Columna de Lucy Willson: Lady boss

Foto: REUTERS/Phil Noble/Pool/File Photo



Por Lucy Willson, periodista

En sus primeros meses en el trono, cuando asumió como monarca con 25 años, el mundo político británico la veía como una “niña”. Por su parte, la “prensa del corazón” siempre hizo el contraste entre ella, la correcta, y su hermana Margarita, la entretenida y carismática. Para el mundo del rock -desde Paul McCartney, los Sex Pistols, The Smiths y los Stone Roses- era una figura que los inspiraba…, pero para letras poco favorecedoras. Y en los mediáticos años de Diana de Gales fue descrita como una figura severa e, incluso, hasta apuntada como insensible por su reacción silenciosa en las horas que siguieron la muerte de su nuera. Pero ya cruzada la frontera del siglo XX, en este nuevo milenio Isabel II mostró lo mucho que la opinión pública estaba equivocada sobre ella.

En sus años dorados abrió una ventana y exhibió al mundo su moderna personalidad. ¿Una vida de semi retiro dedicada a ser bisabuela y cumplir compromisos? ¡Para nada! Estuvo más activa que nunca, aplaudió a su hijo Carlos el día en que se casó con la polémica Camilla, fue arriesgada y llegó a Irlanda a darle la mano y una sonrisa a un ex militante del IRA, mostró que era una mujer increíblemente conectada y curiosa con los cambios, que tenía mucho humor y en paralelo, podía ser un símbolo de la esquiva estabilidad.

Las generaciones jóvenes, que ni siquiera la tenían en su mapa de referentes (en un universo infinito de influencers), la hicieron protagonista. La vieron con James Bond (Daniel Craig), quien la escoltó y se ‘lanzó’ con ella en paracaídas para la apertura de los Juegos Olímpicos. También fueron testigo de cómo comentaba con Jon Snow (Kit Harington) cada detalle del Trono de Hierro en una visita al mundo de Game of Thrones. Hoy muchos la tienen en sus colecciones de stickers para chats o en coloridas muñequitas. Esos detalles pop la hicieron suya. Pero, sin duda, el momento en que pasó a ser, para siempre, parte de sus vidas fue cuando, en los días más rudos del coronavirus la escucharon diciendo que existía futuro para ellos con la histórica frase “We will meet again”.

Este año, antes del Jubileo, Johnny Rotten -vocalista de los Pistols y quien cantaba a todo pulmón el himno antisistema y antimonárquico God Save the Queen- declaraba que estaba “realmente muy orgulloso de la Reina”. Miles como él, cambiaron su opinión en este milenio y descubrieron que bajo la corona siempre hubo una Boss Lady, de las de verdad.

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