Por Cristina CifuentesCooperación entre Teherán y Moscú “fusiona” conflictos en Irán y Ucrania
Un análisis realizado por el think tank The Atlantic Council asegura que el Kremlin y la República Islámica están profundizando su asistencia para producir y transferir armas e intercambiar tecnología militar. A comienzos de la invasión a Ucrania, Irán envió a Rusia cientos de drones Shahed. Tras la modernización de estos, Moscú le “está devolviendo el favor a Teherán”, realizando envíos de estos equipos.

La profundización de la cooperación entre Irán y Rusia mediante la producción de drones, transferencia de armas y el intercambio de tecnología militar ha “fusionado” las guerras tanto en Medio Oriente como en Ucrania.
Así lo sostiene un estudio del think tank, Atlantic Council que asegura que al inicio de la invasión a gran escala en febrero de 2022, Irán envió cientos de drones a Rusia, principalmente modelos Shahed, utilizados como drones de ataque, de bajo costo, unidireccionales con el fin de saturar los sistemas de defensa aérea de Ucrania.
“A pesar de la aparente reticencia del presidente ruso Vladimir Putin a mostrar públicamente su apoyo a Irán, la realidad subyacente es la de unos lazos estratégicos cada vez más estrechos entre Moscú y Teherán”, dijo la analista del centro de estudios, Katherine Spencer.
En junio de 2023, Irán colaboró con Rusia en la construcción de una planta de fabricación de drones en Yelabuga para producir Shaheds a nivel nacional, que posteriormente fueron rebautizados como Geran-2 tras un acuerdo de US$ 1.700 millones. Desde febrero de 2022, Rusia ha utilizado aproximadamente 57.000 drones Shahed en su invasión, convirtiéndolos en un componente clave de la estrategia militar del Kremlin, indicó Spencer en el artículo del Atlantic Council.

A medida que avanzaba la guerra, Rusia perfeccionó y modificó el diseño del Shahed, y ahora “le devuelve el favor a Irán” proporcionándole drones más avanzados. Tras los ataques estadounidenses e israelíes de febrero de este año contra la República Islámica, altos funcionarios iraníes y rusos mantuvieron conversaciones secretas durante marzo para la transferencia de estas aeronaves no tripuladas.
Según se detalla en el reporte, las nuevas modificaciones son muy diversas e incluyen motores a reacción, cámaras de reconocimiento, enlaces de radio, plataformas de inteligencia artificial, dispositivos de internet compatibles con Starlink y sistemas avanzados de contramedidas electrónicas. Si bien se sabe poco públicamente sobre los envíos, funcionarios occidentales creen que Irán ha utilizado sistemas de drones rusos mejorados en Medio Oriente y sospechan que algunos drones modificados se desplegaron en el reciente ataque iraní contra una estación de la CIA en la embajada de Estados Unidos en Riad en marzo pasado.
Spencer señaló que la cooperación militar entre Rusia e Irán va mucho más allá de los drones. También ha incluido, por ejemplo, la formación de comisiones y grupos de trabajo para compartir prácticas de defensa, así como envíos de municiones y proyectiles de artillería de Irán a Rusia. Según informes, en 2023 Teherán despachó más de 300.000 proyectiles de artillería y un millón de cartuchos de munición en un período de seis meses.
En este sentido, el diario The Telegraph indicó que Irán ha suministrado a Moscú US$ 2.700 millones en misiles balísticos y de defensa aérea, incluidos cientos de misiles balísticos de corto alcance Fath-360 y 200 misiles tierra-aire, mientras que Rusia ha gastado más de US$ 4.000 millones en equipo militar iraní desde finales de 2021.

Irán proporcionó los componentes y la tecnología clave para la flota de drones Shahed de Putin y ayudó a Moscú a establecer instalaciones de producción en la Zona Económica Especial de Alabuga para fabricar hasta 6.000 unidades al año.
En marzo de este año, The Washington Post informó que funcionarios rusos proporcionaban a Irán información de inteligencia para atacar a las fuerzas estadounidenses en Medio Oriente, transmitiendo la ubicación de buques de guerra, aeronaves y otros activos militares norteamericanos a sus homólogos iraníes. Teherán cuenta con pocos satélites de uso militar, lo que hace que las avanzadas capacidades rusas sean cada vez más beneficiosas para sus operaciones militares en el Golfo Pérsico.
Funcionarios estadounidenses declararon a The New York Times que Rusia ayudó a Irán a reabastecerse después de que perdiera el 60% de su arsenal de drones durante la guerra.
A fines de julio, el presidente ucraniano Volodymyr Zelensky señaló, en su cuenta en X, que desde principios de ese mes, habían detectado la existencia de vigilancia satelital rusa activa de los estados del Golfo y de las instalaciones militares estadounidenses ubicadas allí. “Estas imágenes aparecen posteriormente en Irán. Al mismo tiempo, existe una clara correlación entre las imágenes satelitales rusas de estos sitios y los ataques iraníes, tanto antes de los ataques, en preparación para ellos, como después, para evaluar los daños causados”.
El expreso del Caspio
En medio de este contexto, The Telegraph señaló, el miércoles, que Rusia ha establecido discretamente una nueva ruta de suministro estratégica hacia Irán a través del mar Caspio. Conocido por algunos como el Expreso del Caspio, este corredor logístico se ha convertido en la columna vertebral del esfuerzo de Putin por armar a Teherán, al tiempo que permite a ambos países eludir la presión marítima estadounidense en el Golfo Pérsico.
El diario señaló que Moscú aplicó este mismo modelo durante la guerra civil siria, cuando apoyó al régimen de Bashar al-Assad a través de una ruta de suministro marítima a la que a veces se denominaba el Expreso Sirio.

