Quiénes son y cómo opera la policía moral de Irán, acusados de la muerte de Mahsa Amini por llevar mal el velo islámico

Un hombre ve un periódico con la foto de portada de Mahsa Amini mientras una mujer con velo pasa a su lado. Foto: Reuters

Cánticos en su contra, así como la viralización de videos de mujeres quitándose el velo islámico son algunas de las muestras de repudio contra este organismo encargado de hacer cumplir el código de vestimenta en público.


Cuando se anunció que Mahsa Amini, una joven de 22 años que había sido arrestada el martes pasado para su “reeducación”, para luego aparecer en coma en la unidad de urgencias de un hospital y luego fallecer el viernes, las protestas explotaron en diversas ciudades iraníes, incluida su capital, Teherán. Allí, cientos de personas, y especialmente mujeres, gritaban contra la policía moral.

El hashtag #MahsaAmini, con más de tres millones de menciones, así como un video que se hizo viral en redes sociales durante este fin de semana que mostraba a mujeres iraníes sacándose el velo islámico, fueron una fuerte señal de protesta por la muerte de la joven. Misma acción que, según acusan las manifestantes, le costó la vida a Mahsa Amini a manos de este temido organismo policial. Según medios locales, el jefe de la policía de moralidad de Irán fue suspendido de su cargo, información negada por la policía de Teherán.

La estructura del organismo

Conocidas actualmente como Gashte Ershad o Patrullas de Orientación en persa, la policía moral no es nueva. Para 2016, y según BBC, estas facciones estaban presentes en países como Irán, Arabia Saudita, Sudán y Malasia, y tiene hasta hoy el objetivo de hacer cumplir las estrictas normas e interpretaciones estatales sobre la vestimenta de sus ciudadanos. Si bien la restricción no se limita a mujeres, donde hombres con cortes de pelo occidentales también pueden verse afectados, es el género femenino el que más ha sufrido su acción.

La cadena británica aseguró que, en dicha fecha, miles de agentes encubiertos estaban encargados de hacer cumplir la ley islámica. Garantizar el uso correcto -según su postura- del hijab, el pañuelo que cubre la cabeza de mujeres en espacios públicos y fiscalizar los pantalones ajustados, rotos, brillantes o los que dejan las rodillas al descubierto son algunas de sus funciones, en lo que definen como un camino para “promover la virtud y prevenir el vicio”.

Estas patrullas adscritas a las fuerzas del orden de Irán están compuestas por hombres y mujeres, y usualmente se transportan en una camioneta que espera en espacios públicos concurridos para vigilar la vestimenta y el comportamiento “adecuado” según los criterios de las autoridades clericales del país, detalló Reuters.

Su origen se remonta a 1979 y la Revolución Islámica, y la policía moral está ligada hasta la actualidad a Basij, fuerza paramilitar fundada en 1980 para luchar en la guerra de Irán-Irak. Uno de los pilares de aquella revolución fue erigir los valores fundamentalistas, donde el código conservador de la vestimenta femenina jugaba un rol clave.

Una imagen sin fecha obtenida de las redes sociales, donde se ve a Mahsa Amini. Foto: Reuters

El ayatola Ruhollah Jomeini, alta autoridad religiosa chiita de la época, instó a los revolucionarios a imponer por mano propia dicha medida. El resultado fueron constantes ataques a mujeres que caminaban por la vía pública sin una tela que cubriera sus facciones. “Mujer, usa un velo o come mi mano”, gritaban según la misma agencia de noticias.

En 1983 y tras la publicación de varias circulares de altos clérigos, ya no se permitía la presencia de mujeres sin velo en edificios públicos, lo que pasó a ser castigado con hasta 74 latigazos. Ante el evidente descontrol de grupos parapoliciales, como el grupo Jundallah que se encargaba de patrullar las calles para “combatir el hijab malo”, Irán debió institucionalizar a la policía moral.

Ya en 2005, y tras la presidencia reformista de Mohammad Jatami, el control de la vestimenta pareció disminuir. O al menos eso ocurrió hasta finales de ese año, cuando el Consejo Supremo de la Revolución Cultural aplicó lo que llamaron las “estrategias para desarrollar una cultura de castidad”.

