Por Bastián DíazAnne Hidalgo, exalcaldesa de París: “La adaptación al cambio climático implica soluciones basadas en la naturaleza, no solo tecnología”
La excandidata presidencial socialista conversa con La Tercera sobre las transformaciones que vivió la capital francesa durante sus 8 años en el Hotel de Ville. Los Juegos Olímpicos, la COP25 la crisis del Covid y un enfoque centrado en la adaptación al cambio climático marcaron su gestión.

Después de las elecciones de marzo, en las que no estuvo como candidata, Anne Hidalgo tuvo la fortuna de pasarle la alcaldía de París a Emmanuel Grégoire, el candidato socialista y símbolo de “la continuidad” en la gestión de la capital francesa.
La alcaldesa de las bicicletas, la del Sena navegable, la de los Juegos Olímpicos y la que le cerró el hipercentro parisino a los autos: hoy Anne Hidalgo se encuentra en Santiago para un encuentro entre ediles, invitada por Michelle Bachelet. En entrevista con La Tercera, comenta su gestión y la ocasión que la trae al país.

Hoy mismo se encuentra en Santiago por invitación de Michelle Bachelet. ¿Podría contarnos más al respecto?
La primera invitación fue de Michelle Bachelet. Siento un gran cariño y admiración por esta mujer verdaderamente extraordinaria, Michelle Bachelet. Para mí, siempre ha sido un modelo a seguir para las mujeres. La conozco desde 2004, que fue la primera vez que la vi en Santiago de Chile, y todavía no era presidenta.
Estoy aquí por invitación suya. Y como se trata de Michelle Bachelet, acepté, porque nunca le digo que no a Michelle Bachelet.
Además, tendremos un segundo evento este sábado con Claudio Castro, alcalde de Renca. El alcalde de Renca es también el Presidente para Latinoamérica del Pacto Global de Alcaldes. Este grupo reúne a 14 mil alcaldes de todo el mundo.

Pasó doce años como alcaldesa de París. ¿Cuál es su balance del París que heredó y del París que dejó?
Cuando llegué, era un momento en que empezaban a sentirse consecuencias del cambio climático. Fui elegida en 2014. En 2015, París fue sede de la COP. Fue un momento excepcional. Salíamos de los atentados terroristas y aún nos estábamos recuperando de una situación geopolítica que no había terminado, que era muy difícil. Pero, sobre todo, la COP de París fue una oportunidad para una movilización masiva. Tuve la fortuna, como alcalde, de poder apoyarla.
Los alcaldes debemos ser pragmáticos: estamos arraigados a la ciudad. Y, por supuesto, un alcalde tiene que resolver problemas. El principal problema que tuve que resolver fue la contaminación del aire en París.
Y lo conseguimos. Objetivamente, fue una batalla difícil, porque tuvimos que desarrollar nuevas infraestructuras, fomentar el ciclismo y los desplazamientos a pie, reforzar el transporte público, por supuesto, y reducir el espacio destinado a los autos. Esto estaba directamente relacionado con la contaminación del aire, cuya principal causa en París eran los autos y el tráfico. Y en ese entonces, el 95% del espacio público parisino estaba dedicado a ellos.
Así que tuvimos que recuperar espacio, reducir la contaminación y ofrecer alternativas al coche privado. Ese fue mi primer objetivo. Y en relación con este primer objetivo, creo que la transformación de la red de carriles bici seguros fue central. Hoy en día, hay más de 1400 kilómetros de carriles bici seguros en París, inspirados en el modelo de Copenhague, que intenté desarrollar en la capital francesa.
En total, hemos logrado reducir la contaminación en un 50%. Es un logro enorme comparado con la situación que teníamos antes.
¿Qué soluciones ve alrededor del cambio climático y los problemas que traerá y, de hecho, ya está trayendo?
La adaptación al cambio climático formó parte del Acuerdo de París. Para mí, la adaptación al cambio climático implica soluciones basadas en la naturaleza, no solo tecnología.
Por ejemplo, plantar árboles, descubrir áreas enteras que antes estaban pavimentadas y plantar directamente en el suelo, para que el agua fluya libremente. Y limpiar el Sena, descontaminarlo. Estos también fueron objetivos que, para mí, formaban parte de mi labor.
En ese sentido, creo que el cambio es visible. El rediseño de la ciudad, la plantación de árboles, los bosques urbanos, por ejemplo, en la Place de Catalogne, la Place du Colonel Fabien. Bajo la Place de Catalogne, entre los árboles, la temperatura es 8 grados más baja que sobre el asfalto. Estas son soluciones para la adaptación.

¿Cuál es su balance general de los Juegos Olímpicos de París en 2024?
Una cosa importante es que fomentó la colaboración entre todos los actores involucrados en torno a un objetivo común. Teníamos que organizar los Juegos, la infraestructura y dar la bienvenida al mundo. Y es algo que no siempre se ve, pero para mí, sigue siendo uno de los principales legados: la gobernanza que se estableció para los Juegos. Particularmente entre el gobierno nacional, el Presidente de la República y el gobierno, el alcalde de París, las autoridades locales, que trabajaron juntas. Y ese es un legado importante.
En segundo lugar, los Juegos aceleraron las transformaciones de la ciudad de París. Precisamente gracias a esta cooperación, porque se realizaron las inversiones necesarias. Se invirtieron 1.400 millones de euros en la limpieza del río Sena, que jamás lo habría logrado sin los Juegos Olímpicos.
El elemento clave es la confianza. Creo que el periodo de los Juegos fue una época en la que los franceses se enorgullecieron de esta igualdad. La confianza en nuestra capacidad para lograr cosas juntos, cosas bellas, cosas importantes, sin duda ha sido un activo para la cohesión del país, pero también para la economía.

En ese sentido, también quería retomar todo lo relacionado con el uso de la bicicleta, incluido el cierre del hipercentro de la ciudad a los autos en favor de las bicicletas y los peatones. ¿Cómo valora esta medida y sus consecuencias?
Lo que observamos es que si proporcionamos una infraestructura segura para el ciclismo, la mayoría de las personas que pueden hacerlo optarán por la bicicleta. En otras palabras, no es la práctica o el comportamiento en sí lo que vamos a cambiar, sino que la infraestructura generará un comportamiento y una práctica social muy interesantes. Y hoy, las últimas cifras sobre ciclismo son realmente impresionantes.
Muchos parisinos, y de hecho todas las edades, y también las mujeres, que no eran la mayoría de los ciclistas, tienen una presencia muy activa. El ciclismo se ha popularizado, y lo que me resulta muy interesante es que ahora veo familias por la mañana, padres con sus hijos en bicicleta, los niños tienen sus propias bicis y van al colegio en bici. Eso era impensable hace unos años.
La crisis de la COVID-19 vimos una oportunidad para acelerar, por ejemplo, la transformación de toda nuestra infraestructura ciclista. Utilizando una ley que Francia aprobó en aquel momento, que permitía a los alcaldes crear carriles bici, conocidos entonces como “coronaciclovías”. Esto, para que la gente evitara usar el metro y otros medios de transporte público cerrados.
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La mayoría no entiende el debate por el impuesto a las empresas. El resto lee La Tercera.
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