Por Fernando FuentesLa seguridad de Trump vuelve a estar en el punto de mira tras el tiroteo durante la cena de prensa en hotel de Washington
Según The Washington Post, la administración Trump proporcionó un nivel de seguridad menor para la cena de corresponsales de la Casa Blanca que el que ha ofrecido para otras reuniones de altos funcionarios, a pesar de que el presidente y muchos miembros del gabinete estuvieron presentes.

“Una vez más, un hombre armado estuvo peligrosamente cerca del presidente Trump”, escribió este domingo Luke Broadwater, quien cubre la Casa Blanca para el diario The New York Times. Y es que el asalto a un puesto de seguridad el sábado por la noche por parte de un hombre armado en el hotel donde se celebraba la cena de la Asociación de Corresponsales de la Casa Blanca fue la tercera vez en tres años que Donald Trump se enfrentó a un peligro. Durante la campaña de 2024, sobrevivió a dos intentos de asesinato, incluyendo uno en Butler, Pennsylvania, donde una bala le rozó la oreja.
En esta ocasión, el atacante se precipitó hacia el salón de eventos del hotel Washington Hilton, en la capital estadounidense, donde el presidente cenaba con cientos de periodistas, funcionarios gubernamentales e invitados, y fue blanco de disparos de las fuerzas de seguridad antes de ser detenido.
“Aún se desconoce cuál fue el motivo del hombre, pero el estallido de violencia seguramente reavivará las preguntas sobre el flagelo de la violencia política que azota a Estados Unidos y sobre si existe suficiente seguridad en torno a Trump, uno de los presidentes más atacados de la historia”, escribió Broadwater.
“Es una profesión peligrosa”, dijo Trump después en la Casa Blanca, refiriéndose a ser un líder político. Comparó su trabajo con el de un piloto de carreras o un jinete de toros, y afirmó que los presidentes tenían más probabilidades de ser víctimas de disparos o incluso de morir. “Nadie me dijo que esta fuera una profesión tan peligrosa”, añadió.
Trump afirmó que el incidente ponía de manifiesto su deseo de construir un salón de baile de 400 millones de dólares en los terrenos de la Casa Blanca, equipado, según él, con las últimas medidas de seguridad. Dicho proyecto se encuentra actualmente en litigio. “No es un edificio particularmente seguro”, dijo refiriéndose al Hilton -ubicado a unos 10 minutos en auto de la Casa Blanca-, antes de defender la necesidad del salón de baile que planeaba construir. “Tiene cristales antibalas. Necesitamos el salón de baile”.
Lo cierto es que durante el tiroteo del sábado, según The New York Times, no había detectores de metales en las entradas del hotel, y el perímetro de seguridad solo se estableció cerca del salón de baile, en el interior del Washington Hilton. Un video de seguridad publicado por Trump mostraba al atacante corriendo más allá del control de seguridad antes de ser capturado a pocos metros del salón de baile.
Atacante corrió al menos 18 metros
Según un análisis del diario The Washington Post basado en imágenes, planos del hotel y testimonios de testigos presenciales, el sospechoso que se encontraba en la cena de corresponsales de la Casa Blanca pasó corriendo por un control de seguridad del Servicio Secreto de Estados Unidos en el hotel Washington Hilton el sábado por la noche, atravesó un detector de metales y llegó a lo alto de una escalera que conducía al salón de baile donde el presidente Donald Trump estaba reunido con miembros de su gabinete y de la prensa.
El sospechoso, identificado por las autoridades como Cole Tomas Allen, de 31 años y residente de Torrance, California, fue detenido alrededor de las 8.35 p. m. tras correr al menos 18 metros, según las imágenes de las cámaras de seguridad y las mediciones realizadas mediante un recorrido virtual disponible en el sitio web del hotel. El sospechoso fue fotografiado en el suelo, con las manos a la espalda, en lo alto de la escalera. Al pie de la escalera hay unas puertas que dan al salón de baile, frente al escenario donde se encontraba Trump.
El sospechoso se había registrado en el hotel como huésped “en los últimos dos días”, dijo el domingo el fiscal general interino de Estados Unidos, Todd Blanche.
Gavin Quinton, becario de periodismo del diario Los Angeles Times que asistió a la cena, declaró al Post que tuvo que mostrar su entrada para acceder al perímetro de seguridad exterior. Según Quinton, esta fue la primera de varias ocasiones en las que tuvo que mostrar su entrada en un control aleatorio en los distintos puntos de seguridad a lo largo del camino hacia el salón de baile. En uno de estos puntos, los invitados también fueron sometidos a un registro con perros.
Quinton relató que se dirigía al baño cuando se oyeron disparos a sus espaldas. Él y alrededor de una docena de personas, entre ellas el presentador de CNN Wolf Blitzer, se refugiaron en el baño durante casi 10 minutos, antes de que les ordenaran salir. “Vi un cuerpo en el suelo», dijo. «Estaba rodeado de bastante gente, y nos dijeron que nos fuéramos rápido”.
