Por Marta QuinterosLa nueva cara de la extrema derecha europea: disciplinada, pulida y lista para gobernar
Los partidos y líderes de ese sector, que antes destacaban por lo radical o excéntrico, ahora se muestran moderados, profesionales y estratégicos, mientras afinan su imagen, controlan a sus bases y toman distancia de Rusia para ampliar su atractivo electoral.

Trajes y corbatas impecables, peinados pulidos y una estética cuidadosamente construida: hambrientos de poder, con esas técnicas los líderes de la extrema derecha europea están maniobrando para asegurar su triunfo electoral. No solo eso, figuras como Jordan Bardella, Nigel Farage y Alice Weidel han moderado el tono de sus discursos, en una profesionalización de sus partidos que, según expertos, sería una estrategia más eficaz para alcanzar el poder.
Ya no se muestran como figuras excéntricas o radicales, sino como políticos moderados, disciplinados y preparados, con buena imagen y discursos pulidos. No es casualidad que Farage, el alborotador de Reform UK que pasó décadas siendo fotografiado con una pinta de cerveza en una mano y un cigarrillo en la otra, ahora debió construir una marca diferente, “menos alcohólica”, según indica el medio Politico.
“Sin duda, ha reducido el alcohol, aunque no los cigarrillos”, dijo a ese medio una persona que conoce a Farage. Una segunda persona cercana al principal impulsor del Brexit dijo: “No ha dejado el alcohol, pero ciertamente no bebe tanto como antes. No tiene tiempo. El ritmo de trabajo se ha disparado”. Dejó las chaquetas de campo y gorras planas, y prefiere usar el traje azul marino convencional de un político para sus discursos formales.

La estrategia de la corbata
En Francia, el partido de Marine Le Pen incluso creó un código de vestimenta. Después de las elecciones de 2022, cuando Agrupación Nacional pasó de ocho a 89 legisladores en la Asamblea Nacional en un avance histórico, Le Pen dio instrucciones estrictas a sus nuevas tropas, incluido un código de vestimenta, reflejado en la imagen del regreso a la escuela del partido. Su iniciativa fue apodada la stratégie de la cravate, la estrategia de la corbata.
Así, Jordan Bardella, el presidente de Agrupación Nacional, de solo 30 años de edad, se convirtió en una plantilla para los demás con su físico recortado, su cabello limpio y sus trajes afilados. Tom van Grieken, su par del partido belga Vlaams Belang, tiene una regla que dice que él y su equipo deben ser “radicales, pero no basura”. Su cabello siempre está bien peinado, y lleva una sonrisa juvenil en la cara cuando habla con los votantes o los medios de comunicación.
“Para llegar a los medios de comunicación y a los votantes, los partidos más extremistas suelen mostrarse agresivos, tanto política como retóricamente. Pero para mantenerse en un nivel alto, no basta con ser racista; también hay que demostrar seriedad. También es una estrategia para ampliar su influencia política y llegar a un número aún mayor de votantes”, comenta a La Tercera Tarjei Skirberkk, historiador noruego y autor del libro La caída de los partidos populares moderados en Europa (2021).
Para Øyvind Sveandsen, investigador sénior y director del grupo de investigación del Instituto Noruego de Asuntos Internacionales (NUPI), el cambio común de apariencia “es una respuesta natural al creciente apoyo. A medida que estos partidos se han convertido en actores importantes, también dependen de una mayor proporción de la población para mantener sus sólidas cifras en las encuestas”.

