¿Qué le pasó a Juan Pablo Mohr? Las preguntas y respuestas que surgen con las primeras pistas encontradas en el K2

Juan Pablo Mohr, recostado, a horas de atacar la cima del K2.

Ya se conocen los primeros detalles de la ubicación y el estado en los que los tres montañistas fueron encontrados, y que dan algunas luces sobre qué es lo que realmente sucedió aquel trágico 5 de febrero. Además, Sajid Sapdara recuperó una GoPro desde el cuerpo de John Snorri, de la que solo se ha podido extraer un enigmático fotograma.




“Sajid cubrió a Juan Pablo con nieve y llevó algunas de sus pertenencias a casa para su familia. Luego enterró a su padre Ali Sadpara y realizó un ritual de entierro fuera del campamento 4. También buscó en el cuerpo sin vida de nuestro querido amigo John Snorri pistas y pruebas de un ascenso invernal. (...) Volvimos sobre sus pasos, encontramos respuestas, muchas de las cuales son devastadoramente desgarradoras, y continuamos obteniendo información sobre lo que sucedió exactamente. El misterio continúa revelándose”.

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El pasado 26 de julio, el K2 decidió, como muy pocas veces, ser clemente. “Si la montaña lo permite”, suelen exclamar los alpinistas cada vez que mencionan en voz alta sobre sus deseos de coronar alguna cima, porque nunca se sabe lo que la naturaleza puede deparar. Y esta vez la reina del Karakórum permitió que las familias de John Snorri, Ali Sadpara y Juan Pablo Mohr le dieran un cierre a la tragedia que se desató el 5 de febrero de este año, cuando los tres montañistas desaparecieron mientras intentaban hacer cumbre en pleno invierno en uno de los macizos más mortíferos del mundo.

El calor del verano derritió la nieve y el K2 expuso a simple vista el cuerpo de los caídos. Si algún deportista empujaba hacia la cima, lo más probable es que se encontrara con los desaparecidos alpinistas. Y así fue: sherpas del equipo Madison Mountaineering encontraron a Sadpara y Snorri, mientras que Valentyn Sypavin halló al chileno JP Mohr, casi seis meses después de la tragedia que diera la vuelta al mundo.

Fotografía que muestra la ubicación de los cuerpos de John Snorri (arriba) y Ali Sadpara (abajo), cerca de la cima del K2, por encima del Cuello de Botella. Foto: Valentyn Sypavin.
Fotografía que muestra la ubicación de los cuerpos de John Snorri (arriba) y Ali Sadpara (abajo), cerca de la cima del K2, por encima del Cuello de Botella. Foto: Valentyn Sypavin.

Sadpara y Snorri fueron encontrados arriba del Cuello de Botella, a unos 8.300 metros sobre el nivel del mar. Estaban amarrados a las cuerdas fijas que los nepalíes fijaron para poder subir al K2 en enero, uno por medio de un rappel y el otro gracias a un mosquetón de escalada. No llevaban máscaras de oxígeno encima, tampoco botellas. Mohr, en cambio, fue hallado mucho más abajo: a unos 20 minutos del Campo 4, ubicado aproximadamente a los 8.000 msnm.

Durante la travesía invernal no se alzó ningún C4, tal como suele hacerse en temporada estival. Los montañistas nepalíes aconsejaron no montar un campamento a tanta altura dadas las inclementes condiciones climáticas del invierno. Como los nepalíes pudieron hacer cumbre partiendo desde el C3 sin pasar por un C4, el resto de los montañistas creyó que se trataba de la estrategia adecuada. Era el ejemplo a seguir. ¿La gran diferencia? Los escaladores de Nepal contaron con una amplia ventana climática; Mohr y compañía, no.

“Fui el primero que encontró a Juan Pablo y lo desenterré de la nieve”, indicó el ucraniano Sypavin en una entrevista reciente. Sypavin cree que Mohr se detuvo a esperar a sus compañeros, pero el frío y el viento fueron demasiado. Si se hubiese montado un C4, el chileno habría podido esperarlos dentro de una carpa, refugiado del frío y del viento. Lamentablemente, este no fue el caso.

“Por experiencia, llegué a la conclusión de que un C4 era necesario en invierno también, porque anochece antes y hay que guardar reservas por si pasa algún imprevisto, no vaya a ser que me pille la noche en el exterior desprotegida”, declaró Tamara Lunger, íntima amiga de Juan Pablo Mohr, a un medio de Hungría.

“Pienso que el hecho de que los nepalíes pudieron alcanzar la cima desde el C3 y volver, pudo hacer creer a los demás que esa estrategia era viable”, agrega Lunger.

Que los encontraran atados a las cuerdas fijas y en la ruta correcta de descenso prácticamente descarta que la causa de la tragedia haya sido provocada por una avalancha o una caída. También es un hecho que venían descendiendo cuando la muerte los llamó, puesto que no estaban utilizando jumars o ascendedores. ¿Venían de regreso tras haber hecho cumbre? Es tan probable como indeterminable sin la evidencia correspondiente.

“La cumbre o la muerte”

Tamara Lunger, compañera de cordada de Mohr en el K2 y que estuvo con él en el C3 antes de atacar cumbre, piensa que sí lograron llegar a la cima: “Es increíble lo determinados que eran Ali y John. Su agente de enlace me contó que todavía estando en el C3, John y Ali le dijeron por radio: ‘Salimos para la cumbre. O la cumbre o la muerte’. JP, en cambio, no estaba tan seguro. Me dijo que para él lo más importante era volver a casa con sus hijos”.

