Viaje al corazón del Hospital San Juan de Dios

Hospital San Juan de Dios, el primero del país. Foto: Andres Perez

El primer recinto asistencial del país cumplió 470 años. Por sus instalaciones han pasado, en su calidad de médicos, exministros como Álvaro Erazo e Izkia Siches. Y entre sus pacientes, Violeta Parra. Acá va parte de su historia.


Rodrigo Navarro ha trabajado 46 años en Hospital San Juan de Dios y resume su largo periodo en el recinto en una palabra: entretenido. Y es que como secretario de medicina, ha conocido a todos los internos, estudiantes y becados que han pasado por los auditorios de hospital, los que siguen tal como el día que llegó: pizarras originales, de esas donde se escribe con tiza, y escritorios y sillas de madera que no pierden su calidad.

También relata que ha trabajado con varias personas que después llegaron a ser reconocidos médicos y/o autoridades: “Conocí a Álvaro Erazo (exministro y exintendente) cuando estuvo en tercer año de Medicina. También conocí a la doctora Siches (exministra) y ahora trabaja aquí. También conocí al doctor Cuadrado, que ahora es subsecretario, pero yo conozco a todos los que han pasado por aquí”, cuenta con cierto orgullo.

Anécdotas en el San Juan de Dios hay muchas. Este recinto ya suma 470 años de historia. De hecho, no es casualidad que el Día del Hospital en el país se celebre el 3 de octubre, pues ese día, pero de 1552, Pedro de Valdivia inauguró el primer recinto asistencial de Chile: el Hospital San Juan de Dios. Sin embargo, no siempre tuvo ese nombre, pues originalmente fue bautizado Nuestra Señora del Socorro y así se llamó hasta 1617.

Y aunque ahora es uno de los edificios más emblemáticos de Quinta Normal, tampoco estuvo desde sus inicios ahí, pues hasta 1944 estuvo en la Alameda, al oriente de la Iglesia San Francisco. Diez años después de la demolición de su primer edificio, el centro asistencial reabrió sus puertas en la calle Portales esquina Av. Matucana.

Pero la historia de un hospital también tiene capítulos tristes y trágicos. Uno de ellos sucedió en el Patio Matucana, donde la mayoría de los funcionarios de la torre hospitalaria se toman minutos de descanso y sociabilizan con sus colegas y compañeros. Ahí, entre el 15 y 19 de septiembre de 1973, militares del Regimiento Yungay realizaron varias acciones que desembocaron en la detención de ocho funcionarios; el cuerpo de siete de ellos, con diversas heridas en el cuerpo, fueron encontrados en distintos lugares (Instituto Médico Legal, Cementerio General y Puente Bulnes. El restante permanece aún como detenido desaparecido). Y en honor a ellos, una placa conmemorativa los recuerda en el mismo sitio desde donde fueron conducidos a su muerte.

También hay recuerdos que enorgullecen al hospital, más allá de todo lo que se ha hecho por la salud de las personas que recurren al establecimiento que forma parte de la Red de Salud Metropolitana Occidente. Uno lo recuerdan casi todos: un poema que les escribió la folclorista Violeta Parra en 1959, luego de ser dada de alta por una hepatitis. “Se juntan como palomas/ doctores por mi aliviar/ alrededor de mi cama/ parece un palomar”, resuena en su primer párrafo.

Los desafíos más recientes

“Esta va a quedar como la peor pandemia en la historia de la humanidad, por lo letal y larga que es”. La definición es de la directora del hospital, Dra. Midori Sawada, y corresponde -era que no- a la emergencia sanitaria del Covid-19. Y aunque no es la primera pandemia que enfrenta el hospital, sí ha sido la más dura.

El hospital es de los más grandes de la zona occidente, por lo que recibe pacientes de Santiago, Quinta Normal, Lo Prado, Renca, Cerro Navia y Pudahuel, además de la Provincia de Melipilla, con las comunas de Melipilla, Alhué, Curacaví, María Pinto y San Pedro, y la provincia de Talagante, con Isla de Maipo, El Monte, Padre Hurtado, Peñaflor y Talagante. Por ende, en pandemia fue uno de los principales centros a los que recurrir.

“Hubo un minuto que llegaban muchos enfermos graves por coronavirus. Tendemos a olvidar un poco eso, porque fue muy duro, pero lo hicimos y reconvertimos las camas”, recuerda Sawada. La directora se refiere a las más de 90 camas críticas que utilizaron en su momento, además de las 500 que albergaban a otros pacientes.

Lidia Weisse, enfermera jefa de Cirugía, cuenta que durante la primera ola vivieron varios momentos duros: “Esta es la segunda pandemia que he vivido en el hospital, la primera fue la de la H1N1 (influenza). Pero durante la del Covid-19 tuvimos que enfrentar la pérdida de algunos compañeros y ese proceso fue muy difícil, pero somos muy resilientes, así que seguimos adelante”.

Y ahí se vivió otro momento histórico, pero de los tristes. Junio de 2020 y las sirenas de las ambulancias no dejaban escuchar nada más en el sector. Los funcionarios del San Juan de Dios despedían a la técnico en enfermería Loreto Cornejo. La carroza rodeó el recinto por las calles aledañas, simulando un último trayecto por el hospital que la recibió.

A las pocas horas de ese primer deceso de un funcionario, la dirección informó del fallecimiento de Cristián Barrera, auxiliar que había realizado labores como chofer de ambulancia. Y tiempo después se confirmaron las muertes de Marcelo López, enfermero de Urgencia; Ramón Muñoz, funcionario de calderas, y José Bravo, guardia del recinto.

El San Juan de Dios cuenta con cuatro edificios o centros de atención, que en total suman más de 50 mil metros cuadrados. Los pasillos siempre están repletos de pacientes, unos atendiéndose y otros a la espera de ser recibidos, especialmente en el Centro de Diagnóstico Terapéutico (CDT), donde las atenciones ambulatorias no dejan minutos libres a nadie. Las vacunas anticovid permitieron que otros servicios retomaran sus niveles de atención. Los asientos plásticos -más modernos que las sillas de madera de la torre hospitalaria- reciben a cientos de personas diariamente que buscan poner fin a sus males.

En sus inicios, el Hospital estaba ubicado en La Alameda, pero en 1954 reabrió sus puertas en Quinta Normal. Foto: Andres Perez

En ese contexto, la doctora Sawada explica que esta nueva ola de atenciones “puede ser hasta más mortífera, pues es la pandemia de la postergación. De todo lo que no hicimos en estos tres años, y ahora nos toca apurarnos; igual es difícil, pues el equipo está cansando. Hay un alto nivel de ausentismo por salud mental, porque de verdad que quedaron afectados”.

Sawada es una de las pocas mujeres que están a la cabeza de un hospital en Chile. Según los datos del Minsal, de los 175 directores de hospitales, solo el 30% son mujeres. “Las oportunidades que tenemos nosotras de asumir y desempeñar cargos de relevancia son bajas”, dice con resignación. “Es cierto que hay muchas mujeres en el área de la salud, pero son muy pocas las que quieren ser directoras de hospitales o de servicio”, cierra.

17 Noviembre 2022 Midori Sawada, directora del HSJD desde agosto de 2018, dice que el Covid es la peor pandemia que han enfrentado. Foto: Andres Perez

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