Los cinco rostros de la peor crisis del oficialismo

El ministro del Interior, Gonzalo Blumel, los presidentes de la UDI y RN, Jacqueline Van Rysselberghe y Mario Desbordes, además del jefe de asesores del segundo piso de La Moneda, Cristián Larroulet, y el senador RN, Andrés Allamand; son algunos de los principales protagonistas del duro momento que hoy vive Chile Vamos. Ayer el gobierno suspendió las reuniones de los partidos con el comité político y la próxima semana es posible que el proyecto que permite el retiro del 10% de los fondos de pensiones llegue al Senado. Por eso, varios en el sector creen que las tensiones solo subirán.




Crisis de gobernabilidad. Crisis de convicciones. Fractura.

Son algunas de las palabras que el oficialismo usó esta semana para referirse a la profunda crisis que vive por una serie de desencuentros entre la UDI, RN y Evopoli, y entre los dos primeros y el gobierno, cuyo corolario fue la aprobación del proyecto que permite el retiro anticipado del 10% del ahorro en las AFP en la Cámara de Diputados.

El gobierno decretó la suspensión del comité político ampliado de los lunes en señal de molestia, mientras el Presidente Piñera -quien hasta el cierre de esta edición no se pronunciaba sobre el tema- convocó a un consejo de gabinete remoto en el que tuvo duras palabras para lo ocurrido.

En estos oscuros días para Chile Vamos, se mezclan distintos factores: reelecciones en internas de los tres partidos, un comité político cuestionado, disconformidad con las medidas anunciadas por el gobierno para enfrentar la crisis económica derivada de la pandemia.

El ministro del Interior, Gonzalo Blumel, y el jefe de asesores del Segundo Piso, Cristián Larroulet, han sido personajes clave en esta saga desde adentro de La Moneda. El primero, sobre todo, como el más cuestionado por parte de la UDI, cuya presidenta, la senadora Jacqueline van Rysselberghe, fue clave en elevar la temperatura al interior de la coalición antes de que se votara el proyecto de retiro de fondos de la AFP.

Por otro lado, el jefe de RN, Mario Desbordes -quien en un principio apoyó la iniciativa y luego se abstuvo a la hora de votar-, sufrió una fractura mayor a nivel parlamentario, con la renuncia de 8 diputados a la bancada. Por los palos, el senador Andrés Allamand aparece ahora en una posición más fuerte como eventual competidor de Desbordes en la interna de RN de noviembre.

1. Blumel, bajo fuego cruzado y apoyado por Piñera

“Más que una crisis de gobernabilidad, ésta es una crisis de convicciones”, señaló hoy el ministro del Interior, Gonzalo Blumel, en conversación con T13 Radio. En un tono duro, el jefe de gabinete del Presidente Sebastián Piñera abordó los complicados días que vive su sector.

“Hay que trasparentar la realidad, quizás vamos a tener una coalición algo más chica, más acotada, pero esperamos con un trabajo más cohesionado, con mucha mayor convicción y con la capacidad de fijar posiciones comunes en torno a las ideas que animan a la centroderecha”, agregó Blumel.

Eso último, sorprendió hoy a varios dirigentes oficialistas. Algunos hicieron ver el tono que usó hoy, distinto al que están acostumbrados a escuchar en Blumel, pero también otros interpretaron sus dichos como una “amenaza”.

Lo cierto es que el titular de Interior no ha vivido días tranquilos. A las constantes críticas de la UDI por su manejo en la conducción política del gobierno se han sumado varias interrogantes de su continuidad en el gabinete. De hecho, ayer, en el punto de prensa de todo el comité político le preguntaron por su situación y señaló que esa es una atribución del Presidente.

Sin embargo, su salida de La Moneda solo es pedida por algunos sectores de la UDI, mientras que en RN y Evópoli -su partido- defienden su gestión. Fuentes del sector señalan que Blumel tiene el principal valor de ser apoyado fuertemente por Piñera pero, a la misma vez, agregan que Mañalich también se incluía dentro de ese círculo de hierro presidencial y dejó el gabinete igual.

Ayer, en tanto, el gobierno decidió suspender las reuniones del comité político con Chile Vamos y Blumel fue uno de los ministros que habló del tema con algunos jefes de bancada del sector y con parlamentarios que habían mostrado inquietud por la medida tomada. Según fuentes de Palacio, no abordó el tema con los presidentes de la UDI y RN.

“Vamos a parar un tiempo para definir cómo vamos a seguir trabajando”, aseguró hoy Blumel y explicó que lo que se busca es una “una nueva coordinación entre la propia coalición (...) es clave que podamos fijar posiciones comunes”.

