En horas claves: familias de chilenos que arriesgan pena de muerte en Malasia fichan a Jorge Bofill

Jorge Bofill.

Acabadas ya las gestiones ante la propia Fiscalía General de Malasia de solicitar la rebaja de la tipificación del delito de homicidio calificado a homicidio accidental, ofreciendo como medio de prueba el video de una cámara de vigilancia que se encuentra ubicado en las afueras del hotel, la estrategia de la defensa se centra ahora en convencer a la magistrada de sala penal del tribunal.


Ayer por la noche no sólo la familia y amigos a miles de kilómetros de distancia en Santiago estuvieron atentos al fallido inicio del juicio de los dos jóvenes chilenos Felipe Osiadacz (28) y Fernando Candia (30) en Malasia, en el que la Fiscalía General por primera vez detallaría el caso ante la High Court de Kuala Lumpur en una audiencia pública. La cita, que supuestamente se postergó para hoy, será seguida atentamente por el conocido penalista Jorge Boffil.

El abogado fue contactado hace algunos meses por un amigo del padre de Felipe, quien le solicitó orientación para la compleja situación que viven los chilenos desde esa noche de agosto pasado, en que en un confuso incidente al interior del hall del hotel en Kuala Lumpur, se enfrentaron a un ciudadano malasio que terminó muerto debido a un paro cardiorrespiratorio tras ser reducido por los jóvenes.

Hoy, en horas clave, el penalista aborda la estrategia legal que desplegará su par malasia en el tribunal, la abogada de origen indio Venkateswari Alagendra (Rohini).

“Este es un caso en el que hasta ahora el fiscal ha calificado los hechos como un supuesto asesinato. Esa es la razón por la cual toda la información que ha circulado respecto del caso apunta una pena capital, como resultado del juicio. Sin embargo, en opinión de la defensa, yo comparto la opinión de la abogada que está conduciendo la defensa los hechos en ningún evento pueden constituir un delito de esa naturaleza y son mucho más cercanos a lo que uno podría denominar una muerte accidental. Una muerte por causas de negligencia o eventualmente imprudencia. Es en ese escenario, lo que se enfrenta como una probable sanción es una pena infinitamente menor”, sostuvo Bofill a La Tercera PM.

Venkateswari Alagendra (Rohini), abogada que alegará en representación de ambas familias en Malasia.

 

El juicio anoche fue suspendido debido a que el fiscal no alcanzó a presentarse en el tribunal y se espera que en el día de hoy durante la madrugada –debido a la diferencia horaria– se pueda llevar a cabo la audiencia.

Las familias han guardado absoluto hermetismo respecto al proceso judicial que enfrentan sus hijos aconsejadas por la abogada malasia que los representa en el país asiático debido a que cualquier intervención por los medios pueda terminar repercutiendo en el desenlace de la causa.

Acabadas ya las gestiones ante la propia Fiscalía General de Malasia de solicitar la rebaja de la tipificación del delito de homicidio calificado a homicidio accidental, ofreciendo como medio de prueba el video de una cámara de vigilancia que se encuentra ubicado en las afueras del hotel, la estrategia de la defensa se centra ahora en convencer a la magistrada de sala penal del tribunal.

¿La razón? Simplemente la diferencia gigantesca en la pena de ambos tipos de delitos. Si el delito por el cual son condenados es homicidio calificado, es pena es muerte. Mientras que si es el fallo es tipificado bajo el delito de homicidio simple, serían 10 años de presidio. En cambio, si es un homicidio accidental, como lo han planteado las familias, el dictamen podría ser como máximo dos años y una multa.

En Malasia a diferencia de Chile los procesos en justicia penal están divididos en dos partes. En la primera etapa el fiscal presenta su caso, posteriormente el magistrado efectúa una evaluación de los argumentos y la acusación y posteriormente si es que el propio juez lo considera necesario la defensa presenta sus descargos.

