Pedro Cateriano, expremier de Vizcarra: “Esta vacancia es un golpe perpetrado desde el Congreso”

El Presidente de Perú, Martín Vizcarra, recibe el aplauso de miembros de su gabinete luego de haber sido destituido por el Congreso la noche del lunes en Lima. FOTO: AP

Para el abogado peruano, la oposición en el Parlamento ha ejercido abusivamente el poder y ha violentado el orden constitucional, tras haber destituido el lunes en la noche al Presidente Martín Vizcarra.




La destitución del Presidente peruano, Martín Vizcarra, la noche del lunes por “incapacidad moral” vuelve a someter al país a una crisis política de la que no logra salir desde la renuncia de Pedro Pablo Kuczynski en 2018. La moción de vacancia presentada contra Vizcarra fue la segunda menos de dos meses y se produjo luego de las denuncias de que había recibido sobornos cuando era gobernador de la región sureña de Moquegua en 2014, cargos que él niega.

El abogado peruano Pedro Cateriano, quien el 15 de julio fue elegido por Vizcarra como presidente del Consejo de Ministros (o primer ministro) hasta el 6 de agosto, luego que el Congreso no le diera la confianza, es un agudo observador de la actual situación política peruana. “Lo que ha habido es una distorsión de todo el diseño constitucional. Esto no estuvo previsto en ningún debate constituyente, no se le pasó por la cabeza a nadie que íbamos a tener una experiencia como esta”, dijo en conversación hoy con La TerceraPM, quien fuera también premier durante el gobierno de Ollanta Humala.

¿Cómo evalúa la destitución del Presidente Martín Vizcarra por parte del Congreso?

Es una vacancia que viola el orden constitucional y, por lo tanto, es un golpe de Estado perpetrado desde el Parlamento. La Constitución de Perú es sumamente clara, ya que el artículo 117 dice que el Presidente de la República solo puede ser acusado durante su período por ciertos casos. Por ejemplo, traición a la Patria, impedir elecciones presidenciales -que ya las ha convocado-, disolver el Congreso -cosa que no puede hacer durante su último año de mandato y no lo ha hecho- y por impedir las funciones y el funcionamiento del jurado nacional electoral -cosa que no ha ocurrido porque el jurado está organizando las elecciones-. Lo que ha hecho el Parlamento actual es lo que intentó hacer el Parlamento disuelto con (el expresidente) Pedro Pablo Kuczynski. Como no hay juicio político en Perú, ha desnaturalizado la figura de la vacancia por incapacidad moral permanente y la ha empleado como un mecanismo de sanción política que tampoco existe en Perú. Lo cierto del caso es que el expresidente Vizcarra -ayer ya dejó el Palacio de gobierno y ha preferido no acentuar la crisis política- sí tenía graves acusaciones de supuestos actos de corrupción que habría cometido cuando fue presidente del gobierno regional de Moquegua. Pero esos actos están siendo investigados por la fiscalía, porque no están protegidos con el fuero que tiene el Presidente de la República, ya que fueron anteriores a la gestión presidencial, están siendo indagados. No existía, en realidad, razón alguna desde el punto de vista constitucional para decir que había cometido un delito o había sido sancionado, porque la indagación recién está en la etapa fiscal.

El entonces Presidente Martín Vizcarra durante la investidura como primer ministro de Pedro Cateriano en julio pasado. Foto: AP

El próximo 11 de abril, Perú va elegir a un nuevo Presidente, ¿qué se puede esperar hasta entonces?

El panorama es sombrío. Este es un Congreso que desde que fue elegido lamentablemente ha caído en la tentación populista. Cree que los problemas del país se solucionan repartiendo el dinero y esa experiencia, lamentablemente, ya la hemos vivido en Perú. Eso lo que ocasiona es inflación, lo que genera es caos económico. Esa experiencia la ha vivido Perú durante la dictadura de (Juan Francisco) Velasco (1968-1975) y el primer gobierno de Alan García (1985-1990). Sabemos lo que es la hiperinflación, lo que es el despilfarro del dinero del Estado y parece que esa sería una de las intenciones de este Parlamento.

