La ruta de la cervecería que busca la sostenibilidad absoluta

La Cervecería AB InBev se propuso ser carbono neutral para 2040 en toda su cadena de valor. Un camino desafiante, pero que a nivel local ya tiene avances significativos y con objetivos trazados para 2025: avanzar en acción climática, economía circular, agricultura inteligente, eficiencia de agua y consumo responsable.




La búsqueda de nuevas tecnologías y herramientas que se transformen en prácticas sostenibles toma cada vez más fuerza entre las empresas. La idea de encontrar estrategias con las que potenciar el uso de recursos renovables no convencionales, como la energía solar, o que el uso del agua sea más eficiente, se ha transformado poco a poco en un objetivo prioritario. El cambio climático y los desafíos por cuidar el medioambiente han levantado las alertas y algunas compañías entienden que lo mejor es empezar cuanto antes.

Así lo ve Cervecería AB InBev, que en Chile produce Budweiser, Corona, Stella Artois y Becker, que hace poco se comprometió a ser carbono neutral para 2040 en toda su cadena de valor, es decir, que las emisiones de dióxido de carbono desde la producción agrícola hasta la distribución sean iguales a cero. “Es un desafío muy grande para nosotros, pero que está alineado con lo que ya venimos haciendo. De hecho, hoy también estamos poniendo todos nuestros esfuerzos para alcanzar una primera meta, que es mitigar nuestras emisiones directas, es decir todas aquellas ligadas a la producción. El desafío ahora es cómo nos hacemos cargo de esa huella indirecta que es la que al final más contamina”, subraya Isidora Ibáñez, gerenta de Asuntos Corporativos de Cervecería AB InBev.

La ejecutiva explica que esa huella indirecta es “la que involucra al productor del envase, también nuestra producción, y toda la logística primaria y secundaria hacia el centro de distribución, el punto de venta y la casa de las personas. Es la que más impacto genera y la que menos capacidad de hacer seguimiento tienes, entonces ese es el desafío. Lo importante además es cómo empresas como la nuestra colaboramos con otros entes, públicos y privados, porque solos no vamos a poder”.

Y aunque la tarea hacia 2040 parece titánica, en el terreno local, Cervecería AB InBev ha puesto cimientos para conseguir el primer objetivo de aquí a 2025, el de reducir a cero las emisiones directas. “La sostenibilidad es nuestro negocio y nuestra estrategia, incluso antes de anunciar la carbono neutralidad a 2040, y se hace cargo de un triple impacto: económica, medioambiental y social”, resalta Ibáñez.

En rigor, la empresa nacional comenzó desde 2018 a poner en marcha proyectos sustentables, como el uso de energía solar en vez de eléctrica. “Esta es una de las principales generadoras de CO2 y en 2019 hicimos un acuerdo con la central solar Diego de Almagro, ubicada en la región de Atacama, para poder hacer nuestra producción 100% carbono neutral y disminuir 10 mil kilotoneladas de CO2 anuales”, explica Hernán Mendoza, Gerente de Logística de Cervecería AB InBev.

Los desafíos que vienen

Está dicho, la Cervecería AB InBev en Chile quiere cumplir su primera meta en 2025. Y por lo mismo, han establecido cinco aristas en las que hacer hincapié para avanzar en sostenibilidad: acción climática, economía circular, agricultura inteligente, eficiencia de agua y consumo responsable. “La primera es producir toda nuestra cerveza con energía 100% renovable, algo que cumplimos desde 2019. Luego, sobre economía circular, queremos asegurar que todos nuestros envases y embalajes provengan de material reciclado, algo en lo que ya hemos avanzado con nuestra iniciativa Accelerator 100+, que en la primera versión premió al startup Atando Cabos”, cuenta Ibáñez, gerenta de Asuntos Corporativos de la marca.

Accelerator 100+, una iniciativa en conjunto con Socialab y también Coca Cola, buscar apoyar a emprendedores a encontrar soluciones sustentables en la industria. “Ellos traen soluciones y colaborativamente podemos mejorar los procesos actuales y llegar al objetivo de 2025 y, más aún, a encontrar soluciones para acercarnos a la carbono neutralidad en 2040, que es el gran desafío al tratarse de las emisiones indirectas”, dice Isidora Ibáñez.

De hecho, Atando Cabos ganó la primera edición y se dedica a reciclar desechos plásticos para luego reutilizarlos en envases de la cervecería. Es decir, además de conseguir un aporte en capital, la idea es comenzar un proyecto piloto con la compañía y poder crecer al punto de convertirse en partner de Cervecería AB InBev.

Esta iniciativa, que ya dio a conocer a los diez finalistas de la segunda edición, incluye a futuro encontrar herramientas e ideas para empoderar a los proveedores de lúpulo, por ejemplo, para avanzar mediante softwares y tecnologías para avanzar en el uso eficiente de los recursos.

Respecto a los otros tres puntos, Ibáñez dice que, “la agricultura inteligente es ver cómo empoderamos a nuestros agricultores y proveedores para que tengan prácticas sostenibles en su forma de operar, mientras que, sobre el agua, algo muy desafiante, porque es nuestro principal ingrediente y motor, el compromiso es ser eficientes en nuestros procesos internos, pero también a que las comunidades aledañas a nuestro negocio lo sean y, además, tengan acceso a agua de calidad. Lo último es que no nos da igual a quién le vendemos y nos preocupamos de que sea de una manera consciente”.

En esa búsqueda, han puesto la primera piedra en cuanto a eficiencia energética. Es decir, utilizar combustibles verdes que contaminen menos que los tradicionales.

Por eso, además del ya mencionado uso de energía solar, también cuentan con el 30% de la flota de camiones de distribución utilizando gas natural licuado. “Genera menos carbono y es lo que tenemos a la mano como primer paso, y estamos pensando en cómo más adelante utilizar biogas en esos camiones y reducir aún más la huella. Establecimos una central de abastecimiento de gas natural licuado en la zona de Linares que ayuda al desarrollo de la comunidad, a la descentralización y también a abarcar hasta Puerto Montt. Son los primeros pasos, pero para llegar a 2040 con carbono neutralidad vamos a necesitar apoyo de la innovación e implementar nuevas ideas. Por nuestro lado también estamos buscando: en el futuro se habla de camiones a hidrógeno, algo que estamos viendo en China y Europa”, remarca Hernán Mendoza.

– Además de los cambios industriales, ¿cómo trasladan esto a la organización y cultura interna de la empresa, Isidora?

-Hemos tenido una transformación cultural muy potente en estos años. Por un lado, salir a entender y escuchar activamente los problemas a nivel de áreas, porque es fácil caer en la operativa del día a día y no ver la visión completa de los procesos que hay que mejorar. Otra cosa es que la estrategia de sostenibilidad tiene que permear todas las áreas y la innovación no puede venir solo de marketing y de las marcas, sino, pensar a largo plazo y pensar en el impacto que genera cada área hacia futuro. Y, finalmente, no estamos solo enfocados solo en sacar nuevos productos y nuevas variedades, sino también en políticas de diversidad e inclusión que hagan más robustos nuestros planes.

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