“De repente escuché estos disparos fuertes, muy fuertes, muy aterradores, justo cerca de mí. Lo siguiente que supe fue que un agente de la Policía me tiró al suelo y se puso encima de mí”, dijo Blitzer. Los agentes lo llevaron de vuelta al baño de hombres, donde unos 15 hombres más también se estaban refugiando.
El veterano presentador de CNN dijo que el hombre armado estaba a “solo unos pocos metros de distancia” de él cuando comenzó el tiroteo. “Fue un momento terrible, muy aterrador para mí”, añadió Blitzer.
Y es que según el Post, la administración Trump proporcionó un nivel de seguridad menor para la cena de corresponsales de la Casa Blanca que el que ha ofrecido para otras reuniones de altos funcionarios, a pesar de que el presidente y muchos miembros del gabinete estuvieron presentes, indicaron al periódico fuentes cercanas al plan de seguridad.
El presidente Donald Trump y el vicepresidente JD Vance fueron evacuados rápidamente a un lugar seguro el sábado cuando el sospechoso armado rompió el perímetro de seguridad e intentó irrumpir en el salón de baile del hotel Washington Hilton. Entre los asistentes también se encontraban el presidente de la Cámara de Representantes, Mike Johnson, el secretario de Estado, Marco Rubio, el secretario del Tesoro, Scott Bessent, y el secretario de Defensa, Pete Hegseth.
La concentración de altos dirigentes en un mismo salón de baile dejó al país en una situación de extrema vulnerabilidad, ya que el presunto asesino logró escapar del Servicio Secreto antes de ser detenido. En el peor de los casos, la presidencia podría haber recaído en el senador de mayor antigüedad del partido mayoritario, Chuck Grassley (republicano por Iowa), quien no estuvo presente en el evento y ocupa el tercer lugar en la línea de sucesión presidencial, después de Vance y Johnson, destacó el Post.
Cuando tantos funcionarios se reúnen en un mismo lugar para actos oficiales, como una toma de posesión o un discurso sobre el Estado de la Unión, el secretario de Seguridad Nacional suele encargar al Servicio Secreto la coordinación de toda la seguridad mediante una designación formal conocida como “Evento Nacional de Seguridad Especial”.
No existía tal designación el sábado por la noche en un evento al que también asistieron miles de periodistas y otros funcionarios gubernamentales, según funcionarios locales y federales que hablaron bajo condición de anonimato porque no estaban autorizados a comentar detalles de seguridad.
De hecho, el propio presunto autor del tiroteo, Cole Tomas Allen, escribió una declaración en la que afirmaba que su objetivo eran miembros de la administración Trump y criticaba lo que consideraba una seguridad deficiente en el hotel, según dos agentes de la ley familiarizados con el texto. Añadió que agentes iraníes podrían haber introducido fácilmente armas más peligrosas en el lugar.
Solo necesitaban mostrar la entrada
Si bien los aproximadamente 2.600 asistentes debían pasar por detectores de metales para acceder al salón de baile del sótano, solo necesitaban mostrar su entrada para entrar al hotel, que también estaba abierto a los huéspedes. Con la entrada del recinto rodeada de manifestantes, muchos de ellos protestando contra la guerra del gobierno de Trump contra Irán, los asistentes pudieron pasar rápidamente, apuntó Reuters.
Gary O’Donoghue, corresponsal jefe de la BBC en Norteamérica, quien asistió a la cena, comentó que, si bien las calles alrededor del Washington Hilton estuvieron cerradas durante horas, la seguridad en el lugar “no fue particularmente estricta”.
“El hombre de la puerta solo le echó un vistazo rápido a mi entrada desde lo que debía ser una distancia de dos metros”, escribió.
Según la cadena británica, las entradas para la cena solo tenían impresos los números de mesa, no los nombres de los invitados. No se solicitó identificación en ningún momento al entrar al hotel. Los invitados que se dirigían a la cena bajaban por las escaleras mecánicas desde los vestíbulos principales, antes de pasar por un control de seguridad ubicado un piso por encima de las entradas del salón de baile. Al comenzar la cena, bajaban por unas escaleras para acceder al salón.
La activista de MAGA, Kari Lake, criticó el sábado por la noche la falta de seguridad en el Washington Hilton. “No puedo creer lo laxa que fue la seguridad en la cena de corresponsales de la Casa Blanca esta noche”, publicó Lake en X. “Al entrar, nadie me pidió que INSPECCIONARA mi entrada ni me pidió mi identificación con foto”, detalló la asesora principal de la Agencia de Estados Unidos para los Medios Globales.
Pero Lake no fue la única en cuestionar cómo un atacante armado pudo acercarse tanto a Trump, la primera dama Melania, el vicepresidente JD Vance y prácticamente toda la línea de sucesión a la presidencia de Estados Unidos. Mads Campbell, directora ejecutiva de Leda Health, dijo que “no hubo control de bolsos, ni un control estricto, ni filas. Simplemente miles de personas apiñadas, siendo empujadas a través de las puertas lo más rápido posible”.
