Por Ricardo Olave¿Cómo cuidar la salud de las mascotas ante las altas temperaturas del verano?
Frente a olas de calor que se volverán parte de la estación, cada vez más intensas y con efectos que no se limitan sólo a las personas, veterinarios de la Universidad Andrés Bello, Universidad Católica de Temuco y Colmevet advierten que perros, gatos y otras mascotas están entre los seres más vulnerables, y llaman a extremar cuidados básicos para prevenir urgencias que pueden ser fatales.

Chile atraviesa por uno de los veranos más intensos de los últimos años. Con temperaturas que han superado ampliamente los promedios históricos en algunas regiones, existe una fuerte preocupación en la ciudadanía sobre el impacto que tendrá en el entorno.
Estas temperaturas no solo ponen en riesgo la salud de los humanos, sino que afectan de la misma forma a perros, gatos y otras mascotas. Según el Primer Estudio de Población Animal, realizado por Universidad Católica y la Subdere, hay más de 12 millones de perros y gatos con dueños. A eso se suma un reciente informe de Activa Research, que afirma que 72,4% de los hogares del país tiene al menos un animal de compañía.
Por eso, hospitales veterinarios, colegios profesionales y académicos coinciden que la temporada estival se ha transformado en una de las épocas más críticas para las mascotas, con cuadros que pueden escalar rápidamente.
Desde el Hospital Clínico Veterinario de la Universidad Andrés Bello (UNAB) sede Concepción, el médico veterinario Francisco Araneda advierte que los principales ingresos de urgencia durante esta época están directamente relacionados con el calor extremo.

“Durante las olas de calor, los principales riesgos que enfrentan perros y gatos son la hipertermia y el golpe de calor, además de cuadros de deshidratación moderada a severa, que pueden provocar desequilibrios electrolíticos importantes”, explica el especialista, que durante esta época recibe pacientes que tienen desde malestar, hasta algunos que llegan en riesgo vital.
A estos cuadros se suma la agudización de enfermedades preexistentes. En muchos casos, explica Araneda, el calor descompensa patologías crónicas, especialmente en animales de mayor edad, como perros cardiópatas o pacientes con insuficiencia renal.
En la práctica clínica, complementa, también se observan crisis respiratorias en razas braquicéfalas, quemaduras en las almohadillas por contacto con superficies calientes y un aumento de problemas dermatológicos, sobre todo en animales con mantos de pelo abundante; en este último grupo, además, pueden desarrollarse lesiones cutáneas que pasan desapercibidas inicialmente y se agravan con el calor.
Qué hacer ante un golpe de calor
El golpe de calor es una afección grave causada por la exposición prolongada a altas temperaturas o por realizar esfuerzo físico intenso con altas temperaturas, y es una de las principales causas de emergencia veterinaria en verano, ya que puede derivar rápidamente en una falla multiorgánica.
Entre las señales tempranas, Araneda enumera el jadeo intenso y persistente, encías muy rojas, muy pálidas o azuladas, letargo marcado, debilidad, desorientación, hipersalivación, vómitos y diarrea.
Desde el Colegio Médico Veterinario de Chile (Colmevet), la médica veterinaria y etóloga clínica Ana Francisca Soto coincide en que el golpe de calor puede ser fatal en muy poco tiempo. “No hay que ‘esperar a ver si se pasa’. Es una urgencia veterinaria”, sostiene.

En casos más graves, los animales pueden colapsar, convulsionar o perder la conciencia. “Cuando el animal no logra bajar su temperatura o presenta dificultad respiratoria, hay que acudir de inmediato a un centro veterinario”, recomienda el doctor Francisco Araneda, académico de la UNAB. Cachorros y animales geriátricos, agrega, son especialmente vulnerables frente a este tipo de cuadros.
Pese a las advertencias, muchos de los cuadros graves que llegan a consulta se originan en decisiones cotidianas. Para el Colmevet, el error más grave sigue siendo dejar a las mascotas dentro del auto, aunque sea por pocos minutos.
A esto se suman paseos en horarios de máximo calor, no ofrecer agua fresca de forma permanente y forzar actividad física intensa.
La doctora Soto también critica la tendencia a vestir a los perros con ropa ligera sólo por estética. “Es un error importante, porque los perros regulan su temperatura principalmente a través del jadeo y, en menor medida, por la piel y las almohadillas”, explica. La ropa impide la correcta disipación del calor y favorece el sobrecalentamiento.
Estas prácticas, cada vez más comunes asociadas a la humanización estética, ocurren también con el uso indiscriminado de zapatos por sobre la almohadilla natural. Estos sólo deberían usarse en situaciones muy específicas y por períodos cortos, recomienda. De lo contrario, se dificulta la termorregulación de los animales, provocando la acumulación del calor en las patas.
Otro riesgo muy minimizado es la exposición solar directa. Los animales blancos o de piel clara pueden sufrir quemaduras solares en nariz, orejas, párpados y abdomen, e incluso aumentar su riesgo de cáncer de piel si no se protegen, advierte.