Durante todo ese tiempo, las fuerzas de Basij han sido parte activa de la política que aplica la policía moral, quienes componen y resguardan a esta última. Basij tiene presencia en todas las universidades iraníes, ya que esta es la primera instancia educacional en que hombres y mujeres se agrupan en salas mixtas.

Las consecuencias de la protesta

Según informes de medios locales, y tras protestas que se extienden desde hace cuatro días, el jefe de la policía de moralidad de Irán, el coronel Ahmed Mirzaei, habría sido suspendido de su cargo. Vale recordar que, tras la detención de Mahsa Amini el 13 de septiembre, esta fue llevada a una comisaría para aplicar una sesión de “reeducación”.

El jefe de policía afirmó que Amini había sido apresada por haber violado los códigos de vestimenta, agregando que sus colegas solicitaron a la familia que trajeran a la comisaría “ropa decente”, detalló AFP. Acto seguido, la joven de 22 años apareció en un hospital cercano en coma, mismo lugar donde falleció el 16 de septiembre.

Una de las protestas en Teherán por la muerte de Mahsa Amini, joven de 22 años arrestada por no usar el velo islámico. Foto: Reuters

Ante las masivas protestas, el comandante de policía del Gran Teherán, Hossein Rahimi aseguró ante la prensa local que toda relación entre las fuerzas de orden y la muerte de la mujer eran mentira, calificando a las acusaciones como “cobardes”.

Para Sanam Vakil, del centro de estudios Chatham House, las protestas reflejan “un profundo sentimiento de ira popular, directamente relacionado con la trágica muerte de Mahsa Amini, pero también arrojan luz sobre la oleada de problemas a los que se enfrentan cada día los iraníes de a pie en relación con la seguridad y la libertad”, dijo a Reuters.

“No creo que se trate de un desafío existencial para el régimen... porque el sistema en Irán tiene el monopolio de la fuerza, una estrategia de seguridad bien afinada que ya está aplicando”, añadió.

Según el comandante Hossein Rahimi, “no hubo negligencia por parte de la policía, ni siquiera un pequeño desliz; todas las palabras publicadas en el ciberespacio sobre la causa de la muerte son puras mentiras”. Desde la policía acusaban que Mahsa Amini habría muerto debido a una afección cardíaca o epilepsia, afirmación rápidamente cuestionada por su padre, quien negó algún historial médico de ese tipo y acusó un montaje.

Una tomografía computarizada del cráneo de la joven, explicaron medios iraníes, reforzó la postura del padre. Una fractura en su cabeza, una hemorragia y un edema cerebral explicarían las razones de su muerte, afirmaron. Según esta información, tanto la policía moral, presunta responsable del arresto y posterior deceso de Mahsa Amini, como la policía general de Teherán se verían afectadas, puesto que esta última también difundió videos editados del arresto de la joven.

Este lunes, un asesor del líder supremo de Irán, el ayatolá Alí Jamenei, entregó su pésame a la familia, según informó la agencia de noticias semioficial Tasnim. “Todas las instituciones tomarán medidas para defender los derechos que fueron violados”, dijo Abdolreza Pourzahabi, el portavoz del líder supremo.

Una mujer deja una flor delante del retrato de Masha Amini durante una manifestación frente a la sede europea de la ONU en Ginebra, Suiza. Foto: AP

Países occidentales y la Organización de Naciones Unidas (ONU) criticaron la situación y pidieron una rápida investigación sobre lo ocurrido. Estados Unidos exigió que se clarifique la situación “tras las heridas sufridas mientras estaba bajo custodia policial por llevar un hijab ‘inapropiado’”, afirmaron medios internacionales, mientras que Francia condenó su detención “y la violencia que causó su muerte”.

La Alta Comisionada interina de la ONU para los Derechos Humanos, Nada Al-Nashif, afirmó que “la trágica muerte de Mahsa Amini y las denuncias de tortura y malos tratos deben ser investigadas con prontitud, imparcialidad y eficacia por una autoridad competente independiente”. Acusaciones que fueron desechadas por el gobierno iraní a través del ministro de Asuntos Exteriores, Hossein Amirabdollahian. Según el canciller, una investigación ya está en marcha, y aprovecho la instancia de calificar como “lágrimas de cocodrilo” los alegatos de Estados Unidos.

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