Por Fernando FuentesJeanine Áñez, expresidenta de Bolivia: “Hay que empezar a tener relaciones diplomáticas con Chile porque nos conviene a ambos países”
De visita en el país para participar del cambio de mando y de actividades académicas, Áñez conversó con La Tercera sobre las perspectivas de los vínculos bilaterales bajo las administraciones de Kast y Paz, el eventual restablecimiento de relaciones diplomáticas entre Chile y Bolivia, su experiencia como “presa política” y el futuro del MAS tras su derrota en las últimas elecciones.
El pasado 8 de noviembre, la expresidenta de Bolivia Jeanine Áñez fue puesta en libertad después de casi cinco años en prisión. Había sido juzgada y enviada a la cárcel por los delitos de “incumplimiento de deberes” y “resoluciones contrarias a la Constitución” al asumir la presidencia interina del país en 2019, luego de que el Ejército obligara a renunciar a Evo Morales. Con la llegada de Luis Arce al poder en 2020, la fiscalía comenzó un largo proceso penal contra Áñez y varios miembros de su gobierno, acusándolos de participar en un “golpe de Estado”.
“Jamás voy a arrepentirme de haber servido a la patria cuando la patria me necesitó”, sostuvo Áñez en su primera intervención tras dejar el penal de Miraflores.
Hoy, con Rodrigo Paz en la presidencia de Bolivia, Áñez, de 58 años, se muestra optimista del futuro de su país. Apuesta a que el mandatario se “fortalezca” y emprenda la “reconstrucción” del país tras casi dos décadas de gobierno del Movimiento al Socialismo (MAS), si bien reconoce que no será algo que ocurra “de la noche a la mañana”.
La exmandataria (2019-2020) se encuentra en Chile para asistir este miércoles del cambio de mando donde el presidente Gabriel Boric entregará el poder a José Antonio Kast. Durante su visita al país, Áñez participó este martes en el conversatorio “Hablemos de Liderazgo” de la Universidad Autónoma de Chile. Esta instancia -organizada por la Dirección Corporativa de VidaUA y la Dirección de Relaciones Internacionales- promueve el desarrollo de competencias globales, liderazgo y compromiso social en estudiantes durante su formación como futuros profesionales.
En entrevista con La Tercera, Áñez se refiere al futuro de los vínculos bilaterales bajo las administraciones de Kast y Paz, el eventual restablecimiento de relaciones diplomáticas entre Chile y Bolivia, su experiencia como “presa política” y el futuro del MAS tras su derrota en las últimas elecciones.
Cómo se gesta esta invitación a participar en el cambio de mando y el vínculo suyo con el presidente Kast.
Mire, en realidad yo lo voy a conocer al presidente Kast. Mi hija tiene mucho más conocimiento sobre él porque ha participado en algunos eventos donde él ha estado y de hecho tiene una impresión muy agradable respecto a él. Entonces nosotros hemos hecho el seguimiento de la candidatura, obviamente que hemos emitido opiniones positivas, “ojalá que gane”, “ojalá que sea Kast”, porque por referencia de mi hija, ella tiene muy buena impresión. Y en realidad no sé decirle exactamente, yo me imagino que es a través de ella, que ha llegado la invitación, porque como le digo yo recién lo voy a conocer, pero con unas referencias muy positivas respecto a él. Y con una expectativa grande también.

Y respecto a esas expectativas, ¿cómo ve el rol que Kast pueda jugar en el vínculo bilateral con Bolivia, considerando en que el propio presidente Rodrigo Paz ha manifestado su intención de restablecer relaciones diplomáticas?
Es que yo lo veo necesario también, porque más allá de esta relación tan deteriorada que hemos tenido durante mucho tiempo, pues yo creo que hay que mirar para adelante y empezar a tener relaciones diplomáticas porque nos conviene a ambos países. En base al respeto del derecho internacional, en base a que somos países vecinos y que tenemos problemas en común. Así que yo creo que es importante y también es necesario respetarnos ambos, porque a ambos nos afecta toda la situación de contrabando que existe en nuestros países. Entonces yo también espero que haya una relación de respeto, de trabajo y empecemos a tener relaciones diplomáticas entre ambos países.
En ese sentido, dentro de los desafíos está el de la migración. ¿Cree que durante la gestión tanto de Paz como de Kast se puede mejorar ese tema?
Yo creo que tienen que abordarlo necesariamente porque es uno de los problemas y de las situaciones que tenemos que resolver entre ambos países. Entiendo yo que con este nuevo gobierno van a haber más posibilidades de alianza, más posibilidades de restablecer relaciones, y yo creo que ambos queremos el bienestar de la gente, de nuestros países, y estoy convencida, estoy muy esperanzada en que eso vaya a suceder.