“Para mí, lo más probable es que consiguieron hacer cumbre. Si es verdad esa información que dice que a las 19 horas intentaron hacer una llamada, entonces para esa hora habrían estado en la cima, pero ya era de noche”, explica.

Estaba convencida de que JP iba a conseguir llegar a la cumbre. “Nunca en mi vida he visto a una persona tan fuerte en un 8 mil. Él, en el C3, parecía estar en casa. Rebosaba de energía. No tuve la más mínima duda de que iba a llegar a la cima”, finaliza la italiana.

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Sajid Sadpara se juramentó que encontraría a su padre, a Snorri y a Mohr, junto con respuestas de lo que pasó. El único sobreviviente de la tragedia del K2 invernal enfrentó por meses un duro luto y el 24 de junio anunció que volvería a la montaña en una misión de búsqueda y recuperación. Junto a él iría el cineasta Elia Saikaly y Sherpa PK, un experto guía de montaña.

El canadiense Saikaly se transformó en la principal fuente de información que el mundo ha tenido sobre la misión. Periódicamente sube a su Instagram actualizaciones sobre la travesía al K2, desde reportes sobre las jornadas de aclimatación hasta panegíricos alabando la voluntad, entereza y aplomo de Sadpara hijo: “Lo que este jovencito ha vivido en los últimos cuatro meses es inimaginable, y aun así su fuerza y determinación brillan a través de cualquier acción que realiza”.

Para el 26 de julio, día en que los cuerpos fueron encontrados, Saikaly, Sadpara y PK se dirigían a la cima del K2 y no estaban demasiado lejos de la zona del accidente. A las 10 de la mañana, hora chilena, Saikaly reportó en su GPS que Sajid acababa de enterrar a Mohr y que ahora iría en busca de su padre. “Subiremos de nuevo esta noche”, detalló.

La tumba de Ali Sadpara en el K2. Foto: Elia Saikaly.
La tumba de Ali Sadpara en el K2. Foto: Elia Saikaly.

Dos días más tarde, luego de haber hecho cumbre en el K2 y encontrado a Ali Sadpara y Snorri, Saikaly escribió: “Misión 100% completa. Alucinante”. Con la ayuda del escalador boliviano Hugo Ayaviri, Sajid pudo bajar el cuerpo de su padre desde arriba del Cuello de Botella hasta el Campo 4, para así facilitar una eventual recuperación del cuerpo. Esto, no obstante, es poco probable.

“Sajid cubrió a Juan Pablo con nieve y llevó algunas de sus pertenencias a casa para su familia. Luego enterró a su padre Ali Sadpara y realizó un ritual de entierro fuera del campamento 4. También buscó en el cuerpo sin vida de nuestro querido amigo John Snorri pistas y pruebas de un ascenso invernal. (...) Volvimos sobre sus pasos, encontramos respuestas, muchas de las cuales son devastadoramente desgarradoras, y continuamos obteniendo información sobre lo que sucedió exactamente. El misterio continúa revelándose”, relató con detalle Saikaly en su Instagram, días después.

El fotograma de la esperanza

Las cámaras fotográficas y de video de Saikaly guardan todas las pistas que ayudarán a explicar qué sucedió realmente en el K2. No ha dejado de grabar en ningún momento, ni siquiera en la cima del macizo. Tampoco ha sido mezquino con compartir la información que ha podido recabar durante la misión. Por ejemplo, publicó de inmediato que recuperaron del cuerpo de Snorri una GoPro, un teléfono Samsung y un GPS.

De la GoPro de Snorri solo han podido recuperar un archivo de video corrupto con solo segundos de duración. Saikaly compartió el fotograma que muestra nieve, cuerdas y las piernas de un escalador vestido con negro y amarillo, los mismos colores que Mohr y el islandés utilizaron aquella jornada. Por el ángulo de la cámara y teniendo en cuenta que el aparato pertenecía al escandinavo, esa persona no sería otra más que JP.

Fotograma extraído de la GoPro de John Snorri. Foto: Instagram de Elia Saikaly.

“El último fotograma de video de la GoPro 360 de John Snorri, grabado durante el ataque a la cumbre del K2 invernal. Sajid pasó más de 15 minutos buscando en los bolsillos de John y en las botas, esperando encontrar cualquier objeto crucial. En un momento sacó un cuchillo y comenzó a cortar su ropa. Justo grabé plumas volando cuando Sajid encontró el objeto más importante: la GoPro. ¿Qué revelaría? Es la única pieza de información visual que tenemos en el momento”, describe el cineasta, quien asegura haber puesto su vida en riesgo para poder capturar en cámara este momento.

“Un solo fotograma de un video que está corrupto y que necesita más análisis. La información del archivo está incorrecta, pues tiene fecha del siete de febrero de 2019. ¿Qué ven? El color de la cuerda es un detalle bastante importante. Los heroicos nepalíes que hicieron cumbre en el K2 invernal sabrán reconocerla, porque ellos la instalaron. ¿Podrá la GoPro revelar la posición de los escaladores? Extrañamente, no se reproduce en ninguno de los aparatos que tienen incluida la aplicación de la GoPro. Nuestro trabajo continúa aquí. No llegamos a conclusiones, ya que continuamos juntando las piezas y buscando evidencias de un ascenso invernal exitoso”, finaliza.

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