Ayer, en tanto, algunos parlamentarios oficialistas señalaron que no apoyarán el veto presidencial a la ley que suspende el pago de servicios básicos en pandemia. Otro dolor de cabeza más para el comité político que lidera Blumel.

2. La encrucijada de Mario Desbordes

Sin duda, la gravitación de la figura del diputado Mario Desbordes no se entiende sin la crisis social y política que comenzó el 18 de octubre y -sobre todo- sin el rol que jugó en el acuerdo constitucional del 15 de noviembre entre el oficialismo y varios partidos de la oposición.

Ahí, el timonel de RN dio cuenta de una amplia capacidad negociadora, que derivó en que incluso parlamentarios de la oposición lo recibieran entre aplausos en una sesión de la sala de la Cámara de Diputados tras el acuerdo.

Desde ahí en adelante, y en nombre de una derecha de tinte más social, Desbordes -con el apoyo interno de sectores más liberales de RN- ha bregado por iniciativas que han incomodado a La Moneda, como la condonación de parte de las deudas del CAE y el retiro anticipado de fondos de las AFP. También ha defendido la libertad de acción de sus parlamentarios respecto del respaldo a proyectos inconstitucionales, como el posnatal de emergencia. Por todas estas, el diputado concitó las críticas de la UDI y Evopoli, además de La Moneda, que en un intento por aplacar las diferencias y ordenar la discusión, incorporó al extimonel de RN Cristián Monckeberg al comité político hace poco más de un mes.

¿Estamos esperando que la gente salga a protestar y haya un estallido social 2.0? ¿Por qué no nos asomamos a la calle y vemos qué está pasando? Hagamos un mea culpa en serio”, dijo hoy Desbordes, tras la suspensión del comité político ampliado por parte del gobierno.

Lo cierto es que al diputado -que pretende ir a la reelección en noviembre- se le encendió la interna. Desbordes cuenta con apoyos relevantes dentro de RN -como el senador Manuel José Ossandón y las diputadas Paulina Núñez y Marcela Sabat-, y varias veces sus propuestas han sido respaldadas por la comisión política de la tienda.

Sin embargo, el sector conservador del partido pareció encontrar ahora los argumentos y el empujón para competirle en la elección, de la mano del senador Andrés Allamand, el diputado Diego Schalper y el extimonel Carlos Larraín. Todo dependerá de los 500 consejeros generales que a fin de año tendrán la última palabra y donde la capacidad de “arrastre” de diversos líderes es clave.

3. El tras bambalinas de Cristián Larroulet

Su nombre -a diferencia de otras crisis que le ha tocado enfrentar al gobierno- no ha estado en el foco de las críticas. El jefe del Segundo Piso, Cristián Larroulet, si bien ha estado en todas las reuniones claves y en las decisiones del Mandatario, esta vez, los cuestionamientos públicos no se han centrado en él.

Eso sí, en privado, en RN le atribuyen a Larroulet -y a su equipo de asesores- que no lograra anticipar los problemas de la clase media y no pusiera propuestas proporcionales a la crisis para hacer frente al problema e intentar evitar que aumentara el descontento y, por tanto, que avanzara el proyecto del retiro de fondo de pensiones. Ello, mientras el economista posteaba el 5 de julio en Twitter que la “red de protección social de Chile (es) la más protectora de América Latina”.

Al interior de Palacio, están convencidos de que el problema político está en Chile Vamos debido al “desorden” que existe en la coalición y que se está cayendo ante medidas populistas.

De Larroulet, algunos comentan que lo han visto abatido con la situación. De hecho, el día de la votación del proyecto que permite el retiro anticipado del 10% de ahorro en la AFP, estuvo en una reunión en la noche con Piñera y Blumel en la que analizaron la situación y cómo sortearán el problema.

4. El control interno de Jacqueline van Rysselberghe

A todos se les pasó, nadie lo esperaba. Eso señalan en la UDI sobre el voto de Virginia Troncoso (UDI), una las diputadas que el miércoles aprobó el proyecto que permite el retiro del 10% de los fondos de pensiones.

Sin embargo, los votos de la UDI en esa iniciativa fueron cuatro. Los otros tres diputados gremialistas que aprobaron el retiro de fondos de pensiones fueron Celso Morales, Pedro Álvarez-Salamanca y Cristián Moreira. Todos -dicen- asociados al grupo de la timonel UDI.

Por eso, al interior de Chile Vamos algunos creen que la derrota del sector esta semana tiene responsabilidades compartidas y una de ellas sería la de Van Rysselberghe. De hecho, antes de la votación varios creían que los votos de Chile Vamos a favor del proyecto solo eran una señal más del descontento entre la UDI y RN con el gobierno.

