Roe vs. Wade, el fallo histórico que declaró el derecho al aborto en todo EE.UU., enfrenta su desafío más serio en 30 años

Un hombre sostiene un cartel que apoya el fallo de Roe vs. Wade frente al edificio de la Corte Suprema de EE.UU. Foto: AFP

La Corte Suprema escuchará los alegatos de Mississippi, que ha impulsado una ley para prohibir el aborto a partir de las 15 semanas de gestación en ese estado, que es el más pobre del país.




Con 30 años, Susanna Roesel tenía 18 semanas de embarazo de su primer hijo. Sin embargo, una prueba sanguínea y una amniocéntesis revelaron anormalidades severas “incompatibles con la vida”. La mujer, que vive en Georgia, donde el aborto es ilegal después de las 20 semanas de embarazo, fue a una clínica tres días antes de la fecha límite.

Al llegar a la clínica, ella y su esposo tuvieron que pasar frente a un grupo de manifestantes antiaborto. “Fue simplemente horrible. Es un añadido al trauma, de seguro”, dijo en conversación con la agencia France Presse. “Ellos no entienden nada de lo que estamos haciendo. Ellos no están en mis zapatos. Y siguen llamándome asesina de bebés”, añadió.

El aborto fue reconocido como un derecho constitucional en Estados Unidos en 1973, luego del fallo de la Corte Suprema en el caso conocido como “Roe vs. Wade”, en el que reconoció que una mujer puede terminar con su embarazo en los primeros seis meses de gestación, cuando el feto no puede sobrevivir fuera del útero.

Sin embargo, el futuro del aborto legal en el país empezará a decidirse hoy en la Corte Suprema estadounidense, tras el debate de un caso que ha generado gran incertidumbre entre el movimiento feminista y expectativas en los estados conservadores, que buscan restringir al máximo ese derecho. El máximo tribunal escuchará los alegatos de Mississippi, que ha impulsado una ley para prohibir el aborto a partir de las 15 semanas de gestación en ese estado, que es el más pobre del país.

Un hombre sostiene un cartel que apoya el fallo de Roe vs. Wade frente al edificio de la Corte Suprema de EE.UU. Foto: AFP

También escuchará a las abogadas de la única clínica que todavía practica abortos en Mississippi, que en las últimas semanas se ha visto abrumada por la llegada de decenas de pacientes desde el vecino estado de Texas, donde en septiembre entró en vigor un veto casi total al aborto.

Esta norma estatal ha sido bloqueada en cortes de menor instancia que consideran que va en contra de “Roe vs. Wade”.

Sin embargo, la fiscal general de Mississippi, Lynn Fitch, optó por llevar esta causa ante la Corte Suprema después de que el Tribunal de Apelaciones del Circuito 5 determinara que la ley del estado es una “carga inconstitucional” sobre el derecho de la mujer a terminar con un embarazo no deseado antes de que sea viable.

“Si se revierte Roe, casi la mitad de los estados de Estados Unidos limitarían estrictamente el aborto y tal vez lo prohibirían por completo”, dijo Nancy Northup, presidenta y directora ejecutiva del Centro de Derechos Reproductivos, que apoya el derecho al aborto.

Mississippi ya prohíbe este procedimiento después de las 20 semanas de gestación y ha aprobado otras leyes que prácticamente vetarían el aborto una vez que se detecta el latido del corazón del feto, es decir, a partir de la sexta semana. Los partidarios dicen que la ley está destinada a regular los “procedimientos inhumanos” y argumentan que un feto es capaz de detectar y responder al dolor en ese momento.

Según el Instituto Guttmacher, una organización de investigación que apoya el derecho al aborto, Georgia, Iowa, Kentucky, Mississippi, Dakota del Norte, Ohio, Carolina del Sur, Tennessee y Texas han aprobado estas leyes sobre el “latido del corazón fetal”. No obstante, la ley de Texas, la cual se aprobó el pasado 1 de septiembre, es la única que está actualmente en vigor, mientras las otras están en litigio.

El Supremo tiene pendiente decidir en los próximos meses sobre la ley de Texas, que prohíbe el aborto desde las seis semanas de gestación, pero no entrará a juzgar si la medida es constitucional, algo que sí hará respecto a la ley de Mississippi, que todavía no ha entrado en vigor.

Eso convierte el caso de Mississippi en el más decisivo de las últimas tres décadas sobre el aborto en Estados Unidos, donde no hay ninguna ley nacional que garantice la libertad de interrumpir el embarazo y ese derecho descansa únicamente sobre la decisión de 1973. Según el Instituto Guttmacher, un fallo que derrumbara Roe vs. Wade y el caso de 1992 Palanned Parenthood vs. Casey conduciría a la prohibición o a severas restricciones de abortos en 26 estados.

El tribunal había rechazado hasta ahora pronunciarse al respecto, y el mero hecho de que haya cambiado esa postura y aceptado el caso de Mississippi ha alarmado al movimiento feminista. Esto, porque la mayoría conservadora en el Supremo se ha reforzado con la confirmación el año pasado de la jueza Amy Coney Barrett, ahora hay seis magistrados de esa tendencia frente a los tres de inclinación progresista.

La cuestión central que decidirá el tribunal consiste en si es constitucional imponer cualquier límite al aborto antes de la viabilidad del embarazo, es decir, el momento en el que el feto puede sobrevivir fuera del vientre materno. Según The Associated Press, la Corte Suprema nunca les permitió a los estados prohibir abortos antes de la semana 24, cuando el feto puede sobrevivir fuera del vientre de la madre.

Roe versus Wade

El caso de 1971 fue presentado por Norma McCorvey, conocida en documentos judiciales como Jane Roe, contra Henry Wade, el fiscal de distrito del condado de Dallas, quien hizo cumplir una ley de Texas que prohibía el aborto, excepto para salvar la vida de una mujer.

Norma Leah McCorvey Nelson se casó cuando apenas tenía 16 años. Luego de tener a su primera hija, sufrió de violencia intrafamiliar y logró divorciarse. Regresó a la casa de su madre por un corto tiempo. Dos años después, tuvo su segunda hija, aunque la entregó en adopción al padre de la guagua, con el compromiso de no entrar más en contacto con ellos de por vida.

En 1969, Norma McCorvey quedó embarazada por tercera vez en cuatro años. En su momento, para la presentación del caso Roe vs. Wade, alegó que ese embarazo era fruto de una violación. En Texas -Norma vivía en Dallas en ese entonces- sólo se aceptaba la violación como excepción para permitir un aborto legal. El caso duró tres años. Atravesó varias instancias gracias a la persistencia de sus abogadas.

Mientras, Norma ya había tenido a su tercera hija, a quien también dio en adopción. El 22 de enero de 1973, la Corte Suprema, en una decisión 7-2, afirmó la legalidad del derecho de una mujer a tener un aborto bajo la Decimocuarta Enmienda a la Constitución.

El tribunal sostuvo que el derecho de una mujer al aborto se incluía en el derecho a la privacidad (reconocido en Griswold vs. Connecticut), protegido por la Decimocuarta Enmienda. La decisión otorgó a la mujer el derecho de abortar durante la totalidad del embarazo y definió diferentes niveles de interés estatal para regular el aborto en el segundo y tercer trimestre. La resolución afectó leyes en 46 estados, según CNN.

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