Y sobre el restablecimiento de relaciones bilaterales, ¿considera que eso es un objetivo que se puede lograr durante estas administraciones?
En realidad yo no puedo manifestarle algún criterio en base a lo que vaya a hacer el gobierno. Yo solamente espero que haya un entendimiento en base al diálogo y al respeto y a la conveniencia de ambos países. Y yo creo que lo va a haber, más allá de las ideologías políticas. Yo creo que ellos tienen que actuar en base al bienestar de los países vecinos que son. Pero yo en sí no puedo decirle qué es lo que vaya a ser, cuál es el criterio de Rodrigo Paz, el presidente, en base a ese tema, pero yo creo que no lo van a poder obviar, ese es un tema muy importante para ambos.
Al respecto, ¿cuánto cree que va a pesar la demanda marítima boliviana en la relación bilateral con estos nuevos gobiernos? ¿Considera que todavía sigue siendo un factor influyente en la relación?
Para nosotros la demanda marítima es algo que es irrenunciable. Más allá de las decisiones que haya tomado Evo Morales de llevarnos a una disputa internacional, yo creo que nosotros no podemos renunciar a aquello, pero siempre respetando las decisiones del derecho internacional, siempre respetando las decisiones que vaya a tomar cada gobierno, reitero, independientemente de la ideología. A nosotros nos generó demasiada ilusión Evo Morales en ese sentido de que sí vamos a recuperar el mar, sí es una posibilidad porque lo usó hasta como bandera política, lo usó para ganar mayor votación en nuestro país y eso creo que fue un error. El derecho internacional no se lleva mezclando las ideologías políticas y mezclando un interés político. Yo creo que tiene que ser mucho más serio y mucho más responsable.
Usted ha hablado de Evo Morales. El presidente Rodrigo Paz con su triunfo electoral logró poner fin a prácticamente dos décadas de gobierno del MAS. ¿Cuánto cree que afectó a Bolivia el régimen masista?
Muchísimo. No solamente en lo económico, sino también en la debilidad para los derechos humanos. Nosotros los bolivianos hemos sentido, y creo yo que de experiencias ajenas uno tiene que aprender. Ustedes en Chile han tenido la suerte de tener instituciones fuertes, de respetar la institucionalidad, lo que se perdió en Bolivia. Entonces, en esa parte, cuando las instituciones del Estado pasan a ser una extensión del poder ejecutivo, es muy dañino para la sociedad, para la democracia, para la libertad y para todas aquellas personas que pensamos diferente. Usted sabe que el Socialismo del Siglo XXI tiene un patrón de conducta, tiene como un manual. Ellos no son democráticos y eso es muy triste para las sociedades y para los países que luchamos en pro de la democracia, de la libertad y de la libertad de pensamiento, que es lo que ellos pretenden quitarnos siempre.
¿Y qué es lo que ellos hacen? Es llegar al poder a través de la democracia, pero luego destruyen las instituciones democráticas. Entonces todas las instituciones pasan a ser un apéndice del poder ejecutivo y hay una hegemonía en el poder ejecutivo. Y eso cuesta reconstruirlo. Y a partir de aquello tampoco el presidente Paz lo va a hacer de la noche a la mañana. Necesita un tiempo, necesita esa reconstrucción que no se puede hacer después de 20 años, apartando el año en el que yo fui presidenta. Pero yo creo que él tiene tiempo, tiene las ganas de hacerlo, porque de eso se trata.

El cambio en los partidos políticos en los diferentes países es por un hartazgo del comportamiento y la hegemonía de un solo partido. Y eso fue lo que nos ha pasado en Bolivia. Yo he escuchado muchas veces y en muchos escenarios el tema de la partidocracia. Esa es una frase que usan mucho los del Socialismo del Siglo XXI. Pero ellos tienen una partidocracia de otra forma, porque ellos gobiernan con organizaciones sociales muy fuertes, muy confrontadoras y que exigen demasiado, pero que son la base de los gobiernos del Socialismo del Siglo XXI y pasan a ser también como los partidos. Si hay partidos políticos establecidos, hay organizaciones sociales que también están establecidas, entonces se reparten el poder entre ellos, porque los mineros piden cuotas de poder, los interculturales piden cuotas de poder. Entonces no se puede hablar de partidocracia o democracia pactada, porque se lo hace de diferentes formas, pero es pactada de todas maneras. Entonces yo creo que los partidos juegan un papel importante para este cambio, porque lo que tienen que hacer es fortalecerse. Porque yo no entiendo que se tenga que excluir a organizaciones sociales, pero tampoco es que se tenga que satanizar a los partidos políticos como lo hacen los de la izquierda regional.

