Roberto Lavagna, exministro de Economía argentino: “El problema de Argentina radica en una sucesión de políticas extremas”

En entrevista con La Tercera, Lavagna cuestiona las políticas “extremas” adoptadas en materia económica por Cristina K y Mauricio Macri. El exministro evita, eso sí, pronunciarse sobre una eventual candidatura en 2019.


Por estos días, varios dirigentes políticos argentinos han asegurado que Roberto Lavagna estaría dispuesto a ser nuevamente candidato a la Casa Rosada, tal como lo hizo en 2007, cuando terminó en el tercer lugar. Sin embargo, el exministro de Economía de Eduardo Duhalde y Néstor Kirchner evita confirmar si estará en la papeleta en 2019. En lo que no duda es en denunciar el manejo económico de los gobiernos de Cristina Fernández y Mauricio Macri y el clima de “polarización” que, a su juicio, se ha instalado en Argentina, según explica en esta entrevista con La Tercera, con motivo de su participación esta semana en Santiago en la Conferencia Internacional “El Estado de la democracia en América Latina: 40 años desde el inicio de la tercera ola democrática”, organizada por CEPAL e IDEA Internacional.

La prensa local informó este fin de semana que la economía argentina entró en recesión. ¿Era algo esperable? ¿Cómo evalúa la gestión de Mauricio Macri?
Argentina está en estancamiento y recesión desde hace ocho años. El PIB se redujo dos años bajo el gobierno precedente y se habrá reducido tres bajo el actual. Esto habla de un problema profundo ya que ambas experiencias de gobierno son, por ideología y por práctica de sus políticas, opuestas, pero los resultados son similares. Quizás el problema radique en una sucesión de políticas “extremas” de un lado o del otro del espectro.

¿Era inevitable que Macri recurriera al FMI? ¿Cuánto ayuda o perjudica a la imagen del gobierno pedir ayuda a ese organismo, considerando el recuerdo que hay en la historia reciente del país?
Muchas veces los errores previos llevan a tener que recurrir al FMI. Este fue el caso en 2018. Lamentablemente la experiencia de programas ortodoxos dirigidos más a generar saldos en monedas duras para pagar deuda que a movilizar grandes recursos ociosos (capital, trabajo y recursos naturales disponibles en abundancia) no ha sido buena ni en Argentina ni -para citar un ejemplo reciente- en países como Grecia.

¿Cómo ve la disputa presidencial para 2019? ¿Hay espacio para nuevos nombres que no sean Macri o Cristina Fernández?
Hoy está firmemente instalada nuevamente la polarización estilo 2015. Y ambos extremos trabajan para reforzar esa mala alternativa.

En las últimas semanas varias figuras se han pronunciado sobre su eventual candidatura presidencial. ¿Qué condiciones deberían darse para aceptar el desafío?
Me remito a lo que dije recién.

Recientemente usted fue citado a declarar como testigo en la causa de los cuadernos de las coimas. ¿Qué opinión le merece este último escándalo de corrupción?
En 2005 en la asamblea anual de la Cámara de la Construcción señalé, siendo ministro de Economía (que incluía Finanzas y Producción), que acababa de remitir a la Comisión de Defensa de la Competencia -para su evaluación urgente- un trabajo que sugería la existencia de “cartelización”, con obvio perjuicio para el Estado. El juez quiso conocer elementos de ese lejano mensaje (casi 15 años) y pidió mi declaración como testigo. Tiempo después el propio Banco Mundial llegó a la misma conclusión. Es importante actuar incluso cuando se es gobierno y no sólo cuando se es oposición.

El futuro ministro de Economía de Brasil, Paulo Guedes, dijo que ni el Mercosur ni Argentina serían prioridad para Brasil, si bien luego se retractó. ¿Cómo ve la relación con Bolsonaro en el poder?
A partir del acuerdo Argentina-Brasil firmado por Raúl Alfonsín y José Sarney en 1986, del cual fui propulsor y luego negociador, las economías de ambos países se han tornado mucho más interdependientes. La demanda de importaciones de Argentina es importante para la industria de Sao Paulo y la demanda de Brasil lo es tanto en bienes industriales como en trigo, por ejemplo, relevante para Argentina. Desde 1986 ambos países han pasado de la irrelevancia recíproca o, peor aún, de la competencia, a formas de complementariedad o cooperación que no hay razones para descartar. Por otro lado, los problemas de cada uno, que los tienen, no se originan en el Mercosur sino en sus propias políticas y realidades internas.

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