Una carta y 80 firmas: la rebelión de los sacerdotes del Arzobispado

Iglesia

Foto: AFP

Diferentes y encontradas reacciones generó la misiva que un grupo de presbíteros de la capital redactó e hizo circular. Finalmente, el escrito comenzó a ser leído a partir de las 20 horas del sábado en capillas y parroquias. Las aguas de la Iglesia capitalina siguen agitadas.




El sábado reciente, La Tercera dio a conocer una carta respecto de la crisis de la Iglesia chilena y los casos de abusos del clero que se investigan. El detalle es que no se trataba de laicos, víctimas ni obispos. La misiva era de los sacerdotes y su visión del problema. Esta vez, opinaba la "base", los propios curas. Sin embargo, dicho escrito, más que poner paños fríos a los tiempos convulsionados que se viven, lo que terminó haciendo fue agitar más las aguas. Para algunos, incluso,  el clero capitalino quedó dividido. Mientras unos se manifiestan a favor del documento y aseguran que sigue sumando adherentes, otros no piensan suscribirlo porque, explican, su contenido no tocó la principal responsabilidad en la crisis, la de los obispos. Y también están aquellos que creen que no es la forma adecuada de manifestarse.

La carta se gestó luego de la entrevista televisiva al sacerdote Tito Rivera. El presbítero, acusado de una violación en la Catedral de Santiago y para quien se pidió la dimisión del estado clerical, reconoció públicamente, entre otras cosas, que ha tenido relaciones con mujeres y conductas homosexuales siendo sacerdote.

Su testimonio fue transmitido en la noche del miércoles y cayó como bomba en el Arzobispado de Santiago. Al día siguiente, en la misa de la Catedral, el cardenal Ricardo Ezzati se refirió en su homilía a las opiniones de Rivera y aseguró que se envió a Roma la solicitud para que deje el sacerdocio.

Y fue entre viernes y sábado que se fraguó, a partir de un grupo de sacerdotes de la Iglesia de Santiago, la idea de redactar una carta sobre la situación actual de crisis de la institución. Motivados por las expresiones de Tito Rivera, claro, pero en rigor buscando una forma de comunicar sus inquietudes respecto del tema más de fondo. Al principio, se pensó como una carta al director de un medio de comunicación. Después, se consideró que sería un modo más "sacerdotal" compartirla en las misas del fin de semana entre los fieles.

Finalmente, más de 70 sacerdotes, de los 253 diocesanos que están incardinados en la Iglesia de Santiago, comenzaron a leer el documento a partir de las 20 horas de ese sábado en sus comunidades. Otros lo hicieron en la misa de ayer domingo.

Pero fue en la coordinación de la iniciativa, entre sus pares, que ésta tuvo detractores y terminó con diferentes posturas. Hasta hoy lunes ya son más de 80 sacerdotes los que han adherido a la misiva.

Por un lado, estuvieron aquellos partidarios de la iniciativa: "A través de los curas amigos nos dábamos cuenta de que no podíamos quedarnos callados ante ciertas situaciones, en donde el pueblo fiel se va intranquilizando, porque ve que salen estas noticias y no saben qué pasa", contó el párroco de El Bosque, Carlos Irarrázaval.

Consultado respecto de por qué no han adherido todos, el presbítero explicó que "la libertad es de cada uno. Cada uno verá por qué no adhiere. Me llegó la idea y cada uno se la mandó a sus amigos, así que no sé a quién le llegó y a quién no".

Sin embargo, Irarrázaval descartó que existan divisiones. Dio fe de que el contenido fue conversado con el Arzobispo Ricardo Ezzati: "Los que nos sentimos parte de la Iglesia no nos ponemos en la vereda del frente, a tirarle piedras a la propia familia. En familia lo conversamos y hablamos, pero no en actitud de pegarle a nadie, sino de construir Iglesia y unidad".

¿A quiénes representa?

Hubo otros que prefirieron no suscribir a lo escrito, como el sacerdote Eugenio de la Fuente, párroco de la parroquia Nuestra Señora de la Medalla Milagrosa, y quien es denunciante de Karadima. De hecho, él es uno de los sacerdotes de Santiago que el año pasado se entrevistaron en Roma con el Papa Francisco y dieron cuenta de lo que aquí ocurría. A título personal, dijo que el contenido de la carta no lo representa.

"Pienso que la situación que estamos viviendo requiere que la primera preocupación absoluta sea el dolor que han experimentado las víctimas. En segundo lugar, creo que no se puede omitir dentro de las causas de la gravísima crisis que estamos viviendo al episcopado, porque el mismo Papa les pidió la renuncia a todos los obispos", afirmó De la Fuente.

Agregó que "cuando se quiere manifestar el dolor ante la crisis y las causas de que ella exista, es fundamental que se incluya a todos los que la hacen responsable: laicos, sacerdotes abusadores y también obispos encubridores, negligentes y abusadores".

En medio de la discusión, también están aquellos que no quisieron adherir porque, si bien están de acuerdo con el contenido, no lo están con la forma en que se lo dio a conocer, porque se prestaría para polémicas y distintas interpretaciones, aseguró un sacerdote que pidió reserva de su identidad. Por ejemplo, se señaló que la carta podría verse como un cuestionamiento de los sacerdotes de la Iglesia de Santiago contra la misma jerarquía.

En el Arzobispado de Santiago se comentó a La Tercera, el mismo día sábado, que la institución no solo estaba en conocimiento de la carta y las inquietudes que la motivaron, sino que también se habían hecho sugerencias al documento, y que se estaba de acuerdo con el contenido.

Alejandro Álvarez, abogado canonista y vocero de la Fundación Voces Católicas, valoró la iniciativa: "Creo que la carta es una señal muy positiva de parte del clero de Santiago, porque manifiesta una clara condena a los abusos sexuales y las situaciones que se han dado en la Iglesia chilena".

También descartó que hubiese alguna falta a la obediencia: "No hay ninguna falta. Es muy bueno que los sacerdotes manifiesten su opinión en esto. Los buenos sacerdotes, que son la mayoría, han sido silenciados en todas partes. Los sacerdotes que no son ni abusadores, ni pedófilos, ni tienen doble vida, no habían tenido canales de expresión", dijo Álvarez.

Esta mañana, en tanto, el sacerdote Tito Rivera dio una declaración pública en la que se refirió a las acusaciones que se le imputan. "Como ha llevado su denuncia el señor Rojas, me parece un montaje, parece gozar con las fantasías sexuales que relata (…)  nunca imaginé que ayudarlo con la mejor de mis intenciones iba a servir para crear esta tremenda maquinación", afirmó.

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