Durante el régimen del MAS usted estuvo casi cinco años en prisión. ¿Cuánto la marcó esa experiencia?
Una de las cosas que a una presa política le cuesta aceptar es el tiempo perdido dentro de prisión, sabiéndose inocente, sabiéndose una presa política de un sistema implacable, que no es disidencia, que no perdona el pensamiento diferente. Y eso fue lo que fui yo, porque en su momento yo tenía el compromiso con mi país y lo que hice fue obedecer lo que decía la Constitución y aceptar lo que el país en ese momento necesitaba.
Pero las consecuencias fueron muy, muy difíciles y muy inimaginables para mí, porque yo que me considero una política de buena fe, una persona de bien que jamás ha tenido conflictos judiciales de ningún modo, entonces para mí eso fue muy fuerte, no solamente para mí, extendió también eso para mis hijos. Y una cuando está prácticamente secuestrada, como lo estaba yo incomunicada, tenía comunicación inicialmente solamente con mis hijos y hasta que yo salí de la cárcel solamente podían visitarme personas allegadas a mi familia. No tenían la libertad de visita. Entonces, no es que se pueda perdonar fácilmente, pero tampoco es que uno esté en busca de la revancha. Uno busca justicia, no venganza.
En ese sentido, ¿estima que el gobierno del presidente Paz debería persistir en la investigación a los gobiernos de Evo Morales y Luis Arce?
Claro que sí, porque ellos han estado durante todo este tiempo en completa impunidad. Recordemos que Evo Morales tiene muchas deudas pendientes con la justicia en mi país por delitos cometidos que son repudiados y rechazados en todo el mundo. Recuérdese que se lo acusa a él de pedofilia. Entonces, él en ese momento y en el gobierno de Luis Arce, estaba actuando en completa impunidad y además en mi gobierno, con la complicidad de gobiernos de izquierda como fueron los de México y en ese momento como el de Argentina.
Por otro lado también queda pendiente el tema del fraude electoral, porque todo lo sucedido en el año 2019 tiene su inicio con el fraude cometido por Evo Morales y su gente que en mi gobierno iniciamos los procesos judiciales, pero obviamente como eso fue un gobierno de transición, nos llegó la pandemia, Evo Morales no estaba en Bolivia, entonces los rechazaron. Inmediatamente llegó Luis Arce al poder, y todo el inicio de procesos judiciales contra Evo Morales los rechazaron, lo que no significa que no haya condiciones o situaciones para que puedan aperturarse, porque por ejemplo el fraude electoral hasta ahora no tiene ninguna consecuencia judicial para ninguno de aquellos que lo provocaron en su momento.

Después de la aplastante derrota del MAS en las últimas elecciones, ¿cree que ese partido pueda rearticularse, complique la gestión del gobierno de Rodrigo Paz y eventualmente se fortalezca como para llegar a ser opción presidencial nuevamente?
Probablemente no como MAS, probablemente más como izquierda, que nosotros esperamos que no. Nosotros queremos por ese motivo que el gobierno de Rodrigo Paz se fortalezca y apoyamos el gobierno de Rodrigo sobre todas nosotras las que hemos sido víctimas de lo implacable que fue el gobierno del Movimiento al Socialismo. Esperamos que el gobierno de Rodrigo Paz no permita una situación de esa naturaleza, porque los perjudicados vamos a ser todos los bolivianos y, de hecho, vamos a trabajar por fortalecer el gobierno, porque le vaya bien al presidente, porque todos queremos lo mismo, vivir en libertad. Una cosa es la impunidad y otra cosa es la justicia.
Yo siempre digo que en las situaciones de corrupción, que puedan investigarse, que puedan pedirse cuentas, no solamente con la privación de libertad, sino con esa recuperación de recursos económicos, tiene que hacerse. Y en ese sentido, por ejemplo, yo tengo la solvencia de hablarlo porque a mí el Movimiento al Socialismo me llamó terrorista, me llamó genocida, me llamó asesina, pero nunca me pudo llamar corrupta. De hecho, no tengo ni un juicio abierto por el Movimiento al Socialismo por hechos de corrupción. Ahora el presidente Luis Arce está preso por hechos de corrupción cuando él era ministro. Todavía no hay ninguna proposición acusatoria para un juicio de responsabilidades en su calidad de presidente. Él está preso cuando era ministro por el despilfarro que se hizo con los recursos económicos del Estado boliviano y él era ministro de Economía.
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Casi nadie tiene claro qué es un modelo generativo. El resto lo leyó en La Tercera
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