Por Bastián DíazDe la Espriella y Cepeda: las propuestas, fortalezas y controversias de los candidatos
Uno representa la oposición más disruptora, y el otro, la continuidad de lo hecho por el Presidente Petro. Este domingo los colombianos deciden qué rumbo tomará el país por los próximos cuatro años

Colombia se enfrenta hoy a la que es considerada una de las elecciones más importantes de su historia reciente. Esto luego de que más de 41 millones de electores deban elegir entre dos políticos que defienden visiones totalmente opuestas sobre el Estado, la seguridad y la sociedad: el senador de izquierda y defensor de los derechos humanos Iván Cepeda, y el abogado y empresario de ultraderecha Abelardo de la Espriella, que aventaja en los sondeos. A continuación sus principales lineamientos.
De la Espriella, el “outsider”
De un abogado mediático y controvertido, conocido en las redes sociales, hoy Abelardo de la Espriella tiene posibilidades reales de ganar las elecciones en Colombia y ser el próximo presidente. Rostro de una derecha radical, reunida en su movimiento Defensores de la Patria, el abogado es conocido como “el Tigre”, y ha sabido aprovechar la frustración contra los partidos tradicionales utilizando un estilo más “espectacular” y agresivo.
De la Espriella ha mostrado su simpatía por los líderes de la derecha de la región, y se alinea con Javier Milei, Donald Trump y Nayib Bukele. En la campaña, ha elogiado el sistema carcelario del salvadoreño y pretende impulsar megacárceles similares.
De 47 años, De la Espriellla cuenta con el carisma y un “sentido del espectáculo”, gusta de dar declaraciones categóricas y provocadoras. Tratando de proyectarse como un empresario exitoso, se perfila como un amante de la “alta cultura” y el buen gusto.
Esto contrasta con su experiencia en cargos públicos, que de momento no ha ocupado. Se hizo conocido llevando a cabo acciones judiciales contra periodistas, y a finales de 2025 lanzó su movimiento, Defensores de la Patria, cuando las encuestas lo empezaron a posicionar como el opositor más popular.
Propone “mano dura” con los grupos armados, asegurando que la paz “no se negocia con criminales, sino que se impone con las armas y las leyes”. En ese sentido, también terminaría con la JEP, un tribunal de justicia transicional que se creó con el acuerdo de paz de 2016. Ha señalado que quiere realizar un plan de choque de 90 días, con ofensiva aérea respaldada por Estados Unidos e Israel. Inspirado por Nayib Bukele, también quiere construir 10 megacárceles.
En el ámbito económico, De la Espriella no les teme a los ecologistas, y no duda en utilizar el fracking para explotar el petróleo en su país. Entre sus propuestas está aumentar fuertemente la producción de este combustible, de 700 mil barriles diarios a un millón 300 mil barriles. También, imitando al presidente argentino Javier Milei, se propone hacer cortes importantes en el Estado, señalando que podrían llegar “hasta a un 40%”.
Deslenguado como ningún otro en el rubro, Abelardo de la Espriella se ha visto en distintas polémicas por su estilo a la hora de hablar. Entre otras cosas, no hay mitin en el que no anuncie que es “el candidato presidencial con los cojones más grandes de Colombia”.
Cepeda, el heredero político de Petro
Ganó la consulta de su partido y dominó la campaña representando al Pacto Histórico, pero el segundo lugar en la primera vuelta lo pone en una situación complicada. Con mucho evento de plaza pública, pocas entrevistas y cero debates, Iván Cepeda lideró todas las encuestas previas a la primera vuelta.
En lo internacional, plantea autonomía por parte de Colombia, un país que ha sido un aliado importante de Estados Unidos. Busca la integración latinoamericana, la defensa de los migrantes y el abandono del modelo prohibicionista de drogas.
En comparación con su contrincante, Cepeda tiene décadas más de experiencia y un origen familiar ligado a la política. Nacido en Bogotá en 1962, Cepeda tiene hoy 63 años. Senador por el Pacto Histórico, sus padres fueron líderes en la izquierda colombiana. La trayectoria de Cepeda muestra que fue activista en un país hostil, y de hecho estuvo exiliado entre 1998 y 2004, en Europa, tras amenazas por denunciar vínculos entre políticos y paramilitares. En 2003 fundó el Movimiento Nacional de Víctimas de Crímenes de Estado (Movice).
En 2010 fue elegido representante por el partido Polo Democrático, del que también fue miembro Gustavo Petro. Desde 2014 es senador de la República, reelegido dos veces, ahora por el Pacto Histórico. Continuador de las políticas de Gustavo Petro, Iván Cepeda no presume de una “mano dura”: propone una “política de seguridad humana” enfocada en solucionar las causas de la violencia, como la pobreza y la desigualdad. En ese contexto, se compromete a implementar el acuerdo de paz de 2016, y estaría dispuesto a negociar con los grupos armados.
Propone que la agricultura sea uno de los motores más importantes de la economía nacional. En esto, pretende profundizar la reforma agraria que inició Gustavo Petro en su gobierno. También ha hablado de apoyar a las empresas pequeñas y los micronegocios, que componen la mayor parte de la actividad económica del país
Una de las polémicas que envolvieron a Iván Cepeda en su campaña tiene que ver con uno de sus discursos, que apareció escrito como parte de un documento anexo a su programa de gobierno. Hablando de la historia del país, indicó: “En Antioquia surgió una alianza perversa entre sectores económicos, políticos y armados que utilizaron la represión, el miedo y el exterminio para proteger sus intereses y acumular riqueza a costa de la vida de poblaciones en territorios rurales y urbanos del departamento. Y en el centro de esa macabra realidad que emergió estaban Álvaro Uribe Vélez, su familia y su círculo social, estrechamente ligados al narcotráfico, al naciente paramilitarismo y a los sectores terratenientes”. Desde Medellín y el resto del departamento consideraron las declaraciones como irrespetuosas y ofensivas para la región.
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La mayoría no entiende el debate por el impuesto a las empresas. El resto lee La Tercera.
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