Por Ricardo OlaveLos elementos imprescindibles que debe tener una mochila de emergencia para incendios
La mayoría de nosotros asocia este kit al grupo de elementos indispensables para enfrentar, por ejemplo, un terremoto. Sin embargo, la realidad es que durante el verano los incendios forestales se han vuelto una amenaza latente, especialmente en la zona centro-sur del país. ¿Qué es lo que sí o sí debe incluir este equipo? Aquí, especialistas de distintas áreas arman la lista indispensable de básicos para tener a mano.

El verano avanza y el calor comienza a generar estragos. Mientras que la Dirección Meteorológica de Chile emitió una alerta por altas temperaturas extremas para el fin de semana del 16 de enero, que pronostican máximas de hasta 38°C en algunas zonas de la Región Metropolitana, de O’Higgins y del Maule, ocho incendios forestales se mantienen en combate a nivel nacional, según datos de la Corporación Nacional Forestal (Conaf).
Este tipo de siniestros ya no son hechos aislados, sino un fenómeno de la temporada estival, a tal punto que la amenaza del fuego a las comunidades se ha vuelto real y latente. Felipe Riquelme, subdirector de Reducción del Riesgo de Desastres del Servicio Nacional de Prevención y Respuesta ante Desastres (SENAPRED), explica que se ha “modificado sustantivamente” el nivel de riesgo para quienes habitan en zonas propensas a incendios.

El aumento de las temperaturas, las olas de calor más frecuentes y prolongadas, la baja humedad y los períodos de sequía, dice Riquelme, “han intensificado las condiciones de ocurrencia, propagación y severidad de los incendios forestales”. Si consideramos que el 80% de las quemas ocurren alrededor de los centros poblados, y son causadas en un 99,3% por seres humanos, el riesgo está presente.

Además, explica el doctor Eduardo Peña, ingeniero forestal y académico de la Universidad de Concepción, que el cambio en el comportamiento del fuego, producto de las condiciones climáticas, provoca que los incendios se propaguen “mucho más rápido que antes, y sean más difíciles de controlar”.
En ese sentido, la elaboración del Plan Familia Preparada por parte de SENAPRED, y la participación en instancias comunitarias de preparación, son parte de la forma de hacer resiliencia del territorio ante desastres.
Pero hay un paso anterior: todos debiéramos tener en casa un “kit de emergencia” que no sólo contemple los elementos mínimos que todos conocemos gracias a los terremotos. Hablamos de un grupo de productos que, además, nos permita enfrentar humo y calor.

Las particularidades de la “mochila para incendios”
El doctor Mauricio Muñoz, director de la carrera de Química y Farmacia en la Universidad Andrés Bello (UNAB), sede Concepción, señala que un elemento crítico en el caso de incendios es el cuidado ante el material particulado fino (MP2.5).
“Son tan pequeños (el material particulado fino) que no se quedan en la nariz; viajan directo a los alvéolos y cruzan al torrente sanguíneo, gatillando eventos cardiovasculares”.

Para evitar una mayor exposición, una mascarilla quirúrgica común no es suficiente. De hecho, Muñoz compara este problema con “intentar detener la arena con una red de fútbol”. El sellado hermético y la filtración electrostática de una N95 es tan importante como el contar con antiparras para el cuidado de los ojos, ya que es una “mucosa expuesta” ante el humo, que en esos casos no es sólo aire caliente, sino un “aerosol de ácidos y resinas”.
Las gafas de seguridad corrientes no sirven: deben tener un sello de silicona que aísle el globo ocular, evitando el daño por estrés oxidativo en la córnea.
También es importante incluir en la mochila ropa de algodón, ya que las fibras sintéticas (poliéster o nylon) ante el calor radiante se “derriten”.

Desde el punto de vista de la descontaminación, el uso de suero fisiológico es prioritario para lavar ojos y piel para arrastrar las cenizas. “La ceniza, al mezclarse con el sudor, se vuelve alcalina y puede generar quemaduras químicas lentas pero profundas”, precisa.
En resumen, para el cuidado físico se recomienda:
- Mascarillas N95 o P100 para filtrar partículas de ceniza y humo
- Gafas protectoras (tipo antiparras) para proteger los ojos
- Ropa de fibras naturales con algodón, lana o lino
- Guantes de cuero para mover escombros calientes o proteger las manos al abrir cercas o puertas
- Silbato para ser localizado si la visibilidad es nula debido al humo
- Dos unidades de un litro de suero fisiológico
El académico de la UNAB también plantea casos donde la persona inhaló humo, en el que la posición en que se debe estar es vital: sentada o semisentada (45 grados). Esto, detalla, reduce la presión de los órganos abdominales sobre el diafragma, permitiendo que el poco oxígeno que entra se aproveche mejor.

Además de estos elementos, el kit de emergencia ante incendios debe tener otros básicos que enumera María Victoria Ramírez, académica de la Universidad de Talca y especialista en gestión de emergencias y desastres:
- Dos litros de agua por persona
- Linterna recargable
- Batería recargable para móviles y otros dispositivos afines
- Alimentos no perecibles
- Dinero en efectivo, billetes menores
- Botiquín de primeros auxilios
- Copia de la llave de la casa
- Documentos de identificación y de importancia, como escrituras

María Victoria Ramírez recuerda que es esencial que la mochila sea liviana y accesible, y que los miembros de la familia pueden repartirse responsabilidades. Al tener previamente preparados los elementos esenciales, se agiliza la evacuación en momentos críticos, donde cada minuto es determinante para resguardar la vida y la seguridad de las personas.