Por lo mismo, por ahora, los padres –que viajaron a última hora para estar presentes en la audiencia a petición de su defensora– desconocen cuál será la extensión del juicio. Sin embargo, según trascendidos la etapa inicial del proceso en la corte tomaría al menos tres días.

No obstante, en caso de un eventual fallo desfavorable el caso podría extenderse por al menos dos años más, siendo finiquitado en la máxima instancia: la Federal Court.

“Hay que considerar que cuando operan los sistemas judiciales de los países, los requerimiento que se realizan están situados dentro de las relaciones diplomáticas. Esto se lleva dentro del plano consular. En esta materia ha habido plena continuidad de acción, porque estos son protocolos que se cumplen estrictamente. La dirección General Consular hizo todas las gestiones que estaban en su poder. Por su puesto que tiene que haber, entre otras cosas contacto con la división diplomática en Chile”, sostuvo Edgardo Riveros, ex subsecretario del Ministerio de Relaciones Exteriores y hoy académico de la Facultad de Derecho de la Universidad Central.

Gestiones de Cancillería

Desde el Ministerio de Relaciones Exteriores informaron que la Embajada y el cónsul en Kuala Lumpur han colaborado desde el principio mediante una permanente coordinación con sus familiares directos.

En ese ámbito, detallaron que son más de 170 las acciones desarrolladas para ayudarlos. Entre ellas, la visita a los detenidos, asistencia a las audiencias, entre otras.

También destacaron la representación consular y diplomática realizada para garantizar asistencia médica, visitas y consultas con abogados.

“Son más de 170 las acciones que ha desarrollado, tanto la Embajada como el Consulado como la Embajada para ir en ayuda de estos chilenos”, sostiene una minuta que divulgó la Cancillería a medios de prensa.

Y agrega: “El Cónsul ha visitado a los jóvenes de manera regular, preocupándose de las condiciones en que están recluidos, así como por su estado de salud. Ha realizado más de 30 visitas y ha asistido a todas las audiencias que se han efectuado en tribunales”.

Soberanía ante todo

El abogado experto en Derechos Humanos, Jorge Contesse asegura que el escenario es sumamente complejo. Detalla que “es difícil anticipar si las gestiones diplomáticas serán exitosas o no. Ello depende de una serie de factores, como el tipo de relación diplomática, política, comercial que exista con el otro Estado. Y aún así, hay una cuestión de separación de poderes a nivel malayo que puede afectar el éxito de gestiones diplomáticas entre los poderes Ejecutivos de cada Estado”. En esta línea consigna que la historia no juega a favor de Felipe y Fernando, porque “en el pasado, países asiáticos han ejecutado a extranjeros a pesar de los reclamos formales y las gestiones diplomáticas”.

Respecto de la doctrina jurídica en Malasia, destaca que “el tipo de condenas responde a las características culturales de cada país. Incluso en Chile, donde como ha dicho el canciller, no existe la pena de muerte, a ratos vemos que desde diversos sectores se impulsa la idea de reponerla para crímenes graves. Cuando uno está en otro país se somete a las leyes de ese país; ese es un principio básico de la soberanía de las Estados. Y si bien la comunidad internacional rechaza la aplicación de la pena de muerte, existen varios Estados que la siguen y seguirán aplicando”.

En cuanto a si es posible que tras una sentencia condenatoria se pueda echar pie atrás por el clamor internacional o razones humanitarias, señala que “más bien ocurre lo contrario: que a pesar de haber sentencias, de tribunales u organismos internacionales, declarando la obligación de un Estado de revisar una condena a muerte, ese Estado, obedeciendo su derecho interno, sigue adelante con el plan. Es lo que ha pasado, por ejemplo, con Estados Unidos, que ha desafiado sentencias de la Corte Internacional de Justicia, o de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, solicitando se revise condenas a muerte. Las personas son ejecutadas de todos modos”.

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