Operando durante casi una década entre la Crimea ocupada y el puerto sirio de Tartus, el corredor de suministro permitió a Moscú reforzar sus fuerzas expedicionarias a pesar de las sanciones occidentales y la presión diplomática. Turquía cerró el Bósforo a los buques de guerra tras la invasión de Ucrania en 2022, estrechando la ruta, antes de que esta vía de comunicación vital quedara cortada definitivamente con el fin del régimen sirio en 2024.
En la actualidad, Moscú ha replicado ese enfoque en el Caspio, transformando este mar interior en su columna vertebral logística para su alianza militar con Teherán. Las consecuencias estratégicas se hacen cada vez más evidentes a medida que la guerra en Irán se extiende a la región.
A principios de este año, Israel llevó a cabo ataques aéreos contra la base naval iraní de Bandar Anzali, en el mar Caspio, destruyendo instalaciones portuarias y varias embarcaciones. Este fue el primer uso de la Fuerza Aérea israelí en la región del Caspio. A finales de julio, Ucrania realizó un ataque con drones contra un buque mercante iraní, lo que llevó a Teherán a considerar operaciones de represalia contra el puerto ucraniano de Odesa.
“Las amenazas de Irán son injustificadas y carecen de fundamento”, publicó entonces en X el ministro de Asuntos Exteriores de Ucrania, Andrii Sybiha. “El régimen de Teherán es cómplice directo de la agresión rusa contra Ucrania, alimentando la guerra criminal de Moscú con armas que han matado a ucranianos desde 2022”, escribió.
Por otro lado, hasta cuatro puertos iraníes del Caspio trabajan incesantemente para importar trigo, piensos y petróleo, ya que Teherán desvía el comercio esencial a través del mar interior debido al bloqueo estadounidense del estrecho de Ormuz.

En el norte del mar Caspio, el puerto ruso de Olya se ha convertido en el principal centro de tránsito de Moscú para la importación de componentes y municiones para drones iraníes. “En consecuencia, tanto Rusia como Irán dependen del mar Caspio, sin salida al mar, como una línea de suministro indispensable para sus respectivos esfuerzos bélicos”, escribió The Telegraph.
“Debido a que el mar Caspio no tiene salida al mar, Estados Unidos, como potencia marítima, no puede hacer nada para impedir que Rusia envíe suministros a Irán que, de otro modo, pasarían por el estrecho de Ormuz, actualmente bloqueado por la Armada estadounidense”, añadió.
Esta realidad geográfica se alinea directamente con las ambiciones geopolíticas más amplias de Moscú, ya que el Caspio se convierte en la pieza central de un corredor de transporte norte-sur que conecta Rusia, Azerbaiyán, Irán y, en última instancia, India, evitando los puntos estratégicos marítimos controlados por Occidente. De este modo, Moscú y Teherán ponen en práctica la teoría del Heartland de Sir Halford Mackinder, creando una red logística euroasiática sin salida al mar que neutraliza el poderío marítimo occidental, indicó el periódico británico.
A medida que se expande la dimensión regional del conflicto entre Irán y Estados Unidos, la administración Trump, apuntó The Telegraph, debe decidir si impugna el proyecto Expreso del Caspio antes de que se convierta en la columna vertebral logística permanente de la alianza entre Rusia e Irán.
En este sentido, la Casa Blanca ya sentó las bases diplomáticas al apoyar un acuerdo de paz entre Armenia y Azerbaiyán y al lanzar la Ruta Trump para la Paz y la Prosperidad Internacionales. “Ahora debería aprovechar ese éxito desarrollando una estrategia regional que impulse el surgimiento de Azerbaiyán como potencia media emergente en el Cáucaso Meridional, al tiempo que permita a Ucrania mantener la presión militar sobre el Expreso del Caspio sin riesgo de una intervención directa de Estados Unidos”, dijo el diario.
“La historia demuestra que las guerras a menudo se deciden no solo en el campo de batalla, sino también en las rutas de suministro que las sustentan. El ‘Expreso Sirio’ prolongó una guerra durante años. El ‘Expreso del Caspio’ ahora sustenta la alianza estratégica entre Rusia e Irán y el esfuerzo de Teherán por resistir a Estados Unidos en una guerra que ya lleva seis meses”, concluyó.b
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