En el caso del botiquín de primeros auxilios, este debe estar pensado para responder a las necesidades reales de cada familia una vez iniciado el siniestro. “Muchas familias no cuentan ni siquiera con un botiquín mínimo en sus hogares, y eso es un riesgo enorme en una evacuación o en un período de aislamiento prolongado”, advierte Ramírez.
La experta aconseja contar, en primer lugar, con los medicamentos de uso habitual, especialmente en hogares donde hay personas con enfermedades crónicas como hipertensión, diabetes, asma u otras patologías que pueden descompensarse rápidamente en situaciones de estrés, calor extremo o interrupción del tratamiento.

Katipza Yaksic, jefa de la División de Prevención de riesgos de la Universidad de La Frontera (UFRO), añade que es fundamental incorporar información clara y accesible sobre alergias, diagnósticos médicos y tratamientos, idealmente escrita y protegida dentro del kit. Ante cualquier emergencia, esto ayudará a una atención más rápida y segura en caso de que la persona deba ser asistida por terceros o trasladada a un centro de salud sin acceso inmediato a su historial clínico.

El botiquín también debe incluir insumos básicos para el manejo de heridas y lesiones leves, como gasas, vendas, apósitos, desinfectantes y guantes, considerando que durante una evacuación o un desplazamiento forzado aumentan las probabilidades de caídas, cortes o quemaduras menores.
En resumen, es vital contar con:
- Medicación crónica (7 a 10 días)
- Copia de recetas
- Gasas, analgésicos
- Hidratación constante
¿Qué debemos tener para proteger a las mascotas?
Los animalitos también requieren nuestra atención en estas emergencias. Perros, gatos, animales exóticos y aves deben contar con un kit de emergencia. Tania Junod, docente de Medicina Veterinaria de la Universidad Andrés Bello, sede Concepción, detalla que los elementos esenciales son los documentos de la mascota: carnet veterinario, la licencia del Registro Nacional de Mascotas y prescripciones médicas.
“Hay que revisar a las mascotas por quemaduras, intoxicación por humo o signos de estrés. Llevarlas a control veterinario si presentan síntomas”

En cuanto a implementos, la experta afirma que se debe considerar una jaula, bolso o canil; recipientes para agua y comida, junto con raciones de agua y de su alimento; frazada o cama; bolsas para deposiciones; correa, arnés y bozal si corresponde en razas potencialmente peligrosas.
Finalmente, se deben incluir elementos opcionales como antiparasitarios internos y externos, juguetes o mantas que ayuden a reducir el estrés. “Esto es en el caso de estar en un refugio”, advierte. Además, es importante considerar una fotografía actualizada del animal para facilitar su identificación en caso de extravío, que se complementa con su identificación oficial.
En resumen, el kit de mascotas debe tener:
- Agua y comida (para 48 horas)
- Documentos y carnet veterinario
- Jaula/canil, correa, arnés
- Botiquín básico
- Foto actualizada
- Juguetes o mantas

¿Qué más agregar si en la familia hay niños o ancianos?
En el caso de los niños, es útil incluir dentro del kit de emergencia un juguete pequeño, un libro o un peluche, lo que puede ayudar a mantenerlos ocupados para así reducir su ansiedad y la de sus padres. Si hay bebés, priorizar leche en fórmula, además de toallitas húmedas en abundancia y pañales. En algunos países, recomiendan que los niños lleven una pulsera o el número de teléfono de contacto de algún familiar escrito en la piel con lápiz indeleble en caso de pérdida o desaparición.

En el caso de adultos mayores, contar con repuestos si estos usan audífonos o lentes. Si requieren de bastón o andador, asegurarse que estén siempre junto a la ruta de salida. Es recomendable contar con una lista plastificada con sus diagnósticos, cirugías recientes y tipo de sangre.
Finalmente, para personas con enfermedades crónicas mantener un suministro de medicamentos para al menos 7 a 10 días y contar con copias de sus recetas médicas.
En resumen, se recomienda para estos grupos:
- Listas médicas plastificadas
- Audífonos, lentes y pilas de repuesto para adultos mayores
- Juguetes u objetos de contención emocional para infancias
- Accesibilidad para movilidad reducida

Los errores más comunes al preparar un kit
Ante un país acostumbrado a los desastres naturales, los expertos entrevistados comparten que es necesaria una conversación honesta y dejar de tener una actitud reactiva, priorizando la prevención para estar preparados ante veranos más largos y situaciones más peligrosas. A largo plazo, generar una cultura de incendios forestales en la población debe ser permanente en el tiempo.
En el caso del kit de emergencia, entre los errores o descuidos más comunes al prepararlo está el hecho de contar con uno, pero no volver a revisarlo cada temporada. “La recomendación es mirarlo antes del período estival y renovar los elementos que pudieran estar vencidos o dañados”, propone Katipza Yaksic de la UFRO.
Otro error es armar mochilas demasiado grandes que, al momento de querer utilizarla, sean muy pesadas para un solo miembro de la familia. Lo otro es tener guardado el kit en un lugar de difícil acceso. En la misma línea, Eduardo Peña dice que un error es que el kit se vaya usando o desmontando al no estar en uso recurrente. “El mantenimiento permanente es clave”, sentencia.
Finalmente, es importante recordar que ante estas emergencias los teléfonos inteligentes pueden fallar, y que contar con opciones analógicas como documentos, números de contactos y de identificación, debe ser un estándar obligatorio.
En resumen, lo que no debe pasar con un kit de emergencia es:
- Armarlo y olvidarlo
- No considerar necesidades especiales
- Mochilas demasiado pesadas
- Depender solo del celular
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