El fin de semana, luego de que el Ejecutivo decidiera no vetar la ley que limita la reelección de autoridades, entre ellos parlamentarios y alcaldes, la senadora se fue duramente en contra de La Moneda. En específico, sus críticas apuntaron al ministro del Interior, Gonzalo Blumel, a quien responsabilizó de la falta de “conducción política” de La Moneda.

Pero el enfrentamiento de la senadora por el Biobío con el gobierno se arrastra desde el año pasado, post estallido, y luego de la aprobación de la paridad de género en el órgano constituyente con votos oficialistas, principalmente de Evópoli y RN. Ahí, Van Rysselberghe decidió “congelar” su participación en el gobierno, algo que demostró en el acto de promulgación del proceso constituyente en La Moneda cuando no saludó ni a Blumel ni a los otros presidentes de partido.

Hoy, luego de la dura semana oficialista, varios creen que Van Rysselberghe está solo concentrada en mantener el control interno de su partido. Esto, porque al igual que su par de RN, Mario Desbordes, pretende enfrentar una elección interna en noviembre, justo cuando cumple cuatro años al mando del partido. Aunque al interior del partido hay quienes plantean que por ley no podría postular por un tercer periodo al mando de la UDI, desde su entorno señalan que sí lo puede hacer ya que la norma se comenzó a aplicar en su segundo mandato.

Y aunque aún no tiene un contendor claro, desde los sectores que apoyaron al diputado Javier Macaya en la última interna, señalan en privado que sí se va a articular una oposición a la gestión de Van Rysselberghe ya que, entre otras cosas, no comparten las críticas directas contra Blumel.

Desde la UDI señalan que la directiva que lidera Van Rysselberghe está planificando un encuentro entre miembros del partido que esperan realizar la próxima semana, para definir una “hoja de ruta” de lo que viene y también abordar temas ideológicos.

5. Allamand, el vocero de los conservadores RN

Un papel en la primera línea y un intento por retomar un protagonismo comenzó en noviembre, en medio del estallido social que se desató el mes anterior y tras el acuerdo constitucional que se logró entre varios partidos de oficialismo y oposición. Desde entonces, el senador Andrés Allamand (RN) se convirtió en uno de los rostros más visibles de quienes defienden el “rechazo” a una nueva Constitución, en contraste con la postura del presidente de su partido, Mario Desbordes.

Desde entonces, el exministro de Defensa comenzó a armar equipos para esa opción, llegando a ser, además, uno de los principales críticos de la gestión de Desbordes al mando de la directiva de RN.

La irrupción de Allamand no se puede entender sin la figura de Desbordes como antagonista. La postura que ha adoptado el líder de RN desde octubre y hasta ahora, en medio de la pandemia, ha incomodado a los sectores más conservadores del oficialismo y ha forzado que emerjan en el debate figuras que busquen contrarrestar su visión: no sólo Allamand, sino que también otros personajes clave en la centroderecha y, en particular, en la historia de RN, como el extimonel Carlos Larraín.

Ahora, en plena pandemia y ante la necesidad de adoptar medidas que permitan ayudar a las personas económicamente, Allamand ha intensificado sus críticas a la dirigencia de su partido y se ha mostrado dispuesto a ayudar para levantar una lista que le compita a Desbordes en las elecciones internas de noviembre, incluso abriéndose a integrar esa nómina, aunque varios en el partido dicen que él podría hasta liderarla.

En este contexto, lo que se juega el senador en esta crisis que enfrenta el oficialismo es clave para el devenir del sector y de su colectividad: más allá del protagonismo que ha recobrado, si Allamand y las figuras que podrían intentar tomar el control de RN -como Diego Schalper- no logran vencer a Desbordes en noviembre, el actual timonel de RN tendrá, nuevamente, argumentos para desvirtuar a esa disidencia interna y esas voces que lo apuntan como alguien que ha llevado al partido más allá de los límites de la centroderecha.

Lo que está en los cálculos de esa oposición interna en RN es una mirada hacia el sector conservador del partido y hacia el electorado duro de la centroderecha. La crisis actual, en definitiva, tampoco se puede entender sin tener en cuenta las próximas elecciones municipales, parlamentarias y presidenciales. Y el resultado de la pugna interna tendrá un claro efecto en cómo quedan los liderazgos para esos próximos desafíos, especialmente en el caso de Allamand, quien sigue siendo una de las figuras presidenciables del bloque.

Pero los sectores más liberales de ese partido -aquellos que respaldan a Desbordes- han demostrado en el pasado que el peso que tienen es al menos equivalente al de la otra ala de la colectividad: así ha quedado demostrado, al menos, con el respaldo que se le entregó en enero a la gestión de Desbordes en el consejo general de RN y con las decisiones adoptadas por la comisión política en la línea de avanzar a un pacto social de mayor envergadura, justamente la tesis que ha sido cuestionada por Allamand.

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