Vizcarra llegó al poder en reemplazo de Kuczynski, es decir, el país ya se encontraba en una crisis y esta parece no tener fin, ¿cómo lo ve usted?

Esta es una crisis política cíclica en Perú debido al mal diseño de la Constitución. Como el Presidente de la República no ha tenido una mayoría parlamentaria propia, esto ha generado que el Parlamento se exceda en el ejercicio de las atribuciones de control político. Precisamente, la Constitución actual, como la anterior, incorporaron el mecanismo del derecho de disolución para defenderse frente a los posibles excesos del Parlamento. Durante la vigencia de la Constitución del 1979 eso no operó, porque Fujimori dio un golpe de Estado y no disolvió la Cámara de Diputados y ahora Vizcarra sí disolvió el Congreso unicameral (en septiembre de 2019), pero la Constitución dice que durante el último año de su mandato no puede ejercer ese mecanismo, precisamente para darle estabilidad política al país, para no caer en estas situaciones. Entonces al hacer uso precisamente de la vacancia por incapacidad moral permanente ya el Presidente no tenía ningún mecanismo constitucional para defenderse. Salvo el de recurrir al del Tribunal Constitucional, donde el gobierno recurrió (en septiembre de este año, para detener el proceso de destitución), pero el Tribunal Constitucional en una declaración insólita de su presidenta dijo que no había intención de vacar al Presidente porque ya los parlamentarios o los voceros de los partidos políticos representados en el Parlamento habían anunciado que no vacarían al Presidente. Eso ocurrió en el primer periodo de vacancia y por lo tanto el Tribunal Constitucional no acogió la medida cautelar que había presentado el gobierno y tampoco resolvió el fondo del asunto de la denominada demanda competencial que se presentó. Yo he venido denunciando esto permanentemente en mi cuenta de Twitter, el día de ayer yo dije que de este Parlamento no se podía esperar una acción cautelosa ni respetuosa del orden constitucional. No lo digo por haber apreciado o vivido la negación de confianza de este Parlamento. Cuando yo fui designado presidente del Consejo de Ministros y fui al Parlamento, este Congreso me negó la confianza. Ciertamente vacar a Vizcarra fue el objetivo político del Congreso.

Manifestantes protestan contra la destitución del Presidente Martín Vizcarra ayer en la noche en Lima. Foto: Reuters

¿Por qué cree eso?

Porque cuando el Presidente disuelve el Congreso no va su agrupación política, porque no tiene partido en las elecciones. Y entonces eso ha motivado no solo que no tenga una defensa política, sino que el mecanismo de la disolución del Congreso se vio absolutamente distorsionado, porque fundamentalmente participaron otros partidos y no el gobierno, con lo cual no se zanjó la polémica entre gobierno y oposición u otros partidos, como sí ocurre en los sistemas parlamentarios. Para diferenciarse precisamente de (Alberto) Fujimori (1990-2000), el Presidente Vizcarra dijo que prefería la neutralidad, para que no dijeran que estaba interviniendo o amenazando el normal desarrollo de las elecciones, pero ese fue un gravísimo error de Vizcarra y ahora está pagando las consecuencias. Esa la primera vez en la historia republicana que el Presidente en funciones no tiene partido en el Congreso ni formó una alianza y estas son las consecuencias, porque eso lo aprovechó la oposición ejerciendo abusivamente el poder y violentando el orden constitucional. En estas circunstancias es casi imposible hacer una defensa política y muy difícil gobernar. Usted se imagina lo que es gobernar sin partido político, sin coordinación con el Parlamento, sin vocería en el Congreso, yo lo he vivido 20 días y es muy complicado. Esto no existe en ninguna parte del mundo.

Comenta

Los comentarios en esta sección son exclusivos para suscriptores. Suscríbase aquí.