La veterinaria de Colmevet analiza que los dueños de mascotas subestiman mucho la percepción del calor de los animales en lugares como balcones, patios o terrazas, todos estos sin protección solar. “Los perros que viven en el patio deben tener siempre acceso a zonas frescas, sombreadas y bien ventiladas; no basta con una caseta plástica expuesta al sol”, explica.
Pautas recomendadas de agua y alimentación
Myriam Velasco, médica veterinaria y académica de la Universidad Católica de Temuco, plantea que la prevención comienza con medidas básicas, pero constantes. “Perros y gatos no regulan su temperatura corporal como los humanos”, precisa, indicando que sus mecanismos para eliminar calor son más limitados, por lo que son especialmente vulnerables a la deshidratación y al estrés térmico.
“Lo más importante es asegurar agua fresca y abundante”, dice Velasco, acentuando que en verano se recomienda incluso duplicar la cantidad ofrecida y cambiarla con mayor frecuencia. En días de calor intenso, es necesario disponer de varios recipientes por la casa y, si la mascota queda sola, agregar hielo al agua para mantenerla fresca por más tiempo.
Respecto a la alimentación, Velasco recomienda dar comida en horarios de menor temperatura, temprano en la mañana o al atardecer, y evitar dejar el alimento servido todo el día. “El calor y la radiación solar pueden favorecer su descomposición, especialmente en dietas naturales o tipo BARF”, advierte.

El entorno también juega un rol fundamental. “Las mascotas deben contar con espacios de sombra y buena ventilación, especialmente aquellas que viven en el exterior. Una sombra parcial que acumula calor no es suficiente”, enfatiza.
En el caso de los gatos, suelen percibirse como más autónomos, aunque eso no los hace menos vulnerables a los riesgos específicos que enfrentan en verano, especialmente en departamentos o espacios cerrados. Al ser un animal que bebe poca agua, el riesgo de deshidratación es elevado. En espacios cerrados y mal aireados, la temperatura puede aumentar significativamente, por lo que es fundamental asegurar ventilación cruzada y ambientes frescos.
Algunas señales de alerta que indica la doctora Myriam Velasco son que el gato se esconda más, coma menos o se muestre decaído. “Los gatos con enfermedades de base, como los pacientes renales, pueden descompensarse con facilidad”, plantea. Es importante disponer de comida húmeda para favorecer la hidratación y evitar que permanezcan encerrados en habitaciones sin ventilación.
Cómo adaptar las rutinas
Con calor o no, las mascotas desean pasear y salir de casa. Por eso, los paseos deben ajustarse a la realidad climática. Las fuentes entrevistadas coinciden en evitar salidas entre las 11:00 y las 16:00 horas. “Si el suelo quema para nosotros, quema para ellos”, resume Ana Francisca Soto, de Colmevet.
Francisco Araneda, académico UNAB, añade que las quemaduras en almohadillas son un motivo frecuente de consulta en verano, mientras que Myriam Velasco recalca que caminar sobre superficies calientes no solo provoca lesiones locales, sino que aumenta aún más la temperatura corporal del animal.
En los traslados, la recomendación es categórica: nunca dejar a una mascota sola dentro de un auto. “La temperatura interior de un vehículo puede superar fácilmente los 50 grados Celsius”, advierte Velasco, lo que puede provocar un shock térmico en pocos minutos.

Cachorros, animales geriátricos y pacientes con enfermedades cardíacas, respiratorias, renales u obesidad conforman los grupos más vulnerables. “Regulan peor su temperatura corporal y se descompensan con mayor facilidad”, explica Ana Francisca Soto.
En animales exóticos, el riesgo puede ser aún mayor. “Muchos reptiles, aves y pequeños mamíferos dependen completamente de la temperatura del entorno”, señala la vocera de Colmevet. La falta de ventilación, la exposición directa al sol o una higiene deficiente pueden desencadenar rápidamente cuadros graves.
Para Francisco Araneda, de la UNAB, considerar fundamental entender que en las especies no tradicionales el manejo y la infraestructura adecuada son claves. Terrarios, jaulas y ambientes deben mantener condiciones óptimas, ya que las altas temperaturas los afectan rápidamente.

Hay varios ejemplos. En el caso de los conejos, son extremadamente sensibles al calor, pudiendo mostrarse aletargados, con respiración acelerada o incluso postrados. Los reptiles pueden deshidratarse y sufrir estrés térmico si el terrario no mantiene las condiciones adecuadas. Por su lado, las aves suelen jadear y separar las alas del cuerpo para ventilarse.
Ana Francisca Velasco coincide en que el manejo ambiental es clave: “La limpieza frecuente del hábitat, el recambio constante de agua y alimento y una adecuada ventilación son fundamentales para prevenir complicaciones durante las olas de calor”.
Con veranos cada vez más extremos, los especialistas coinciden en que la prevención ya no puede ser solo estacional. Desde el Hospital Clínico Veterinario de la Universidad Andrés Bello subrayan que una parte importante de las urgencias que reciben en esta época podría evitarse con información oportuna y cambios simples en la rutina diaria.
Si se considera ajustar los horarios de paseo, asegurar hidratación constante y reaccionar a tiempo ante las primeras señales de alerta, puede marcar la diferencia y así proteger la salud y el bienestar de los animales durante una época de calor que, según los expertos, aún está lejos de terminar.
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