“Ella genera miedo”: los detalles del expediente Brahm en el sumario por acoso dentro del TC

La presidenta del TC alista su defensa ante los cargos que levantó en su contra el instructor del sumario, el ministro Rodrigo Pica, por "falta de respeto grave a funcionarios del tribunal" en el marco de las denuncias en su contra por acoso laboral, cinco acusaciones a las que el investigador dio crédito. Uno de los testigos clave asegura que escuchó a la abogada y su jefa de gabinete referirse a una asesora del juez Iván Aróstica con garabatos: "¡Esta CTM, se cree patrona de fundo!", habría dicho.




El ingeniero Julio Ortiz, exjefe de finanzas del Tribunal Constitucional, fue el primero en denunciar supuesto acoso laboral por parte de la presidenta del organismo María Luisa Brahm. Lo hizo a través de una carta de renuncia cuando fue sobreseído de una sumario que la abogada levantó en su contra por supuestas irregularidades con los dineros del tribunal en la era de su antecesor, el ministro Iván Aróstica. La misiva de dimisión del profesional se transformó en una especie de compuerta que abrió otros flancos. A su acusación se sumó la de la secretaria del TC, su chofer, su exsecretario personal y otros funcionarios, incluido un gremio, que la ponen en el centro de “tratos denigratorios”.

En el expediente se leen los interrogatorios que realizó el instructor del sumario abierto en contra de Brahm, que es dirigido por el ministro Rodrigo Pica, y en cientos de fojas se detallan episodios que los denunciantes vivieron con quien hoy dirige uno de los tribunales más cuestionados del país. Ortiz aseguró que “hay un hostigamiento para ahogar a las personas. Ella genera miedo (...) a la oficial primero, Mónica Sánchez, entre la jefa de gabinete Claudia Vélez y la presidenta la tratan de ‘loca’. Me decía por qué no le descontábamos las licencias de ‘la loca del primer piso, a la Mónica’. Yo podría contar tanto detalle de cuando quiso despedir al jefe de comunicaciones, lo trasladaban de oficina, dado que la presidenta ni siquiera quería verlo. No le importaba nada. Cuando se refería a la exjefa de gabinete del expresidente Aróstica (...) En la transición me pidió varios antecedentes, porque quería saber cuánto podía ganar su jefa de gabinete. En esas reuniones decía que ‘esta CTM (expresión vulgar abreviada), que se cree patrona de fundo’, denostando su trabajo, indicando que desde que ella asuma todo cambiaría”.

Otros de los testimonios a los que Pica dio credibilidad para tomar su decisión es el de la secretaria del TC, María Angélica Barriga, quien denunció ser víctima de actos de acoso laboral y también haberlos presenciado respecto de otros funcionarios. La abogada declaró que en una sesión extraordinaria de pleno del 8 de marzo “yo me referí a una situación puntual de maltrato en instancia de una actividad de presupuesto en el mes de enero”. Esto lo puso en conocimiento de los jueces, según dijo, porque el ministro Nelson Pozo había señalado que “parte de los problemas de convivencia y ambiente se debía al ‘mal carácter’ -refiriéndose a Brahm- y que a él le “gustaría verla saludando a la gente y saliendo de su oficina”. Ante esto, declaró Barriga, ella decidió tomar la palabra y replicarle al juez respecto a que “no era un problema de mal genio, sino que ella era una persona maltratadora”.

Fue ahí cuando la secretaria del TC sostuvo que en una reunión de presupuesto presenció gritos de Brahm: “Ella llegó a la reunión, se percató que no estaba Julio (Ortiz) y empezó a gritar, su tono era de grito, le manifesté que yo le había dado permiso (para ausentarse). Ignoré sus gritos y avancé con la presentación, la cual encontró todo malo (...) luego se paró y se fue y me dejó presentando sola la rendición”.

En un balance más global y desde su perspectiva como ministra de fe ante el pleno, Barriga sostuvo en el sumario que “desde que asumió la señora Brahm como presidenta, mi relación con ella ha sido compleja, poca reunión para coordinar trabajos o analizar necesidades, proyectos urgentes sin avance, cero información de índole institucional, entre innumerables otras situaciones. Claramente yo no formaba parte de su grupo de confianza, no obstante mi cargo estaba por sobre estas definiciones”.

Agregó que “el ignorar a un funcionario, con el saludo, palabra, trato de cualquier naturaleza era parte de su normalidad. Gritar, declarar que son inútiles, flojos, mentirosos e incluso ladrones, era habitual, no sé desde cuándo era ese trato, pero desde mi ingreso al tribunal puedo asegurar que era así. La secretaria del TC dijo ante Pica que “para mí no hay ninguna duda de que la presidenta acosa y maltrata a los funcionarios del tribunal y claramente me incluyo al punto de normalizar esa situación al igual que su jefa de gabinete (Claudia Vélez), una mentirosa patológica, a mi parecer, que agravó el maltrato que propiciaba la propia presidenta, la llenó de resentimiento, le formó una idea negativa de cada funcionario, bajo un perfil de inútiles, con remuneraciones excesivas, incompetentes, que ella debía hacer todo y estar en todas partes para asegurarse de que el funcionamiento del TC era óptimo, que la jefa de servicio no sabía dónde estaba parada, entre muchas otras declaraciones y situaciones (....) doy fe de la mayoría de los hechos que se han denunciado por diversos funcionarios y exfuncionarios del tribunal”.

Otro de los que declaró fue el ex secretario privado de Brahm. Poco antes que él declarara la propia secretaria del TC quien sostuvo que “a su secretario y conductor, yo casi no les hablaba, porque se aterraban cada vez que lo hacía., y prefería evitar que se angustiaran. Recuerdo con mucha pena el trato a su secretario. Estuvimos prácticamente solos por meses en el tribunal por la pandemia, y Domingo no me hablaba, bajó el tono de voz porque a ella (Brahm) le molestaba el timbre, ese hombre parecía fantasma, le tenía mucho miedo y accedía a todos sus caprichos por temor a perder su trabajo”.

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