciación personal, de que yo soy una de esas víctimas”.

En completo silencio, los presentes en la sala dejaron de tomar notas y escucharon a Lautaro Ríos quien siendo víctima prosiguió su defensa de los jueces acusados, ya no en el plano académico sino en lo personal.

“El año 1984 estando yo fuera del país haciendo un doctorado en derecho a mi hija Alicia… yo había mandado a mi hija a estudiar a Inglaterra, para sacarla del influjo de la dictadura, pero el amor a la patria y otras cosas hicieron que fuera regresando y esta hija mía había terminado los estudios de sicología pero había algunas cosas que debía revalidar y se inscribió en la Universidad Católica acá en Santiago”, dijo.

Acto seguido continuó con su historia familiar. “Iba en su bicicleta un día y le pusieron una bomba debajo del sillín que explotó con control remoto y mi hija salió volando 10 metros según el informe de la PDI y quedó con el cuerpo despedazado, la reacción fue un tremedo shock para toda la familia, una situación que todavía lo estamos sufriendo y que para mí significó que yo por muchos años le tuviera un odio monumental a todo el aparato de seguridad, llamemos seguridad entre comillas, del gobierno porque de ahí provenía el ataque y me costó mucho ir pensando poco a poco que la mayoría de esos responsables estaban libres en las cúpulas y los desgraciados que tenían que cumplir las órdenes eran a esos los que estaban pagando”, detalló el profesor.

Para Ríos lo más impresionante de esa época fue que justamente los que obedecían las órdenes eran los que estaban siendo procesados, mientras que los verdaderos criminales, los líderes de los aparatos de inteligencia fueron muriendo antes de ser juzgados. “Los primeros procesos eran así, ellos eran los responsables de estos crímenes”, dijo y expresó que en él comenzó a surgir un sentimiento de venganza que le costo mucho manejar por ser abogado, 58 años de carrera y 88 de vida, explicitó.

Sin embargo, dice, poco a poco logró darse cuenta “que el sentimiento de venganza no puede reemplazar al sentido de justicia y que incluso esta gente que está siendo condenada ahora que quizás no es la que merecía la más alta condena, porque las cúpulas se murieron o quedaron ahí, también son poseedores de la dignidad humana. Todo ser humano por el hecho de ser “un ser humano” está dotado de dignidad y esa dignidad significa respeto por su persona y respeto por sus derechos y cuando en ese contexto a estos seres que tuvieron la desgracia de estar en ese conflicto se les aplica algún beneficio también tienen derecho a ese beneficio”.

Notablemente afectado por exponer su historia personal, el abogado dijo que esos beneficios debían darse no sólo porque están en la ley sino porque es una cuestión de dignidad humana por lo que entendía el rol de los magistrados al beneficiar a los reos que hoy motivan la acusación. Y lo dijo desde la vereda de una víctima. “El sentimiento de dignidad humana y de solidaridad humana hacen que uno se vaya un poco olvidando de los rencores personales y abra camino a una reconciliación que perdone, porque yo creo que de otra manera la vida tuya se hace imposible se te hace un infierno. Hay una contradicción tremenda entre lo que sientes por un lado y lo que piensas y eso no puede ser. Y eso a qué conduce yo pienso que en Chile va a costar todavía”, expresó.

Mirando a la diputada Castillo, el profesor Ríos dijo que logra entender que han pasando muchos años y aún hay “por llamarlo amablemente todavía hay imbéciles justificando las violaciones a los derechos humanos por el contexto político de la época o por la ideología horrible hay otras personas que no lo justifican pero dicen esto ya pasó olvidémoslo”. Sin embargo, sostuvo, que él creía que el tiempo curará las heridas. “Chile necesita salir adelante, la solidaridad humana es universal”, concluyó.

 

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