Las grandes potencias vuelven a armarse

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El destructor de misiles guiados USS Curtis Wilbur dispara un misil RIM-66 Standard durante unos ejercicios en el Océano Pacífico, cerca de Guam, en marzo de 2014.

La salida de Rusia y Estados Unidos del tratado clave de control nuclear, que marcó el principio del fin de la Guerra Fría, ha alentado las tensiones globales. Mientras Moscú y Washington se embarcan en el desarrollo de armas como los misiles hipersónicos, China desarrolla una poderosa industria militar.




Firmado por Ronald Reagan y Mijail Gorbachov en 1987, el Tratado de las Fuerzas Nucleares de Alcance Intermedio fue el principio del fin de la carrera armamentista y de la Guerra Fría. Y no podía ser de otra forma, ya que eliminó 2.692 misiles soviéticos y estadounidenses que podían alcanzar un objetivo lejano en menos de 10 minutos. Pero a principios de mes Rusia y Estados Unidos suspendieron sus obligaciones sobre el INF, dejando apenas unos seis meses para salvar el acuerdo del derrumbe definitivo.

Así, con el tratado nuclear clave en entredicho, las tensiones entre Moscú y Washington han desatado la preocupación mundial. Y no solo porque las potencias parecen ya haber empezado el proceso de rearme, sino porque los analistas creen que la nueva y costosa carrera de armamentos nucleares probablemente será global.

"El termino del Tratado INF podría abrir las puertas a una nueva carrera de misiles que sería peligrosa y costosa. Cada país ya está acelerando su búsqueda de nuevos misiles terrestres de rango intermedio en Europa y más allá", dijo a La Tercera Daryl Kimball, director ejecutivo de Arms Control Association.

De esta manera, la tranquilidad militar en el mundo que había sido desestabilizada con el desarrollo de armas nucleares en Corea del Norte y los enfrentamientos en Medio Oriente, ahora enfrentaría una nueva etapa con el desarrollo de modernas tecnologías de defensa.

En este contexto, Gorbachov advirtió que "una carrera de armas nucleares no producirá ganadores. Pese a todo, todavía está en nuestras manos evitar la confrontación nuclear", escribió en una columna de opinión publicada el jueves en el diario The Moscow Times.

Según Arms Control Association, el inventario de armas nucleares estimado en el mundo en 2018 era alarmante, ya que habría alrededor de 15.000 cabezas atómicas, de las cuales el 90% pertenece a Estados Unidos y Rusia. Cerca de 9.600 ojivas nucleares estarían activas y las demás a la espera de ser desmanteladas.

Así, el país liderado por el Presidente Vladimir Putin encabeza la posesión de estas armas, con 6.850 ojivas, seguido por Estados Unidos. con 6.550. A continuación, aparecen Francia, con 300, China (280), Reino Unido (215), Pakistán (145), India (135), Israel (80) y Corea del Norte, con 15.

Sin embargo, no son las únicas armas que podrían ser utilizadas en un eventual conflicto armado para el que Moscú, Washington y también China ya se están preparando.

Tal como consigna el diario El País, Beijing anticipó el retiro de Washington del INF, por lo que comenzó a trabajar en su defensa. En enero, el Presidente chino Xi Jinping solicitó al Ejército Popular de Liberación estar a disposición para combatir ante un mundo que "encara un período de grandes cambios no vistos en un siglo".

Beijing busca transformarse en una potencia armamentística y así estar preparado para hacer frente al eventual desafío de la Casa Blanca y el Kremlin. Desde 2000 a 2016, el presupuesto militar chino creció anualmente más del 10%. Según el Instituto de Investigación para la Paz Internacional de Estocolmo (SIPRI). EE.UU. es el país que más invierte en el área militar, casi US$ 610.000 millones (un 3,1% de su PIB). China, segundo país que más gasta en esta industria, le asignó US$ 228.000 millones en 2017 (un 1,9% de su PIB). Rusia dedica a defensa unos US$ 67.000 millones al año (un 4,5% del PIB).

"Si Rusia y EE.UU. comienzan a desplegar misiles balísticos de alcance intermedio y misiles de crucero lanzados desde tierra, los países de la OTAN estarán menos seguros y aumentará el riesgo de un incidente militar o de una falta de comunicación que lleve a una guerra a gran escala", advierte Kimball.

En el marco de esta nueva carrera armamentista, Rusia anunció que entraría en servicio el sistema hipersónico Avangard, que tiene un alcance intercontinental y que alcanza los 24.000 km/h. El Presidente Vladimir Putin declaró que "será prácticamente invulnerable". Además, Moscú ya desplegó cuatro batallones de sus misiles crucero 9M729 que rompen con el tratado INF. El Kremlin dijo que también modificará el misil crucero Kalibr naval para que lo utilicen las fuerzas terrestres.

Y China no se queda atrás. A los nuevos cañones con energía electromagnética diseñados para que los buques de su poderosa Armada puedan disparar proyectiles a gran velocidad, también se suman aparatos hipersónicos, que son más rápidos y manejables, como el Xingkon-2. El avión hipersónico chino, que fue probado en agosto pasado, alcanzó hasta 7.344 km/h.

Además, Beijing sigue en la etapa de prueba de un segundo portaaviones de fabricación nacional, nuevos submarinos nucleares que podrían transportar varios misiles. También el gigante asiático tiene planes para desplegar un nuevo caza de "sexta generación" antes de 2035.

En este escenario, destaca el diario El País, EE.UU. sería el país más retrasado de las tres potencias, ya que desplegaría las primeras armas de tecnología hipersónica recién el próximo año. Sin embargo, el Pentágono desarrolla ya un cohete de ataque de precisión, previsto para 2023 y que estaría fuera del rango permitido por el INF. También puede adaptar otras armas, como sus Tomahawk basados en el mar, para lanzarlos desde tierra.

"Con los días del Tratado INF contados, se necesita una nueva y más seria iniciativa de control de armas que se centre en cómo Washington y Moscú pueden evitar una nueva carrera de misiles que socavaría la seguridad de los aliados de la OTAN", sostiene Kimball.

Pero la carrera armamentista no se limita a los misiles desplegados en tierra. Un reciente informe emitido por el Pentágono sostiene que China y Rusia están desarrollando capacidades espaciales para amenazar la posición de EE.UU., especialmente los satélites que controlan la navegación.

Ante esto, el Presidente Donald Trump pidió crear una sexta rama del Ejército para el "dominio estadounidense en el espacio". En los 80, Washington creo la Iniciativa de Defensa Estratégica conocida como "Stars Wars", que eran escudos de misiles, pero la idea fue abandonada después de la Guerra Fría. Ahora todos esos planes parecen cobrar renovada vigencia.

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