“Por ello, adoptan una forma política convencional para indicar que no son actores radicales marginales, sino que se presentan como actores políticos serios, en los que la gente puede confiar”, explica el investigador a La Tercera.
Laurenz Guenther, investigador en la Escuela de Economía de Toulouse, donde trabaja en temas de populismo, inmigración y represión, lo ve de otra manera. “El tema de usar traje, etc., no es, en mi opinión, un factor relevante. Pero simboliza que, en general, se están profesionalizando, gracias a su experiencia en el gobierno, etc. Al llegar primero a la cima, los populistas suelen ser ineficaces, pero luego se vuelven mucho más efectivos la segunda vez, como, por ejemplo, Trump”, explica a este medio.
Limpieza en el partido
Más allá de la imagen pulcra de sus líderes, uno de los mayores desafíos para los partidos de extrema derecha en Europa ha sido controlar los comentarios incendiarios de algunos de sus miembros. A lo largo de la región, ciertos militantes difunden opiniones racistas u homófobas, o que se comportan de forma abiertamente inapropiada, muchas veces grabados en video o expuestos en redes sociales.
En respuesta, Patriots of Europe -el grupo de extrema derecha en el Parlamento Europeo- implementó un estricto sistema para impedir el ingreso de eurodiputados propensos a escándalos, un proceso que ya ha dejado fuera a tres postulantes considerados demasiado radicales o inadecuados. Además, reforzó su estructura interna con un equipo de disciplina partidaria y departamentos de comunicaciones y prensa.
Pero los esfuerzos están lejos de terminar. En Reino Unido, un caso de racismo empañó la campaña de Reform UK en las elecciones pasadas, y hace apenas unas semanas, la diputada Sarah Pochin generó controversia al quejarse de “anuncios llenos de negros, llenos de asiáticos”. En Francia, la colectividad de Le Pen volvió a enfrentar acusaciones de racismo en junio.
“Estos partidos, cuando alcanzan cierto tamaño, suelen expulsar a sus políticos y militantes más extremistas para tener ‘control’, pero sobre todo para demostrar a un electorado más amplio que están ‘dentro de los límites’”, comenta Skirberkk. “Pero, al mismo tiempo, suelen permitir que ciertos sectores de su partido utilicen la misma retórica que estos militantes extremistas para mantener el flanco derecho”, complementa.
En el caso de Reform UK, el propio Farage -que lidera en las encuestas para convertirse en el próximo primer ministro de Reino Unido- está bajo presión debido a acusaciones de que hizo comentarios racistas y antisemitas mientras era joven en una escuela inglesa de élite. El campeón del Brexit, de 61 años, dijo a los periodistas el miércoles que “nunca, nunca, nunca habría dicho o hecho algo así directamente a un ser humano”.
“Incluso, Reform UK, como partido nuevo, ya ha expulsado a varios de sus militantes. Es probable que veamos más. Pero es cierto que Farage, como líder del partido, está rodeado de controversia. Creo que tendrá que ajustar su retórica para poder mantener un alto nivel de apoyo a Reform UK, pero no estoy seguro de que pueda hacerlo”, prevé Skirberkk.
Lejos del Kremlin y cerca de Meloni
Muchos líderes de extrema derecha en Europa buscan alejarse de la imagen de ser “pro-Putin”, que antes era común en ese espectro. Pero ahora se volvió particularmente problemático para el partido que dirige Weidel, Alternativa para Alemania (AfD), pues un viaje de varios miembros a Sochi, Rusia, los días 14 y 15 de noviembre, generó profundas tensiones dentro de la colectividad. A nivel de liderazgo, han surgido dos campos: uno alineado con Moscú y el otro con Washington.
Weidel dijo que cambiaría los procedimientos del partido para aprobar viajes. Uno de los políticos, el legislador Rainer Rothfuß, finalmente canceló su viaje, que originalmente había incluido una reunión planificada con el vicepresidente del Consejo de Seguridad ruso, Dmitry Medvedev. Otro legislador de la AfD, Hans Neuhoff, y un político regional siguieron adelante de todos modos.
En Italia, por otro lado, la primera ministra Giorgia Meloni es vista como un ejemplo de cómo un partido radical como Hermanos de Italia puede llegar al poder sin generar caos institucional: mantiene una imagen responsable ante la Unión Europea y la economía, pero sigue impulsando políticas duras en migración y cultura. Algunos analistas alertan que esta profesionalización no significa moderación, sino eficacia para aplicar una agenda radical.
En Reino Unido, Farage nombró recientemente a Meloni entre los líderes que conoce y admira. A principios de este mes, el líder de extrema derecha británico abandonó los planes para grandes recortes de impuestos, advirtiendo que priorizaría equilibrar los libros primero, en un esfuerzo por demostrar que Reform UK sería fiscalmente responsable en un eventual gobierno.

“El error que cometemos es decir que el modelo de Meloni es un modelo de la extrema derecha que modera en lugar de la extrema derecha que está radicalizando sigilosamente la agenda”, dijo a Politico Nathalie Tocci, directora del Istituto Affari Internazionali, un think tank independiente de relaciones internacionales en Roma. “Hay una profesionalización de una agenda radical. No lo hace más moderado. Es simplemente más profesional, y tal vez al volverse más profesional pueda volverse más efectivo, y eso es aún más radical”, agregó.
Impacto en la UE
Los partidos de extrema derecha han hecho grandes avances en la política nacional durante la última década en toda Europa, y su éxito sigue siendo impulsado en gran medida por una reacción violenta contra la migración. Ahora, Alternativa para Alemania, Bardella y Farage están por delante en las encuestas, y en los últimos años la extrema derecha ha tomado el poder en Italia, Finlandia y República Checa.
Esta semana, la encuestadora francesa Odoxa predijo por primera vez que Jordan Bardella ganaría las próximas elecciones presidenciales, programadas para 2027, sin importar quiénes fueran sus oponentes. En septiembre, la encuesta del Instituto Forsa situó el apoyo a la antiinmigrante AfD en un 27%, mientras que la alianza CDU/CSU gobernante, del canciller alemán Friedrich Merz, bajó un punto porcentual, hasta el 24%.
“Estoy bastante seguro de que el auge de los populistas continuará y obtendrán grandes victorias el próximo año en Francia y Reino Unido. A nivel europeo, ahora son la familia de partidos más fuerte en las encuestas”, proyecta a La Tercera el investigador Laurenz Guenther.

Frente a ese escenario, Svendsen advierte que “existe una gran preocupación en la UE sobre qué ocurrirá con la unión si los partidos de extrema derecha euroescépticos de uno de los principales países, Francia o Alemania, llegan al gobierno”. “Ya existe preocupación por una posible alianza entre República Checa, Eslovaquia y Hungría”, comenta.
“Pero si Francia o Alemania consiguen que partidos de extrema derecha lleguen al gobierno, existe una preocupación real de que toda la maquinaria de la UE se vuelva ineficaz y potencialmente se desintegre”, vaticina el investigador del NUPI.
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