Ella escribió: “Empezó en cuanto llegamos. En todos los eventos a los que hemos asistido, especialmente a este nivel, hay varias medidas de seguridad: revisan las bolsas, comprueban la identificación, todo un proceso”. Dijo que se fue temprano porque “mi mejor amiga se giró hacia mí y me dijo: ‘Creo que algo va a pasar’. Y entonces pasó”.
El mismo hotel de ataque a Reagan
Así, el tiroteo suscita serias preocupaciones de seguridad. Por lo general, apunta el diario The Independent, el hotel Hilton, donde se celebra la cena desde hace años, permanece abierto a los huéspedes habituales durante la cena de corresponsales, y la seguridad se ha centrado normalmente en el salón de baile en lugar de en el resto del hotel, con escasos controles para quienes no acceden a la cena. En años anteriores, esto ha propiciado disturbios en el vestíbulo y otros espacios públicos, incluyendo protestas en las que el personal de seguridad intervino para desalojar a los huéspedes que desplegaban pancartas o realizaban manifestaciones.
En 1981, John Hinckley Jr. abrió fuego y casi mata al presidente Ronald Reagan en el mismo hotel. El mandatario republicano sufrió una perforación de pulmón en el tiroteo, pero sobrevivió.
Además, durante la campaña de 2024, el presidente Trump sufrió dos intentos de asesinato. En julio de ese año, el joven francotirador Thomas Crooks disparó contra Trump y acabó a milímetros de su cabeza (le rozó la oreja, de hecho) durante un mitin en Butler, Pennsylvania. Otro incidente ocurrió en septiembre de ese mismo año, cuando el Servicio Secreto detectó a un hombre armado junto al campo del golf del club de West Palm Beach (Florida), que fue posteriormente detenido.
Tras el tiroteo en Butler, la directora del Servicio Secreto, Kimberly Cheatle, dimitió, y admitió ante el Congreso que aquel día el cuerpo que dirige cometió su “mayor error en décadas”.
El Servicio Secreto ha estado plagado de escándalos durante mucho tiempo, como el de 2012, cuando agentes del Servicio Secreto contrataron a trabajadoras sexuales en Colombia, recuerda The Independent. En 2014, la agencia fue objeto de un mayor escrutinio cuando un hombre saltó la valla de la Casa Blanca. Poco después, dos agentes del Servicio Secreto, en estado de ebriedad, fueron investigados por estrellar un vehículo oficial contra una barricada de la Casa Blanca.
En todo caso, respecto al tiroteo del sábado, el director del Servicio Secreto de Estados Unidos, Sean Curran, defendió el dispositivo de seguridad del evento y afirmó que la rápida detención del sospechoso “demuestra que nuestra protección integral funciona”. “Esta noche, vimos exactamente lo que nuestros valientes hombres y mujeres hacen cada día”, declaró durante una conferencia de prensa. “No es fácil, y les aseguro que actuaron de forma admirable”.
En la misma línea, expertos en seguridad presidencial y policial han afirmado que el hecho de que el atacante no lograra entrar al salón de baile sugiere que las medidas de seguridad funcionaron. El exagente especial del FBI, Jeff Kroeger, declaró a la BBC: “Para esto precisamente está entrenado el Servicio Secreto”. Cuando se oyeron los disparos, estos “convergieron en torno al presidente”, creando una “barrera corporal”, añadió.
El también exagente del Servicio Secreto, Barry Donadio, declaró a la cadena británica que aparentemente “no faltaban agentes, oficiales ni policías” en el evento.
“En parte fue culpa mía”
Trump dijo que tal vez él mismo ralentizó la respuesta del Servicio Secreto de Estados Unidos cuando se escucharon disparos en la cena de corresponsales de la Casa Blanca la noche del sábado. “Bueno, lo que pasó fue que en parte fue culpa mía. Quería ver qué estaba pasando. Y no se lo estaba poniendo fácil. Quería ver qué sucedía”, dijo el mandatario en un fragmento difundido antes de su entrevista con el programa “60 Minutes” de CBS News, que se emitiría la noche de este domingo.
“Para entonces, empezamos a darnos cuenta de que quizás era un problema grave (…) y diferente del ruido normal de un salón de baile, que se escucha todo el tiempo”, añadió el presidente. Trump afirmó que sus acciones podrían haber causado que los agentes actuaran con mayor cautela en los momentos iniciales del incidente.
El fiscal general interino, Todd Blanche, declaró el domingo que no consideraba el incidente un fallo de seguridad. El atacante fue detenido antes de llegar al salón de baile. “Al contrario, fue un gran éxito de seguridad”, afirmó Blanche durante una entrevista con Dana Bash de CNN. “Es decir, si pensamos en lo sucedido, según la información que tenemos hasta ahora, este sospechoso apenas logró traspasar el perímetro”.
En todo caso, Blanche reconoció que el atacante del sábado presuntamente tenía como objetivo a miembros del gobierno de Trump. “Parece que de hecho se propuso atacar a personas que trabajan en el gobierno, probablemente incluido el presidente”, dijo el funcionario a “Meet the Press” de NBC.
Se cree que el sospechoso compró las armas de fuego que llevaba en los últimos dos años, dijo Blanche. No está cooperando y se espera que enfrente múltiples cargos este lunes, indicó.
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