Un escándalo de coimas universitarias golpea a empresario chileno en EE.UU.

El empresario chileno Agustín Huneeus Quesney, de 53 años, está radicado en California.

Agustín Huneeus Quesney pagó US$ 50 mil para alterar una prueba de ingreso a una universidad de élite en California para una de sus hijas. Además, negoció la creación de un perfil deportivo falso para su hija. El empresario es uno de 33 padres acusados en un inédito esquema de sobornos.


“Conozco bien su sistema. Lo que me interesa, lo que trato de entender es que yo siento que, usted sabe, usted tiene un plan para que esto funcione, por lo tanto, si usted quisiera, el puntaje de mi hija podría haber sido 1.550, ¿verdad?”, pregunta Agustín Huneeus Quesney, tras enterarse de que su hija obtuvo 1.380 puntos en el examen de ingreso universitario estadounidense SAT, de un máximo de 1.600 puntos. “No, porque me hubieran investigado con seguridad por las calificaciones (de la joven)”, fue la respuesta que obtuvo el empresario vitivinícola mientras intentaba asegurar un cupo a su hija a través de un esquema ilegal de admisión universitaria, destapado el martes al levantarse cargos contra los involucrados.

Huneeus, de 53 años, radicado en California y dueño de la compañía vitivinícola Huneeus Vintners, pretendía que Agustina, una de sus cuatro hijas, ingresara a la prestigiosa Universidad del Sur de California (USC) con una prueba alterada.

Por eso, cuando pagó US$ 50 mil para asegurar el ingreso en la USC, Huneeus estaba preocupado de que el puntaje que su hija “obtuvo” en el examen SAT fuera insuficiente para ser admitida. Esto, de acuerdo con documentos judiciales que describen las pesquisas del FBI sobre este caso.

Hoy, este empresario, hijo del exgerente de Concha y Toro, Agustín Huneeus, conforma la lista de 33 padres acusados de ser parte de este esquema de estafa y soborno que garantizaba a familias de la élite estadounidense la admisión de sus hijos a universidades de prestigio a cambio del pago de altas sumas de dinero (entre US$ 15 mil y US$ 75 mil por prueba).

Este esquema ha sido calificado como el mayor escándalo de fraude en las admisiones universitarias que jamás haya sido procesado por el Departamento de Justicia en Estados Unidos. La operación involucró a 200 agentes en todo el país y resultó en cargos contra 50 personas en seis estados.

En la lista en la que figura el nombre de Huneeus, descrito como “dueño de viñedos”, también aparecen nombres de personajes de Hollywood como Felicity Huffman (Desperate Housewives) y el de Lori Loughlin (Tres por tres), además de 13 entrenadores de las selecciones deportivas de las universidades y asociados de las empresas de William Singer, el principal gestor de este negocio, acusado de conspiración para la extorsión, conspiración para lavado de dinero y obstrucción de la justicia.

“Desde hace mucho tiempo se sospecha que las familias más ricas tienen, legalmente, ventajas para ser admitidas en universidades de élite. Gran parte de esto es difícil de precisar, porque las universidades a menudo guardan secreto sobre sus procesos de admisión, y hay muchas variables que intervienen en las decisiones de admisión”, comenta a La Tercera el director del Centro para la Libertad Educativa del Cato Institute, Neal McCluskey.

Una trampa perfecta

-Y si por alguna eventualidad ella no entra (a la universidad), (el dinero) no volvería a mí, ¿verdad? -pregunta Huneeus en otro de los diálogos consignados en la acusación.

-Eso nunca, nunca ha pasado.

A través de su empresa de preparación universitaria llamada Edge College & Career Network, también conocido como The Key, Singer ayudaba a los estudiantes a hacer trampa en los exámenes estandarizados SAT y ACT, y pagaba sobornos a los entrenadores deportivos para que pudieran hacer ingresar a estos jóvenes a la universidad con credenciales atléticas falsas. Huneeus utilizó ambos esquemas, según documentos oficiales.

El empresario vitivinícola habría llegado a The Key por el empresario estadounidense William E. McGlashan, ya que la hija del chileno asistía al mismo colegio que el hijo de McGlashan, a quien le inventaron que tenía problemas de aprendizaje para así poder tomar el examen de ingreso solo, durante dos días en vez de uno.

En los documentos judiciales aparecen textuales las conversaciones telefónicas de Agustín Huneeus y un “testigo colaborador” o “CW1” (como es mencionado en el texto judicial) que trabajaba en The Key. Ahí se detalla que la hija del empresario viajó a Los Ángeles para dar el SAT de manera especial frente a un evaluador que luego corrigió sus respuestas.

Sin embargo, el empresario chileno tenía dudas y temor.

-¿Hay algún riesgo de que esto me explote en la cara? -pregunta Huneeus.

-No ha pasado en 24 años -responde CW1.

-Lo sé pero (…) si sale un artículo de que el equipo de waterpolo está vendiendo cupos en la universidad por US$ 250 mil….

-No, porque ella es una jugadora de waterpolo.

-Pero no lo es… -replica el empresario.

“Jugadora” de waterpolo

Es que la hija de Huneeus, además del puntaje alterado en el SAT, aseguraría su cupo en USC siendo catalogada como deportista de alto rendimiento en waterpolo, pese a que en realidad no era necesario que ella efectivamente formara parte del equipo deportivo una vez aceptada en la institución.

El “testigo colaborador” tenía contactos con los entrenadores del equipo de waterpolo de USC, también acusados en el fraude, con lo que le explicó a Huneeus que ellos mismos manejarían el perfil atlético falso que se le crearía a la hija del empresario. El perfil debía estar acompañado de una foto en la que la hija de Huneeus debía aparecer jugando waterpolo, sin embargo, ella nunca envió la imagen y el “testigo” le informó a Huneeus que tuvo que modificar en photoshop una foto.

Entre marzo y abril de este año, el empresario debía recibir una carta confirmando que su hija había sido aceptada, lo que implicaba que debía enviar en ese momento un cheque de U$ 200 mil al brazo sin fines de lucro de The Key. Ese dinero sería repartido a los distintos colaboradores al interior de USC.

Pero todo se derrumbó antes de que Huneeus recibiera la carta, y se lo hicieron saber al empresario.
En noviembre, Huneeus fue advertido que la empresa de Singer estaba siendo investigada y se le pidió unificar las declaraciones.

-Quiero asegurarme de que usted y yo tenemos la misma versión, porque les voy a decir que usted hizo una donación a mi fundación para niños con menores recursos… -dice “CW1” a Huneeus.

-Amigo, qué crees, ¿que soy un imbécil? Voy a decir que me ha inspirado cómo estás ayudando a que los niños desfavorecidos entren a la universidad.

La policía de San Francisco señaló que hasta anoche Huneeus no había sido detenido.

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